Vicenta Marquez de la Plata - Mujeres que vistieron de hombre

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Elena de Céspedes que en el siglo XVI se convirtió en la primera mujer cirujano, la descubridora y aventurera Isabel Barreto de Mendaña, que por aquella misma época pasó a la historia como la primera mujer Almirante, Catalina Erauso Pérez, conocida como «La Monja Alférez». Soldado, aventurera y comerciante. Concepción Arenal, escritora y feminista, Hannah Snell «Marine» de S.M. británica en el S XVIII, Jeanne Baret, la científica que dio la vuelta al mundo vestida de hombre hace dos siglos y medio, carpintera naval, escritora, aventurera y viajera o Miss Margaret Ann Bulkley, que sirvió en el ejército británico como «Doctor James Barry»…Todas ellas tienen algo en común: tuvieron que hacer uso del anonimato vistiéndose de hombre para llevar a cabo sus objetivos. Vicenta Márquez de la Plata reúne esta sorprendente colección de historias que por primera vez se dan cita en un libro y nos hace recapacitar sobre las dificultades que la mujer tuvo que afrontar para cumplir sus sueños. Una acertada recopilación de aventuras.

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Repasemos cómo y cuándo nuestra Elena llegó, legalmente, a ser cirujano. Aunque brevemente ya lo adelantamos recordemos la génesis de su titulación. Nos referiremos una vez más al año de 1587, única fecha que tenemos con certeza por ser la del juicio de Elena de Céspedes, en ese año ella dice que llegó a la Corte hacia unos doce años , es decir que había llegado hacia 1575, y por los datos que de ella tenemos colegimos que tenía entonces unos treinta años de edad. Ella relata ante los Inquisidores que allí ... tomó amistad con un balenciano Zirujano y (este) le llevo a su casa por guesped y començo a dar esta liciones de curar y como esta aprendio bien dentro de pocos dias curaba tambien como el dicho zirujano y como esta vio que aquel officio le era de provecho dejo de lado el officio de sastre y comenzo a husar del de cirujia y estaba en el hospital de la Corte.. .

Aprendió a curar, primero de su maestro del cual desgraciadamente no menciona el nombre, quizá para no comprometerlo ante la Inquisición, y más tarde continuó haciéndolo ya sola. Debió de agradarle el nuevo oficio pues se buscó trabajo en un hospital donde estuvo otros tres años practicando su arte. Ya tenemos a Elena de Céspedes con seis años de experiencia en el arte de la cirugía. Seguramente tenía lo que hoy llamamos "buena mano" para su oficio, por lo que fue llamada a curar a un criado de Felipe II, de nombre Obregón, como ya vimos antes, en su residencia de El Escorial. Este pequeño triunfo parece que la animó sobremanera y ella relata que desde ese día ... y començo a curar publicamente y anduvo esta por aquellos lugares de la serrania curando mas de dos años…

Ya tenemos a Elena de Céspedes con ocho años de experiencia, curando por la serrania como ella dice sin especificar lugar o sitio. Sin embargo, algo le faltaba, un título oficial que respaldara su saber y la autorizara debidamente a ejercer públicamente su oficio. Debía de agradarle el trabajo de cirujano pues no era quehacer que precisamente proporcionara grandes ganancias a los que lo ejercían, más bien un modesto pasar. Recordemos en este lugar el modestísimo vivir de don Rodrigo Cervantes, padre de nuestro don Miguel de Cervantes Saavedra, cirujano famoso por otras razones que su habilidad como tal, que llevó a su familia de un lado a otro, siempre perseguido por los acreedores y por cuya pobreza sus hijas y sobrina se dedicaron a menesteres que mejor es no recordar. Don Rodrigo, sin embargo, era un cirujano de cuota es decir sin título alguno.

En algún momento nuestra Elena de Céspedes fue denunciada por intrusismo. (O deberíamos decir "denunciado", pues por entonces ya trabajaba travestida y figurando para todo como hombre). Ella, seguramente, no quería ser cirujano de cuota que era tanto como decir practicón, si no que aspiraba a lo más alto en su profesión, y como lo había hecho otras veces con otros oficios, se apresuró en tomar sus exámenes

.. comenzó a curar publicamente ...por aquellos lugares de la serrania curando mas de dos años y alli la acusaron porque curaba sin ser examinada y se vino a la Corte a donde se examino y saco dos titulos para poder sangrar y purgar y para zurujia y en la corte estuvo esta curando mucho tiempo...

