6 de marzo de 2018
Los países más educados y sus política públicas
Es interesante invertir en uno mismo, ya sea porque se ha implementado un régimen alimenticio diferente, porque se ha iniciado la práctica de algún deporte, de un nuevo hobby o porque se ha retomado la formación continua —que debería ser permanente—. Este último es mi caso, ya que inicié mi participación en un diplomado en Intervenciones y políticas públicas, cuyas primeras sesiones me hicieron reflexionar sobre ese importante papel que desempeñan las políticas públicas y su implementación, y de manera particular en educación.
Dicho lo anterior, esta semana en #DesdeCabina compartiré una reflexión sobre aquellos países con sendos ejemplos de política educativa exitosamente implementada, tema abordado en el diplomado, pero sobre todo expuesto en el último reporte de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (ocde), liberado en el World Economic Forum,1 acerca de los países más educados: “These are the most educated countries in the world” es el título en inglés del reporte en cuestión.
Empecemos por definir lo que significa para la ocde el término “países más educados”: según el organismo internacional, son aquellos países en los que un alto porcentaje de ciudadanos alcanzan y concluyen la educación terciaria o de nivel superior. Para tal efecto, las naciones con mejores resultados han implementado políticas públicas de Estado, no sólo de periodo de gobierno, y han generado tales impactos en sus sociedades que hoy resultan un ejemplo para otras.
El primer lugar lo ocupa Corea del Sur (un país con poco más de 51 millones de habitantes), con un gasto en educación primaria, secundaria y terciaria (con énfasis en las ciencias y la tecnología) que se incrementó un 10% entre 2005 y 2014; hoy en Corea del Sur, siete de cada diez habitantes alcanzan el nivel terciario de educación (para edades entre 23-34 años), es decir, cuentan con una carrera profesional.
El segundo lugar lo ocupa Canadá, con un 60.6 % de personas con nivel de educación superior, seguido muy de cerca por Japón con un 60.1 % de sus habitantes que acceden a la educación superior y la concluyen. El cuarto y quinto lugar lo ocupan Lituania y Reino Unido con 54.9 % y 52.0 % respectivamente. Estados Unidos ocupa el lugar número diez con 47 % de sus habitantes con educación terciaria, superado por Australia, Noruega, Suiza y Luxemburgo.
La media para la ocde es de 43.1 % y debajo de este rasero se encuentra una cantidad importante de países latinoamericanos, incluyendo a México que ocupa el lugar 37 en la lista general. El reporte, además, muestra gráficos muy interesantes que permiten relacionar el impacto de los datos anteriores en función de las políticas de inversión y otros aspectos que permiten identificar algunos elementos exitosos y particulares de la implementación de sus políticas educativas y, sobre todo, de su impacto.
Diseñar e implementar políticas públicas que busquen incidir en aspectos trascendentales de la educación, en todos los niveles, desde el primario hasta el terciario, debiera ser el camino; retos como la calidad educativa —entendida por algunos como una moda o estrategia superflua—, el presupuesto y subsidio diferenciado, la inversión en evaluación, formación docente y tecnología educativa, no deben ser estrategias únicas o desvinculadas, sino deben formar parte de un sistema multivariable y de multiactores cuyo rol no sólo debe ser claramente identificado, sino además respetado y promovido por todos —principalmente por los actores mismos—, para provocar verdaderamente un desarrollo educativo y, por ende, una cierta regeneración nacional. ¶
11 de septiembre de 2018
1Nota del editor: para consultar el reporte acceda a https://bit.ly/3z9QAqf
El fondo de la vinculación internacional con sentido común
Un viejo refrán dice que nadie es profeta en su tierra, y en cada ocasión que escucho tal aseveración popular me cuestiono el porqué; imagino el conjunto infinito de argumentaciones que han enriquecido la veracidad de tal dicho; también recurro a justificaciones que quizá están asociadas más a viejos paradigmas que tienen que ver con esa, vieja también, creencia acaecida al devenir histórico de nuestro país, el “malinchismo”. El asunto es que creo contar con una teoría que puede contradecir el dicho de la primera línea de este texto semanal.
Me explico: para empezar, el que alguien (persona u organización) no obtenga reconocimiento en sus propias latitudes quizá pueda deberse —y recalco que es una aproximación personal— a que no existe evidencia comprobada de que en realidad haya hecho una propuesta de valor que pueda ser reconocida por la sociedad en su conjunto o por los grupos sociales de influencia. Tal aseveración debe tener relación directamente proporcional a la lógica del ente o persona sujeta a valoración.
En palabras más coloquiales, si existen elementos para considerar una valoración social sostenible, un reconocimiento e impacto en la región o regiones de influencia, de manera automática el ente u organización tendrán una valoración positiva y, por lo tanto, apreciada en su región; es decir, podrán ser profetas en su tierra. Creo que este es el punto de partida para el establecimiento de esquemas que reconozcan internacionalmente la propuesta de valor que dicho ente ofrezca en el mercado.
Dicho de otra manera, tal propuesta de valor es vital para contar con un reconocimiento que supere las fronteras del círculo de influencia; y a dicha propuesta quiero referirme, puesto que es un círculo virtuoso o una espiral de mejora que sin duda llama la atención internacional.
En el caso muy particular de las instituciones educativas, no sólo se trata de la calidad de los programas educativos, de su planta docente, de la infraestructura educativa o sus relaciones, incluye —creo— un componente asociado al impacto que la organización educativa ha producido a lo largo de su vida institucional; en concreto, al impacto que su vida institucional ha provocado en su zona de influencia. En palabras del Director de Vinculación Estratégica de la Asociación Nacional de Instituciones de Educación Superior (anuies), el doctor Guillermo Hernández Duque Delgadillo, la internacionalización de las instituciones de educación superior es resultado de su pertinencia global, o sea —esta es una paráfrasis o interpretación de un servidor—, de que “conecten” a nivel local, regional y nacional, en un contexto de desarrollo de competencias y capacidades globales.
Entonces, ¿cómo es que podemos definir experiencias de vinculación internacional exitosas? En mi definición, no únicamente por la praxis común del intercambio docente o estudiantil, sino por el reconocimiento y búsqueda que otros hacen de nuestras prácticas, de nuestras relaciones y resultados, de nuestro impacto en pocas palabras.
Hoy, con relaciones internacionales aún en ciernes, pero con gran potencial, reconozco que el impacto que la unaq ha evidenciado internacionalmente es el punto de partida de un modelo que pretende no solamente incidir en la región de influencia de esta institución de educación superior estatal, sino que pretende ir más allá de Sudamérica, Norteamérica y Europa: pretendemos racionalizar aquello que ha resultado satisfactorio, y más aún, aquello que ha llamado la atención de connacionales y extranjeros; pretendemos, en resumidas cuentas, ratificar el gran potencial que nuestro país puede ofrecer al mundo para beneficio de los mexicanos y de la comunidad internacional. En esas estamos. ¶
26 de junio de 2018
Secuestrados por la educación y algo más
Soy geek de corazón, y aunque entiendo los nuevos modelos de negocio en la adquisición y utilización de la tecnología —o en realidad, la renta de la misma—, no deja de sorprenderme la velocidad con que esta cambia y la avidez de las marcas para mantenerse a la vanguardia, provocando, entre otras cosas, que los que necesitamos tales herramientas tecnológicas para nuestra vida cotidiana nos volvamos presas de continuas actualizaciones y mejoras en esa guerra por el mercado, llegando a provocar una sensación de apoderamiento de nuestra voluntad si es que queremos seguir utilizando dichas herramientas, si es que queremos seguir siendo competitivos al final del día.
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