Figura 1 Arribo de turistas al Cusco, 1954-2000
Una última nota editorial. Los nombres de lugares y sitios arqueológicos del Perú han ido cambiando con el paso del tiempo. En aras de la claridad, uso el término contemporáneo más común para referirme a la ciudad del Cusco y al centro arqueológico de Machu Picchu, en lugar de otras grafías históricamente aceptadas como Cuzco o Qosqo, Machupijchu o Machu-Picchu. No obstante, en las citas directas y en las referencias he conservado la grafía original incluida en la fuente. Seguí la misma política con otros nombres en los cuales se emplean múltiples grafías, entre ellos: inca, Sacsayhuamán, Coricancha, Ollantaytambo. El pueblo al pie de Machu Picchu y sede del Gobierno local del distrito del mismo nombre también ha tenido múltiples denominaciones. Aunque la población local le conoce cada vez más como Machu Picchu Pueblo, aludo a este como Aguas Calientes para reflejar así el nombre principal usado durante la mayor parte del siglo XX y evitar confundirlo con el actual centro arqueológico. Los mismos cambios en las denominaciones valen para el estatus del Gobierno Regional del Cusco. Durante la mayor parte de su historia republicana, el Cusco fue un departamento. En la fallida reforma descentralista en las décadas de 1980 y 1990, se le fusionó con los departamentos de Madre de Dios y Apurímac para formar la Región Inka. Esta y las otras regiones del país fueron disueltas por la Constitución de 1993 y los antiguos departamentos, restaurados. Después de la creación de regiones –y gobiernos regionales– en 2002, es más común llamar al Cusco –al igual que a los otros 24 departamentos del Perú–, como Región Cusco. Entonces, mis referencias a esta corresponden a los linderos del territorio que antes se llamaba departamento y actualmente región.
4YPEP (box 15, folder 239, «Speech copy with corrections», Washington, D. C., 11 de enero de 1913). El discurso y los eventos de la gala fueron publicados en National Geographic Magazine («Honors to Admundsen [sic] and Peary». 23, N° 1, enero de 1913, 113-130). Para más detalles de este evento, consúltese: Heaney (2010, pp. 163-166); Bingham (1989, pp. 291-292).
5Agradezco a Roger Valencia que me haya proporcionado este documento.
6Por ejemplo, consúltese: Recopilación bibliográfica del Santuario Histórico Machu Picchu (Fondo de Promoción de las Áreas Naturales Protegidas del Perú, 2000). Esta bibliografía, que tiene más de 15 años, enumera aproximadamente 1.140 publicaciones académicas sobre Machu Picchu, excluyendo los usos más extensivos de Machu Picchu que se encuentran en guías, propaganda y publicaciones comerciales.
7Para un reciente ejemplo «malo» de esta narrativa, véase: Adams (2011).
8Para una introducción a este creciente campo en América Latina, consúltese: Wilson (2008); Babb (2011).
9Para un ejemplo del uso del análisis transnacional en la historia andina, consúltese: Gootenberg (2008).
10Ese nombre probablemente es una combinación de las palabras quechuas willka, que se identifica con el valle del río Urubamba, y llaqta, que se traduce como lugar sagrado.
11Para una excelente presentación de la vida y las expediciones de Bingham, consúltese: Heaney (2010). También hay análisis de la vida e influencia de Hiram Bingham en: Bingham (1989); Salvatore (2016, pp. 75-104).
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