Unas pocas palabras sobre caminar hacia atrás
Mi madre nos tenía prohibido caminar hacia atrás. Así es como caminan los muertos, solía decir. ¿De dónde sacaría esta idea? Quizás de una mala traducción. Los muertos, después de todo, no caminan hacia atrás, aunque sí caminan detrás de nosotros. No tienen pulmones y no pueden llamarnos pero les encantaría que nos diéramos la vuelta. Son víctimas del amor, muchos de ellos.
Unas pocas palabras sobre la impermeabilidad
Franz Kafka era judío. Tenía una hermana, Ottla, judía. Otta se casó con un jurista, Josef David, no judío. Cuando en 1942 se introdujeron las leyes de Núremberg en Bohemia-Moravia, la sosegada Ottla sugirió a Josef David que se divorciaran. Él al principio se negó. Ella mencionó las formas de los sueños y la propiedad y a sus dos hijas y un enfoque racional. No hizo mención, porque aún no conocía la palabra, de Auschwitz, donde moriría en octubre de 1943. Después de poner en orden el departamento hizo una mochila y Josef David les dio un buen repaso a sus zapatos. Les aplicó una capa de grasa. Ahora son impermeables, dijo.
Unas pocas palabras sobre la Mona Lisa
Todos los días vertía su pregunta sobre ella, del mismo modo que uno vierte agua de un recipiente a otro, y esta se revertía. No me vayas a decir que lo que pintaba era a su madre, la lujuria, etc. Hay un momento en el que el agua no está ni en un recipiente ni en el otro: menuda sed era aquella, y presumía que cuando el lienzo quedara completamente vacío lo daría por acabado. Pero las mujeres son fuertes. Ella conocía los recipientes, conocía el agua, conocía la sed mortal.
Unas pocas palabras sobre el final
¿Cuál es la diferencia entre la luz y la iluminación? Existe un grabado de Rembrandt titulado Las tres cruces . Es un dibujo de la tierra y el cielo y el Calvario. Un instante llueve sobre ellos, la lámina se oscurece. Se oscurece. Rembrandt te despierta justo a tiempo de ver cómo la materia abandona a trompicones sus formas.
Unas pocas palabras sobre Sylvia Plath
¿Viste a su madre en la televisión? Decía cosas sencillas, quemadas. Decía lo consideraba un poema excelente pero me hacía daño. No decía miedo selvático. No decía odio selvático salvaje llanto selvático córtalo córtalo. Decía autonomía decía fin del camino. No decía tarareando en mitad del aire lo que viniste a cortar.
Unas pocas palabras sobre la lectura
Algunos padres detestan leer pero les encanta llevarse a la familia de viaje. Algunos niños detestan los viajes pero les encanta leer. Es gracioso lo a menudo que coinciden unos y otros como pasajeros en el mismo automóvil. Atisbé los formidables hombros desarbolados de las Rocosas entre los párrafos de Madame Bovary . Sombras de nubes recorrían lánguidamente su enorme garganta rocosa, delineando sus faldas de abetos. Desde entonces soy incapaz de mirar el vello sobre la piel femenina sin pensar: «¿caducifolio?».
Unas pocas palabras sobre la lluvia
Estaba oscuro, más negro que las aceitunas la noche que me marché. Mientras corría dejando atrás los palacios, extrañamente feliz, empezó a llover. ¡Qué concepto, después de todo, estas pequeñas formas! Me perdería contándolas. ¿Quién sería el primero que pensó en ello? ¿Cómo se lo describiría a los demás? Mar adentro también llueve. No cae sobre nadie.
Unas pocas palabras sobre las vicuñas
Mítico animal, la vicuña está bien aclimatada a las regiones volcánicas del norte de Perú. La luz truena sobre ella, como Milton a sus hijas. ¿Oyes eso? están contando por lo bajo. Cuando empuñes tu hacha, escucha. Ruido de cascos. Viento.
