1 ...7 8 9 11 12 13 ...18 En esta relación se impone una breve referencia a otra forma tectónicamente estable y artística, la sentencia, a la que se puede atribuir también una tendencia didáctica. Sin embargo, a diferencia de los proverbios, la sentencia procede de una obra literaria y expresa con brevedad artística y fácil de retener en la memoria un entendimiento general importante para la vida del hombre. En consecuencia, la sentencia y el proverbio son proposiciones que se caracterizan por su aplicabilidad general en muchas situaciones de la vida, una característica que comparten con las «palabras aladas» o citas. Sin embargo, sólo las sentencias y las citas proceden de obras literarias y requieren que se haga constar la obra literaria de la que proceden con la indicación de su autor.
Desde el punto de vista sintáctico, los proverbios y las sentencias representan estructuras sintácticas, formalmente delimitadas, mientras que las «palabras aladas» o citas son susceptibles de reducirse a una palabra. También pueden componerse de un grupo de palabras o formar una oración o un enunciado completo. En este sentido, W. Fleischer (1997: 81) opina que las sentencias, representadas formalmente por enunciados que constituyen unidades sintácticas, se pueden considerar como una realización concreta de citas o «palabras aladas».
Basándose en la característica inherente a las sentencias y a las citas de constituir locuciones estables e invariables, relevantes investigadores, especialmente los investigadores rusos, han constatado la existencia de relaciones recíprocas entre «palabras aladas» o citas y las unidades fraseológicas. Es evidente que el marco limitado de este trabajo no permite un acercamiento a la disciplina lingüística de la fraseología, extremadamente compleja, por lo que aceptamos la opinión de muchos estudiosos de la fraseología: cuando forman parte del uso lingüístico general, las «palabras aladas» y las sentencias, que constituyen citas procedentes de obras literarias y que son susceptibles de ser atribuidas a un autor, pueden llegar a convertirse en unidades fraseológicas, en tanto en cuanto haya desaparecido cualquier relación asociativa con su origen literario. De este modo, la investigación fraseológica, aplicando criterios específicos, clasifica en grupos diferentes a las «palabras aladas» y a las sentencias teniendo en cuenta, por una parte, si el hablante es consciente de que la expresión procede de una fuente literaria o, por lo menos, intuye su origen literario; y por otra, si su transformación en una unidad fraseológica conlleva, además, alguna modificación sintáctica y léxica.
La siguiente exposición de algunas de las citas más relevantes y más conocidas de Guillermo Tell, organizadas en concordancia con la sucesión de la acción del drama y con los correspondientes comentarios, sólo puede atender, en el marco reducido de este trabajo, a algunos aspectos concretos, lo que dificulta la consecución de nuestro objetivo final, consistente en demostrar que las «palabras aladas» y las sentencias entretejen, como un hilo conductor, todo el drama y constituyen el verdadero impulso de la acción. Prácticamente la totalidad de las quince escenas está sembrada de citas, puesto que Schiller pone en boca de sus figuras palabras tan destacadas que no sólo manifiestan sino que también justifican su modo de proceder, sus motivos y sus reacciones frente al despotismo, de tal manera que, sobre la base de las citas, sería posible reconstruir el transcurso de la acción.
En el siguiente análisis se indicará el acto, la escena, el número del verso seleccionado, 6así como el nombre del personaje. Nuestros comentarios están acompañados por breves referencias al contexto argumentativo y atenderán, cuando sea preciso, a las peculiaridades morfológicas y sintácticas de la cita. Se señalarán aquellas citas que, debido a la impresionante contundencia de su contenido, que se fija fácilmente en la memoria, han entrado en el discurso cotidiano, presentando, a veces, modificaciones típicas del lenguaje coloquial, sin que el hablante sea consciente de que se trata de la cita de una obra de Schiller, lo que significa su transformación categorial en una unidad fraseológica.
Acto primero, escena primera: Canta el hijo del pescador:
Es lächelt der See, er ladet zum Bade,
Der Knabe schlief ein am grünen Gestade. (1-2) 7
El efecto teatral aparentemente idílico de esta primera cita, con el canto pastoril y el cencerreo armónico de los rebaños, pronto se interrumpe por el presagio amenazador de los truenos en la montaña y la aparición en escena de Konrad Baumgarten, que huye de los soldados del gobernador y pide que le ayuden a cruzar el lago. En la argumentación del pro y del contra entre Guillermo Tell y el pescador Ruodi aparece la primera sentencia de Tell, enormemente aguda, que ha entrado en el discurso cotidiano como unidad fraseológica.
Tell: Der brave Mann denkt an sich selbst zuletzt. (139) 8
La réplica del pescador constituye una cita muy frecuente sin llegar a la fraseologización.
Ruodi: Vom sichern Port lässt sich’s gemächlich raten. (141) 9
La siguiente contra-argumentación de Tell presenta una antítesis y la elisión del verbo modal.
Tell: Der See kann sich, der Landvogt nicht erbarmen. (143) 10
Las argumentaciones del pescador, temeroso de perecer en el lago si presta ayuda a Baumgarten, culminan nuevamente en una cita con dos antítesis.
Tell: Wohl aus des Vogts Gewalt errett ich Euch,
Aus Sturmes Nöten muss ein andrer helfen.
Doch besser ist’s Ihr fallt in Gottes Hand,
Als in der Menschen. (155-158) 11
La primera antítesis (155-156) se caracteriza por la posición del atributo, representado por un sustantivo en genitivo que precede al sustantivo referencial, y la segunda (157-158) por la elisión del pronombre demostrativo. La controversia finaliza con una sentencia muy popular, utilizada como unidad fraseológica en el discurso cotidiano, a veces con la modificación de los pronombres personales por parte del hablante para su adaptación al discurso personal.
Tell: Ich hab getan, was ich nicht lassen konnte. (160) 12
La segunda escena del acto primero se centra en la conversación entre Stauffacher y su esposa, Gertrud, que expresa la sentencia que se transformó en una unidad fraseológica muy conocida en la actualidad.
Gertrud: Der kluge Mann baut vor. (274) 13
La tercera escena del acto primero se sitúa en la plaza de Altdorf y representa la tiranía del alcaide feudal durante la construcción de un fortín que simboliza la opresión del pueblo. Tell y Stauffacher se acercan al maestro cantero, resignado por la extrema solidez del fortín que servirá de cárcel para el pueblo. Sin embargo, las palabras de Tell reflejan su firme confianza; que las montañas, su símbolo de libertad, serán más sólidas que cualquier fortín.
Tell: Was Hände bauten, können Hände stürzen. (387) 14
Esta sentencia, de uso frecuente, se introduce, en analogía con muchos proverbios, con un pronombre relativo, un recurso característico para enfatizar su validez general.
En la misma escena se produce el diálogo entre Tell y Stauffacher, que se puede considerar paradigmático de la argumentación del pro y del contra. Stauffacher intenta convencer a Tell de la necesidad de actuar juntos contra la opresión oligárquica. Tell, por el contrario, defiende su posición de individualista, esto es, actuar en solitario. Así lo demuestran las sucesivas tesis y antítesis argumentativas.
Tell: Das schwere Herz wird nicht durch Worte leicht. 15
Stauffacher: Doch könnten Worte uns zu Taten führen. 16
Tell: Die einz’ge Tat ist jetzt Geduld und Schweigen. 17
Stauffacher: Soll man ertragen, was unleidlich ist? (418-421) 18
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