Anne Carson - Agua corriente

Здесь есть возможность читать онлайн «Anne Carson - Agua corriente» — ознакомительный отрывок электронной книги совершенно бесплатно, а после прочтения отрывка купить полную версию. В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: unrecognised, на английском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Agua corriente: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Agua corriente»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Retazos de vida se entrecruzan en un diálogo espectral con figuras y temas de la poesía, la filosofía y el arte. Los cinco libros que recoge este volumen se publicaron juntos originalmente en 1995 bajo el título de «Plainwater». En 2015 se publicó una versión ampliada de «Short Talk»s, con prólogo de la también poeta Margaret Christakos, que es el que incluimos en la presente edición, la más completa hasta la fecha.

Agua corriente — читать онлайн ознакомительный отрывок

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Agua corriente», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Surgen otras sensaciones propias del norte mientras pienso en Unas pocas palabras : su envolvente brevedad habla de límites corporales, recordando a mi oído las breves caminatas que es posible dar en los sitios donde hace mucho frío. Cada paso rompe una nieve quebradiza, que replica al caminante, sonora; también la piel humana se vuelve pronto quebradiza. Al cuerpo se le exige una oratoria lacónica, y en un día soleado la excitante nieve deslumbra la visión hasta casi cegarla. Estas ideas se mueven por la mente: sé rápido, asimílalo, ten cuidado con el agujero negro que produce la luz helada. Incandescencia, tal y como se fabrica el cristal, primero una llama, y el posterior enfriamiento.

*

En cierto modo resulta difícil conectar Unas pocas palabras con su más reciente y radical obra, Red Doc> ;, pero «El ensayo de cristal», escrito durante el mismo periodo, es un precursor de la «escenografía» de las futuras novelas, traducciones y representaciones intergénero de Carson. En una magnífica entrevista en la Paris Review con Will Aitken en 2002, Carson describe este texto como en cierta forma fallido, pero me pregunto si no se trata solamente de que es una obra primeriza, y de una modalidad lírico-confesional. El yo en «El ensayo de cristal» es una escritora que ha regresado a casa a visitar a su madre. Está en casa de su madre. Su amante, «Ley», la ha abandonado. Muestra un gran interés en Emily Brontë, una escritora cuya vida parecía no incluir en su registro narrativo el sexo con hombres (vivos) (Dios sigue siendo una posibilidad). El concepto de que las energías sexuales desbordan el presente impregna el texto; estos son relámpagos desde el subsuelo, terrestres, una llamarada virtual que borra la forma de la soledad. Las hermanas Brontë aparecen en Unas pocas palabras también, pero como conjunto, con la muerte temprana de Emily como una huella en las otras dos.

Es fácil trasladar a la Emily Brontë de Carson, que afirma que «hay muchas formas de ser prisionera», a un lago helado de Ontario porque esta la sitúa en peligrosa conversación con las particularidades de un paisaje que reconozco: «desnudos árboles azules y un blanqueado y rígido cielo de abril / me tallan con cuchillos de luz». «Cristal» describe a Emily como «insociable / incluso en casa», una «pequeña alma sin pulir» «atrapada por nadie», que escribió sobre «cárceles, / sótanos, jaulas, barrotes, limitaciones, frenos, grilletes, / ventanas cerradas, marcos estrechos, muros dolientes».

Este retrato me obliga a hacer una lectura cruzada de los textos, pues Unas pocas palabras es también una colección dedicada a las estructuras limitadoras, a los concentrados actos de habla analizados desde los espacios históricos y temporales, y a la organización del pensamiento fragmentario. El amplio conjunto de referencias culturales a lo largo del libro es tan obsesivo que es fácil pasar por alto los intercambios de palabras de las familias normales que tienen problemas para hablar abiertamente. Empiezo a percibir una indirecta atmósfera pueblerina en lo que respecta a la conversación: No estés tan satisfecha de ti misma . La personificación se pone interesantemente en entredicho. Las órdenes de «dímelo» y «confía en mí» cerca del final de Unas pocas palabras no son ni por asomo sencillas.

Un pueblo. En la entrevista de Aitken, Carson explica que durante su infancia se trasladó por todo Ontario, de una ciudad a otra, porque su padre trabajaba en las sucursales de un banco. Nacida en el solsticio de verano (¡en el umbral Géminis a Cáncer, realmente!), sus años adolescentes y su muy pregonado contacto con el latín y el griego tuvieron lugar en Port Hope, en las cercanías de Toronto. Pero antes, aparentemente, vivió más lejos de la metrópolis, en Stoney Point (cerca de Windsor, bastante invernal, un pueblo con una historia de aserraderos y un más reciente activismo de reclamaciones indígenas) y en Timmins (un verdadero invierno de primera clase; en el invierno de 1958-59, por ejemplo, la nieve cayó desde el 1 de octubre al 17 de mayo). Fui a Timmins una vez, en un viaje escolar durante el invierno. Dios mío. Hay una ciudad al norte de Ontario, sin duda.

