Esa, más o menos, sería una breve síntesis de la vida del fumador.
Antes de dar continuidad a este libro me gustaría aclarar que deberás intentar leerlo del modo que está escrito. Es decir, no vale saltearse etapas, procesos, porque es allí en donde radica el éxito, no puedo leer el final, si no sé cómo es la historia.
Tampoco tiene la gran ambición de que al leerlo pegues tu última pitada, que no dudo de que lo harás, lo que sí puedo aseverar es que aspiro a que te des la oportunidad de leerlo y después la decisión estará en tus manos, solo leer, así de simple.
¡¡¡CONTINUEMOS…!!!
Sucede que todo está diseñado para que no podamos soltar.
He escuchado a algunos que han dicho que, informándome y comprendiendo lo que sucede, el cigarrillo se me va a caer solo de la mano. Es casi imposible que esto suceda.
Lo cierto es que necesito una preparación mental previa, lo cual necesitará apoyarse en un fuerte autoconocimiento, no solo de mi personalidad, sino de cuestiones relacionadas a MI cigarrillo, y digo “mi” porque cobra diferentes estados en relación con cada individuo en particular, aunque hay pautas generales que son iguales en todos, las particularidades existen, y esas son las que debo dilucidar, porque las otras las puedo discernir con ayuda de médicos terapeutas, compañeros de grupo, etc., etc.
Deberé, en primer lugar, buscar las razones o motivos que me llevan a fumar, si lo hago de manera responsable y consciente, a medida que los identifico me iré dando cuenta de lo ridículos que son. Hay que hacerlo, es un excelente ejercicio.
¿Podés hacerlo ya?
1. Motivos para no encender. 2. Motivos para continuar fumando.
Hasta aquí, se desarrollaron algunos factores externos, básicamente psicológicos, que luego y como consecuencia de ellos también se transformarán en físicos, en una dependencia multifactorial.
Pero siempre hay una oportunidad para evolucionar, independientemente del tiempo particular que cada persona lleve como fumador, el darse cuenta y revertir es universal, solo hay que permitírselo y animarse a intentarlo.
¿¿¿Será un camino fácil???… De ninguna manera... Pero valdrá la pena, aunque nuestra mente nos diga lo contrario, estamos inmersos en una enfermedad, somos adictos a la nicotinay allí esta nuestra primera batalla. Será no permitirle a nuestra mente que boicotee tu decisión, ya que seguramente, hará trampa poniendo todas las trabas a cada propósito al que te aventures.
Este aspecto será sistemático en tu devenir, pero hay que estar preparado con una férrea voluntad y muchas estrategias que iremos desarrollando.
Los fumadores vivimos gran parte de nuestra vida maldiciendo nuestra adicción, y recomendándoles a los demás que no lo hagan, o intentando nuestro propio cese, porque sabemos perfectamente de la congestión de nuestros pulmones por el alquitrán cancerígeno, de cómo taponamos nuestro sistema circulatorio, de “ensuciarnos” (mal aliento, ropa y muebles quemados, dientes manchados, olemos asqueroso), privando a nuestro cuerpo de oxígeno y este reacciona aletargándose, somos conscientes de ello, porque lo padecemos día a día. Nuestro cuerpo habla.
Somos esclavos mientras dure nuestra vida de fumador, y en lugares donde antes podíamos fumar, aviones, hospitales, espacios cerrados, espacios públicos, hoy sería imposible, gracias a Dios, y a la evolución humana, ya no podemos hacerlo. Esto juega a nuestro favor, aunque nos enoje, estas decisiones son nuestras aliadas para comenzar nuestra faena de cese tabáquico.
Es grande el trabajo… pero la RECOMPENSA también lo es.
Todos los días se reportan en el mundo miles de personas que dejan de fumar, pero lo cierto es que miles de ellas también inician este camino, a pesar de todas las campañas y restricciones que los equipos de salud de todo el mundo le dedican a esta adicción. Después entraremos en detalles.
