De acuerdo con el marco referencial psicoanalítico que se ha expuesto, se afirma que la comprensión del humor resulta básicamente del seguimiento de la contratransferencia, la que es necesaria para una adecuada interpretación transferencial. El analista necesita comprender los fenómenos que suceden en él mismo durante la labor analítica, para que su trabajo no sea perturbado por las reacciones propias. La noción de contratransferencia es inseparable de la de transferencia y del proceso psicoanalítico en esta investigación.
Vale consignar como advertencia que, aunque el humor puede presentarse durante el proceso o verse estimulado por él, no significa que el psicoanálisis persiga ese objetivo o cuente entre sus propósitos desarrollarlo. En ese sentido, el humor como el insight —definido como un momento privilegiado de tomar consciencia que implica el acceso a un nuevo conocimiento de sí mismo—, podría surgir en la tarea analítica, pero sin que se lo busque expresamente. En todo caso, se puede observar que se manifiesta como resultado de un proceso de elaboración, cuando se superan los obstáculos psíquicos que lo mantenían perturbado.
Si se considera que el psicoanálisis es una indagación tendiente a comprender la experiencia del mundo interno y a generar conocimientos sobre ella instrumentando la subjetividad del analista, se comprende la imposibilidad de recurrir a los criterios corrientes de prueba y validez que implica una objetivación. Sin embargo, desistir de criterios unívocos de validación, no implica renunciar a investigaciones como la presente. De ahí que se insista en señalar las dificultades que atraviesa la investigación cuando la principal herramienta es la propia subjetividad.
El psicoanálisis ofrece otras oportunidades en la investigación científica. 6Es un método singular para una experiencia singular, un método que apunta al caso por caso, que toma la clínica como un conjunto de datos, como un punto de partida para ulteriores elaboraciones.
Freud (1927b) en una de sus tantas definiciones del psicoanálisis, lo describió como un método para la investigación de los procesos mentales inconscientes que de otro modo son inaccesibles (Ibídem, AE, 21:36).
M. Klein (1946 y 1952) siguiendo esa misma descripción, introdujo una concepción dramática del inconsciente al postular su teoría de relaciones objetales, incluida en la teoría más amplia de las posiciones, con sus distintos niveles de fantasías, desde las más primitivas hasta las más evolucionadas.
Investigó los obstáculos que tiene el individuo en su intento de lograr mayor integración, las dificultades que cada persona tiene para tolerar sus propios sentimientos y fantasías, para enfrentar el dolor y la culpa que éstos le provocan.
La evolución y consolidación del psicoanálisis, ligadas a las constantes investigaciones en este campo de estudio, generaron modificaciones en la teoría y en el significado de algunos conceptos, lo que llevó necesariamente a realizar cambios en la técnica. La complejización y ampliación del concepto de transferencia de Freud es un ejemplo de ello. También la escuela inglesa fue evolucionando como lo demuestra el desarrollo del concepto de contratransferencia y su uso clínico, destacado con anterioridad.
1Cf. Chaplin, C. S. Historia de mi vida. Madrid: Taurus, 1965.
2Cf. Friedrich Nietzsche, Así habló Zaratustra , Trad. Sanchez Pascual. Madrid: Alianza, 2002, p. 400 [Cursivas en el original].
3 Cf. Ana Pérez Cañamares, en “Alfredo Bryce Echenique: humoroso Bryce”, [http://sapiens.ya.com/bryce].
4 Cf. Lacan, 1975, S eminario 22. RSI. Clase 5, del 11 de febrero de 1975.
5En el sentido de aquello que sobreviene en forma imprevista.
6Los problemas epistemológicos y metodológicos se exponen en los capítulos 4 y 5 de la Primera parte de esta tesis.
Capítulo 1
El chiste y el humor
Como se ha expresado en la Introducción de este trabajo, es habitual encontrar tanto en la bibliografía especializada como en el uso cotidiano del lenguaje, referencias al humor como una categoría no diferenciada del chiste, la manía, la ironía y la burla. 7Esta confusión plantea un problema conceptual y semántico sobre el que se trata de aportar algunos criterios para diferenciar al humor de las otras categorías, diferenciación que se constituye en la base sobre la que se apoya esta investigación.
Al entender que el humor es una expresión psíquica compleja que se presenta con variados matices y mezcla de afectos, su aparición suele generar apreciaciones ambiguas, dudas, confusiones. La polisemia del lenguaje juega un papel privilegiado en el humor. Por estas razones, llegar a un esclarecimiento conlleva una tarea de precisión y profundización que requiere la definición de algunos conceptos, que desde la perspectiva psicoanalítica son, principalmente: el narcisismo; las identificaciones; el superyó; el simbolismo, las localizaciones psíquicas y los principios del funcionamiento del aparato mental en el contexto terapéutico.
Paralelamente, la práctica clínica ha permitido observar ciertas diferencias entre la manifestación del chiste, la burla, la manía y la ironía. Estas distinciones hacen que no sea pertinente englobarlas dentro del concepto de humor. También la observación de distintos procesos psicoanalíticos dentro de la actividad clínica y la supervisión de casos tratados por otros colegas, llevaron a interrogantes tales como : ¿qué implica un chiste de un paciente?, ¿qué significa que aparezca una respuesta irónica y qué efecto tiene en el analista y en el paciente?, ¿se trata de humor, de chistes, de variaciones del humor?, ¿son expresiones oportunistas, casuales, inconscientes o preconscientes, sintomáticas o estructurales del yo de cada paciente?
El humor, considerado psicoanalíticamente, se relaciona con un proceso de elaboración psíquica a la que denomino: «trabajo del humor», que lo diferencia del chiste, la manía, la ironía y la burla. Cada una de dichas manifestaciones responde a un trabajo mental diferente.
En la evolución positiva del tratamiento psicoanalítico puede surgir el «genuino humor», como una de las experiencias emocionales, producto del procesamiento psíquico en el que se generan transformaciones simbólicas de las emociones. Su definición y su instrumentación adecuada constituyen un valioso aporte para la evaluación y evolución del proceso psicoterapéutico.
Con el fin de fundamentar, describir y demostrar lo dicho, me propongo los siguientes objetivos:
a. Describir la evolución conceptual y semántica de la palabra «humor».
b. Estudiar el concepto “humor” en los textos de Sigmund Freud: en la “primera tópica”, el chiste y el inconsciente; en la “segunda tópica”, el humor y su relación con el yo, el superyó y el ello.
c. Analizar y comparar los aportes de psicoanalistas argentinos citados respecto al humor en el tratamiento psicoanalítico.
a. Esclarecer conceptualmente el humor.
b. Diferenciar el proceso del humor respecto del mecanismo de los chistes, la manía, la ironía y la burla.
c. Explorar el humor y su relación con otros procesos psíquicos.
7David Liberman (1957, en Revista de Psicoanálisis , 16: 298); David García Walker (1999, p.13) y Begoña Carbelo Baquero (2005, p. 39), entre otros.
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