Unas pocas palabras sobre la colección total
Desde niño había soñado con ser capaz de atesorar a su lado todos los objetos del mundo alineados en sus anaqueles y estanterías. Se negaba a aceptar la carencia, el olvido o incluso la posibilidad de una pieza faltante. El orden emanaba de Noé en triángulos azules y a medida que la pura furia de sus clasificaciones se alzaba a su alrededor, engullendo su vida, empezaron a ser llamadas olas por los demás, que se ahogaban, un mundo entero de ellas.
Unas pocas palabras sobre Charlotte
La Srta. Brontë y la Srta. Emily y la Srta. Anne solían recoger su labor de costura después de los rezos, y caminar las tres una tras la otra alrededor de la mesa del salón hasta casi las once en punto. La Srta. Emily caminó hasta que no pudo más, y cuando murió la Srta. Anne y la Srta. Brontë cogieron el testigo: y ahora me angustia el corazón escuchar a la Srta. Brontë caminar, seguir caminando sola.
Unas pocas palabras sobre las cenas de los domingos con papá
¿Piensas volver a poner esa silla donde corresponde o la vas a dejar ahí como si fuera un útero? (Nuestro balcón es un fresco balcón de junio.) ¿Piensas dejar que tu cara distorsionada por deseos enfrentados nos caiga encima durante toda la comida o te vas a asear para que al menos podamos disfrutar del postre? (Lastramos las esquinas de todo lo que hay sobre la mesa con pequeñas y sólidas leyes de plata.) ¿Piensas cortarte la garganta con los pellejos de esos pájaros carpinteros como haces cada noche de domingo o te quedarás quietecita mientras Laetitia nos toca el clarinete? (Mi padre, que fuma una marca de tabaco llamada Dimanche Éternel , los usa de cenicero.)
Unas pocas palabras sobre el joven por las noches
El joven por las noches se hacía conducir en torno al grito. Este se encontraba en medio de la ciudad y le devolvía la mirada con su calor y sus charcos rosas de carne. Una lava tremenda brillaba sobre el alma del joven. Sin detenerse, no dejaba de mirar.
Unas pocas palabras sobre La lección de anatomía del Doctor Deyman
Un invierno tan frío que según recorrías la Breestraat y pasabas del sol a la sombra eras capaz de sentir cómo la diferencia te recorría el cráneo como si fuera agua. Fue en el invierno de la hambruna de 1656 cuando Negro Jan se juntó con una prostituta llamada Elsje Ottje y durante un tiempo prosperaron. Pero un gélido día de enero sorprendieron a Negro Jan mientras robaba la casa de un comerciante de telas. Corrió, tropezó, acuchilló a un hombre y fue colgado el veintisiete de enero. Qué le pasó después es algo que sin duda conocéis: las heladas condiciones permitieron al doctor Deyman poner el verdadero ojo de la medicina sobre Negro Jan durante tres días. Una se pregunta si Elsje llegaría a ver el cuadro de Rembrandt, que muestra a su amado ladrón en un violento escorzo frontal, de modo que las intactas plantas de sus pies parecen casi tocar su encéfalo abierto de un tajo. Corta y corta bien a fondo para hallar el origen del problema, dice del doctor Deyman mientras separa a cada lado el cerebro como si fuera pelo. De este sale, a tientas, la tristeza.
Unas pocas palabras sobre las orquídeas
Vivimos haciendo túneles porque somos personas enterradas vivas. A mí los túneles que hagáis me van a parecer orquídeas arrancadas de raíz, extrañamente desorientadas. Pero la fragancia es imperecedera. Un Niñito se escapó de Amherst hace algunos Días, escribe Emily Dickinson en una carta de 1883, y cuando le preguntaron a dónde iba respondió: Vermont o Asia.
Unas pocas palabras sobre los trabajos forzados
Je haïs ces brigands ! exclamó un aristócrata llamado M...ski un día en Omsk al pasar velozmente junto a Dostoievski con ojos llameantes. Dostoievski entró en casa y se acostó, las manos detrás de la cabeza.
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