Evidentemente, el problema es cesar la encendida, pero más aún, una vez logrado esto, es sostener mi decisión lo suficientemente fuerte como para no reincidir. Dejar de fumar deja cualquiera, al apagar tu cigarrillo lo estás haciendo, mi desafío es mi próxima pitada, mi próxima encendida, a esa es a la que debo decirle que no, rotundamente.
Pero puedo adelantar que, LAS GANAS DE FUMAR SE VAN SIN FUMAR, por ende cada minuto, cada hora, cada día, cada batalla ganada me acerca más al éxito. Y me aliviana el camino, es progresivo y sumatorio. Y de eso dan fe miles de adictos que lo han logrado, y de los cuales he aprendido.
Soy esclavo de este adminículo que me terminará matando, y recordemos que inicié este camino por un acto de pertenencia, moda, sofisticación, sentirme “parte de”, ser adulto etc., etc.
Por lo tanto, debemos desterrar la idea de que estamos haciendo un sacrificio en dejarlo, porque no lo es, en realidad estamos construyendo y poniendo en marcha un acto de rebeldía y liberación, como pocas veces en mi vida haré. Todos los roles que le otorgue al cigarrillo: placer, gozo, compañía, aceptación social, etc., etc., son construcciones mentales propias y que le adjudiqué, pero de ninguna manera son reales.
Superados todos los roles imaginarios que le conferí, pregunto… ¿Será necesario seguir gastando un platal para ponerme cosas en la boca que me están asfixiando? No… no suena coherente, ¿no? Pero también es difícil racionalizar una situación de la que soy parte y, mucho más si es una adicción, donde entran en juego, fundamentalmente, mis emociones.
Una parte esencial de nuestro trabajo será superar la falacia de que el cigarrillo se disfruta… y ya lo abordaremos con mayor detalle.
No te estás liberando de un simple hábito, te estás liberando, SUPERANDO una ADICCIÓN.
Alguna vez escuché “ una pitada es mucho y miles son pocas”, nada más cierto.
Y tene en cuenta, a modo de adelanto; que una vez logrado el cese: el engendro que está dormido me conoce mejor que nadie, así que estará esperando al acecho para hacerme reincidir. Está en cada uno no hacerlo, empleando los recursos que se describen en este libro.
¿¿¿CONTINUAMOS…???
¿SI NO SOS FUMADOR PODRÁS ENTENDERME?
O SOLO ME HARÁS SENTIR UN LOCO
Si te cansas, descansa Nunca renuncies…
Para tratar de entender a un adicto a la nicotina, deberás tener una alta capacidad de empatía, si no será imposible su entendimiento.
Suele ser también muy común, que quienes te rodean insistan en que dejes de fumar, como si no supieran que vos también querés hacerlo, el problema es que no podés, y eso es justamente lo que no comprenden.
Alguna vez, le dije a un familiar cercano: “Sin cigarrillo no vale la pena vivir”, me miró con odio y asombro, y me profirió: “¿Vos te escuchás lo que estás diciendo? ¿Estás loca o enferma?”.
Me sentí muy incomprendida, no esperaba eso, y menos de alguien tan cercano. Pero fue una bisagra. Era necesario.
Con el tiempo, y trabajando duro mi cigarrillo, lo entendí, tenía razón, yo era una enferma, era una ADICTA tabáquica. Solo que hasta ese momento, no me había dado cuenta de ello.
Nunca intentes obligar a un fumador a que deje de fumar desde tusargumentos de no adicto, sabe mejor que vos que está derrochando su dinero y envenenándose.
Es más, diría que, en la mayoría de los casos, ni siquiera les complace hacerlo, y lo suelen hacer con una gran cuota de culpa.
Fuman porque les han endilgado a ese cilindro maldito una serie de roles y patrones, que su mente inventó para justificar y sostener su dependencia física/psicológica a la nicotina.
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