nuestros pies y perduramos.
[I am an eternal spirit and the things I
make are but ephemera, yet I endure:
Yea, and the little earth crumbles beneath
our feet and we endure.]
Exultations consiste en 27 poemas, de los cuales 13 ya habían sido publicados en A Lume Spento o A Quinzaine for this Yule . Entre los nuevos poemas están “Sestina: Altaforte,” al que nos hemos referido, que había causado sensación una noche de marzo de 1909 en el cenáculo de los jueves de T. E. Hulme. Otros de los nuevos poemas son “Guido Invites You Thus,” “Piere Vidal Old,” “Ballad of the Goodly Fere,” “Francesca” y “Planh for the Young English King.” Carpenter escribe que prevalece en ellos un tono de decadente languidez. En las publicaciones especializadas, las reseñas son cautas y menos entusiastas que en el caso de Personae . Hubo ponderaciones para “Sestina: Altaforte” y “The Ballad of the Goodly Fere.” En The Daily Chronicle , Edward Thomas opinaba que “bajo la turbulenta opacidad de sus peculiaridades, había prácticamente casi nada,” y juzgaba que la condición poética de Pound era “todavía interesante —quizá prometedora— aunque ciertamente penosa” (Carpenter 140).
En marzo de 1910, Ezra viajó a Italia. En el camino, se detuvo en París para reunirse con Walter Morse Rummel, dos años menor que Ezra (que tenía entonces 25 años). Rummel era hijo de un concertista de piano de cierto renombre. El nexo de la unión fue Katherine Ruth Heyman, también concertista de piano, ya mencionada, a quien Ezra había conocido en 1904 y vuelto a ver en Venecia, donde se desempeñó como una suerte de empresario de su gira de conciertos. Walter (1887-1953), amigo e intérprete de Debussy, se distinguió como compositor y pianista,. El punto de contacto con Pound era el interés que compartían por la relación entre la música y las palabras. Trabajaron juntos componiendo música para poemas de los trovadores. 18
De París, Pound viajó a Verona, donde, luego de visitar la iglesia románica de San Zenón, tomó un tren al lago Garda y se alojó en el hotel Edén, en Sirmione, originalmente una aldea de pescadores, pero entonces ya convertida en un balneario turístico de aguas minerales. Ezra conocía el nombre de Sirmione por sus lecturas de Catulo, que tuvo una casa de campo sobre la costa sur del Garda. En su poema 31, el poeta latino expresa su deleite por haber regresado a salvo a Sirmio (Sirmione), que elogia más que todas “las islas y penínsulas de las que todas las demás en que flota Neptuno.” 19
Pound volvió a visitar Sirmione en junio de 1911, abril de 1913 y en mayo-junio de 1920. Hay otras referencias a Sirmione en sus poemas “The Flame” ( Canzoni of Ezra Pound , 1911) y “The Study in Aesthetics” ( Poetry , N° 5, agosto de 1914), y en los Cantares LXXIV, LXXVI y LXXVIII. Sirmione figura en los Cantares como uno de los lugares donde habían habitado los dioses. Vuelve Pound en este viaje a enamorarse de Italia y decide escribir sobre otro de sus amores, Guido Cavalcanti, poeta toscano (ca. 1225-1330), al que había leído en las traducciones de Dante Gabriel Rossetti y luego traducido él mismo.
En “Blandula, Tenulla, Vagula,” poema de Canzoni of Ezra Pound , el poeta canta a la belleza paradisíaca del lago Garda. En aquella estadía de marzo de 1910, se reunió allí con Olivia y Dorothy Shakespear, que llegaron en abril. Ezra ya había declarado su amor a Dorothy. Los tres viajaron a Venecia, pero las Shakespear no regresaron con él a Londres. La madre le había prohibido a Ezra que visitara su casa o le escribiera a Dorothy luego de enterarse de la relación romántica entre Ezra y su hija. Olivia y su marido no veían en un poeta sin dinero perspectivas para considerarlo un candidato posible para su hija. Poco tiempo después, en un cambio de 180 grados, Olivia le dijo a Ezra que, en realidad, Dorothy no era lo suficientemente buena para él:
… la veo convirtiéndose cada vez más esencialmente egoísta y abstraída en sí misma. Esto no se ve en la superficie, por supuesto, pues sus modales son muy buenos para ello, pero en realidad no creo que movería ni un dedo para ayudar a su amigo más querido si eso le causara un momento siquiera de dificultad o inconveniente … 20
Es posible que Olivia se haya sentido atraída hacia Ezra, y que luego de su relación amorosa con Yeats esperara el amor de otro poeta.