En el tiempo que a Elena le tocó vivir, la medicina apenas empezaba a estar albergada en las universidades; pero al tiempo, estas titulaciones de nivel universitario convivían con otras no menos legales que otorgaba el Protomedicato. En términos modernos podemos decir que había unos títulos que provenían de la teoría y otros de la práctica, aunque para asegurar la idoneidad del candidato a médico, aun para aquellos que habían estudiado en la Universidad, se necesitaba el visto bueno del tribunal del Protomedicato. También debemos distinguir, al menos teóricamente, la práctica de la medicina de la práctica de la cirugía. No era lo mismo ser médico que ser cirujano, estos últimos recibían siempre su título del Protomedicato y en principio estos estudios no fueron albergados en el Universidad.

EL PROTOMEDICATO. IMPORTANCIA DE SU TITULACIÓN

Para nuestro propósito de escribir una sucinta biografía de Elena de Céspedes es de importancia el saber cuánto peso específico tenía su titulación como cirujano, expedida por el Protomedicato, 5ya que según todos los datos que tenemos, ella fue la primera mujer – no sólo en España, si no en Europa – que tuvo tal calificación. ¿Era un título oficial? ¿Era importante contar con tal título? ¿Estaba autorizado por la Cámara Real? A pesar de que los Archivos del Protomedicato fueron quemados durante la guerra civil 6, aun hemos podido reunir las siguientes evidencias:

El doctor D. Miguel Parrilla Hermida, General Inspector Médico de Sanidad Militar, en la XVII Sesión Científica celebrada en Madrid el 29 de noviembre de 1977 tuvo una brillante disertación sobre el protomedicato antecedentes y organismos herederos de tal institución, comunicación que él modestamente llamó “Apuntes Históricos”. Dada la escasez de datos veraces sobre el asunto, citaremos sus hallazgos ya que carecemos de otras fuentes históricas.

El Real Protomedicato era una institución que venía de antiguo. Fue un organismo centralizado cuya razón de ser fue velar por la salud pública y que a partir del siglo XVI, el siglo que nos interesa, tuvo como misión:

A) Cuando los candidatos a ser médicos o cirujanos terminaban sus estudios y/o prácticas en las diferentes escuelas o universidades, el Real Protomedicato controlaba los supuestos conocimientos de estos profesionales mediante un examen realizado ante un tribunal independiente, este tribunal estaba formado por individuos que pertenecían al dicho Protomedicato.

B) Velaba por que no hubiese intrusismo en la profesión, tanto para defender al paciente como al cirujano o médico de esta injusta y desleal competencia. Cualquier supuesto acto de intrusismo se podía denunciar ante el Protomedicato y éste habría de tomar cartas en el asunto. También tenía facultades para penalizar las faltas cometidas. En relación a los médicos y cirujanos se encargaba de la administración de justicia para corregir y evitar, si fuese posible, los excesos de estos facultativos.

C) Estaba bajo su vigilancia y responsabilidad la prevención y estudio de las, entonces, frecuentes epidemias.

D) Como los derechos de examen y otros derechos producían unas cantidades de dinero, el Protomedicato administraba estas en cuanto a su recaudación y administración de los fondos logrados, así como lo obtenido por las penas pecuniarias (multas o indemnizaciones etc.) que se imponían a algunos infractores.

En el siglo XVI la medicina 7empezaba a encontrar su lugar en las universidades, no obstante, se contaban más de treinta escuelas médicas, casi todas de origen pontificio. Muchos médicos actuales opinan que estas últimas eran poco fiables pues se dictaban enseñanzas de tipo memorístico sin material clínico y aun así se expedían títulos de bachilleres, licenciados y doctores; de físicos y médicos puros, cirujanos latinistas 8y cirujanos romancistas, algebristas 9, tallistas (expertos en sacar piedras de la vejiga por vía perineal) y otros. Esta multiplicidad de títulos y certificados fue la causa de que estableciese la obligatoriedad de exámenes ante médicos y quirúrgicos ajenos a las universidades, tras los cuales, los examinadores, que podían ser nombrados por el Rey, extendían el certificado correspondiente a los candidatos que se habían examinado ante ellos. Con este título o carta de autorización podían ejercer legalmente y en ningún caso podrían ya ser considerados como intrusos. Estos exámenes, añade el doctor Parrilla Hermida, eran "una defensa contra la deficiente formación de los profesionales y constan ya en el Fuero Real de España, decretado por Alfonso II de León.". En el último cuarto del siglo XV ya están los “tribunales examinadores” totalmente formados por físicos (médicos) como se observa en la Pragmática de los Reyes Católicos de 25 de Octubre de 1475. El primer Protomédico del que tenemos testimonio lo hallamos en 1526, en que Carlos V da ese nombre por Real Cédula al doctor Martín de Santa Clara.

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