Además de especializarse en inviernos épicos, el Timmins de mediados de siglo XX era uno de los centros globales de la minería de oro; elemental, horadada por túneles, la tierra se levantaba y se explotaba constantemente en busca de capital, un páramo industrial acolchado donde el vertido de escoria fundida sustituía al cine. ¿Cómo entonces no releer este verso en «... sobre las orquídeas»?: «Vivimos haciendo túneles porque somos personas enterradas vivas». Desde la ventana delantera distingo el horizonte de montículos de escoria de la cuenca de mi ciudad natal donde, cuando era niña, los sedimentos naranjas como chispas procedentes del refinado de las entrañas de níquel de la tierra se vertían todas las noches. Una buena excursión consistía en comprarse un helado e ir en pijama en la camioneta y ver algo bastante parecido a un vertido volcánico. Olvídate de eso de cenizas a las cenizas. Una y otra vez imaginabas como tu frío cuerpo era devorado por un fuego pegajoso. ¿Podría existir una muerte peor, o mejor?

Aunque Carson emplea un código disciplinado, la poeta no se muestra ni despreocupada ni ilesa; Unas pocas palabras contiene una fuente casi interminable de emoción tectónica. Esta furia enterrada está más cerca de la superficie en «El ensayo de cristal», los volcanes con los que sueña el narrador son ira, «azul y negra y roja que hace estallar el cráter». La narradora de «Cristal» tiene unas pocas palabras consigo misma: «Quiero volver a ser hermosa, susurra». «Quiero maldecir al falso amigo que dijo te querré siempre. Un portazo.» Alude a una ira vengativa que impregna la poesía de Emily, y se pregunta cómo con su vida incólume Emily acabó «perdiendo la fe en los humanos». Afirma saber la razón de por qué su propia ira la atenaza, que la traición de perder el amor que Ley le profesaba supone el «aplastante», infeccioso momento.

En Unas pocas palabras muchos de los poemas insinúan la soledad de quien piensa, a veces apuntando a una presencia física distraída o indirecta («... sobre las decepciones musicales»). «Cristal» sugiere más abiertamente que la poesía de Emily Brontë ofrece unas pocas palabras sobre la soledad: «El corazón está muerto desde la infancia. / Sin lágrimas al dejar marchar el cuerpo». La narradora extrapola: «una forma de postergar la soledad es interponer a Dios». Insinúa que la soledad de Brontë consiste en una especie de conversación perenne con Tú, su Dios, y de está manera está acompañada. La narradora desliza una anécdota sobre tener once años en el asiento trasero del coche —una escena clásica de una típica familia de los años 60— mientras trata de descifrar unas pocas palabras que se dicen sus padres, y luego escucha por casualidad a su madre al teléfono. «Bueno una mujer estaría igual de feliz con un beso en la mejilla / la mayor parte del tiempo pero YA SABES CÓMO SON LOS HOMBRES».

La narradora de «Cristal» expresa tanto la sensación de sentirse atrapada por la tarea de cuidar a unos padres envejecidos como una particular distancia crítica hacia ellos. Un padre enfermo es visitado en el ala de pacientes crónicos. Regresar a casa, estar en casa, implica unas pocas palabras, advertencias por parte de la madre sobre cerrar las cortinas de noche, un padre con demencia que ya no reconoce a su hija y divagaciones al teléfono. «Dirige extenuantes observaciones a alguien en el aire entre nosotros. / Usa un lenguaje conocido sólo por sí mismo, / [...] desde hace ya más de tres años.»

El tiempo ejerce un doble flujo de cambios sobre el padre: «Desde que llegó al hospital su cuerpo se ha encogido hasta no ser más que una casa de huesos, / salvo las manos. Las manos siguen creciendo». Unas manos muy similares están presentes en «Unas pocas palabras sobre las piedras para dormir» de Carson. Gran parte del resto de problemáticas del libro están relacionadas con un habla trastornada: cómo «el deshonor [...] provoca que las cuerdas vocales se hinchen» («... sobre la desfloración»); la supresión de la voz, como un Kafka al que se le ordena no hablar en la clínica y deja «frases de cristal por todo el suelo» («...sobre la rectificación»); además de un habla reticente en código, y el autoengaño, el pecado o la trampa, y formas de castigo que incluyen la destitución. También está presente la lucha contra el destino, la amargura hacia las turbulencias de la suerte, la confrontación con los escombros de la vida donde pasado y presente se disuelven y se intercambian («...sobre a dónde viajar») y la supervivencia cercana a la muerte, como en las pocas «truchas remanentes» que «pasan el invierno en un remanso muy profundo» («...sobre las truchas»). Al visitar a mi madre, cuya parafasia producto de su derrame cerebral le ha alterado considerablemente el habla, siento la ira que es capaz de impulsar la poesía que moldea con erudición lo personal.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Agua corriente»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Agua corriente» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «Agua corriente»

Обсуждение, отзывы о книге «Agua corriente» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x