Poco después de su regreso a Londres, el 15 de junio de ese año de 1910, Ezra parte para Estados Unidos. Hacía ya tiempo que planeaba su regreso al hogar, aunque no de forma definitiva. Dorothy le escribió, diciéndole que esperaba que volviera a Londres “el próximo verano” (enero-marzo de 1911) con fuerza suficiente para decirle a su madre que ella podía escoger sus propios amigos. Le estaba agradecida eternamente porque él le había dado la Vida de una manera que jamás pensó que existiera (Carpenter 148).
En su estadía de alrededor de ocho meses, Ezra vio a su amigo William Carlos Williams y pasó un par de semanas con Walter Rummel, de visita en Estados Unidos, en una pequeña casa cerca de Filadelfia que habían alquilado los padres de Ezra para pasar el verano. Hilda Doolittle viajó desde Clinton para verlo. No sabía nada de su relación con Dorothy, y quería viajar a Europa con Ezra, a pesar de la oposición de sus padres. Ezra pasó el resto de su estada en Nueva York, donde su padre le alquiló un apartamento en 270 Fourth Avenue (hoy Park Avenue). En esa época, Pound se sentía un trovador y se vestía de manera estrafalaria, a veces con un zapato marrón y otro azul y un sombrero de paja brillosa, con una cinta de lunares rojos (Carpenter 151). Conoció a Witter Bynner, poeta y director de poesía de la revista McClure’s , de Nueva York, que estaba familiarizado con la obra de Ezra y había persuadido a la editorial Small, Maynard & Co., de Boston, para que publicaran Provença , una selección de poemas de Personae y Exultations , que apareció en noviembre de ese año. El libro recibió una reseña negativa en el Boston Evening Transcript , que juzgaba que Ezra había obtenido sus laureles ingleses prematuramente. Habría luego mejores comentarios en el Chicago Evening Post , donde Floyd Dell decía que Pound era “un poeta verdadero”; y en The Smart Set , donde el temible H.L. Mencken agregaba que, a pesar de que consideraba sus poemas “toscos, desagradables y bárbaros,” le gustaba su austera música pagana.
Pound también ejercitó su aptitud crítica, posiblemente con la idea de escribir sus impresiones. Algo de eso haría en una serie de once artículos que se publicarían en The New Age en septiembre y noviembre de 1912 y que en 1950 fueron reunidos en un delgado volumen, Patria Mia , que publicó Ralph Fletcher Seymour en Chicago. Se paseó por Nueva York. Se pregunta en Patria Mia si Nueva York no es, acaso, la ciudad más bella del mundo (Norman 65). Le interesó la arquitectura: allí se evidenciaba el carácter de la ciudad. Era un verdadero logro, comparable a “los palacios del Renacimiento.” Por el contrario, la neoclásica Biblioteca Pública, recientemente construida, le pareció “chapucera … falsa … horrenda.” La gente era también idiosincrásica: “ansiosa, despreocupada, con un vigor animal distinto al de ninguna multitud europea” que había visto. “No hay nada de la melancolía, el malhumor, de la muchedumbre inglesa, ni nada de la fatigada vivacidad de París.” “¿Y Nueva York es la ciudad más hermosa del mundo? No está lejos de serlo. No hay noche urbana parecida a una noche allí ….” 21
En este viaje, conoció a John Butler Yeats, padre del poeta, establecido en Nueva York, quien a su vez le presentó a John Quinn (1870-1924), abogado y patrón de las artes, que los invitó a su apartamento en Central Park West. Los tres hombres fueron luego a caminar por Coney Island. Quinn no era acaudalado, pero invertía mucho en cuadros y libros. Compró cuadros de Yeats padre y manuscritos de Joseph Conrad. Estaba a punto de adquirir esculturas de Henri Gaudier-Brzeska, cuando estalló la guerra y Gaudier murió en el frente. Quinn fue benefactor de T.S. Eliot, quien le obsequió el manuscrito de The Waste Land . Pound tuvo una larga y amistosa relación con Quinn, como atestigua una abundante correspondencia. No solo ayudó a Pound en sentido financiero, sino que llegó a convertirse, prácticamente, en su agente literario en Nueva York.
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