Ficción o no, el Libro de Margery Kempe podría servir para definir el siglo xv. Ni por estructura ni por estilo literario, es propiamente una autobiografía similar a otras escritas, antes y después de él. Tampoco es una biografía, un relato lineal de la vida de Margery, desde el nacimiento hasta la muerte, con fechas, nombres de personas, lugares y datos precisos y pormenorizados. El Libro , escrito con una finalidad didactica, habla de su manera de vivir y de sentir, de sus experiencias y vivencias místicas, de las relaciones con su marido y con uno de sus hijos, con sus confesores, con las autoridades eclesiásticas y con otros místicos como ella, de sus negocios, de sus viajes y de sus peregrinaciones. Lo hemos visto con detalle más arriba.
El Libro recoge los recuerdos y sucesos de la vida de Margery muchos años después de que sucedieran conforme a la simple lógica de la memoria, sin una cronología precisa ni un orden cronológico o temático predeterminado. Margery habla de ella misma, de Dios, del nacimiento de Cristo y de su pasión, de la Virgen y de los santos, de cómo vivió su personalísima religiosidad, de sus meditaciones y de sus intensas visiones místicas, de sus llantos, suspiros y gritos en las iglesias durante los oficios religiosos, de las relaciones y de las tensiones sexuales con su marido, de los encuentros y conversaciones con sus confesores o con los anacoretas, de sus viajes y peregrinaciones, de sus procesos como presunta lollarda o hereje y de cómo se defendió de las acusaciones de muchos clérigos y laicos.
Igual que otras obras de visionarias cristianas del occidente medieval, el Libro de Margery es una especie de auto confesión subjetiva presuntamente escrita para mostrar de manera inmediatamente visible la santidad de una mujer que se desentendió completamente de los papeles y de las obligaciones comunes a las mujeres de su tiempo, que apenas dedicó atención a su marido y menos aún a sus catorce hijos, y que se consideraba a sí misma una santa laica consagrada a Cristo. Es el relato de la evolución espiritual de una mujer dentro de las limitaciones y posibilidades de una sociedad mercantil urbana. Deseándolo o no, la mujer protagonista se enfrenta a los poderes patriarcales de la sociedad en la que le correspondió vivir; a las personas investidas con facultades espirituales y temporales; a los arzobispos y a los obispos; a los sacerdotes y a los alcaldes. También a sus propios conciudadanos y convecinos. Fueron muchos quienes la consideraron una hereje y un peligro potencial para el orden social y religioso establecidos.
Desde que en 1934 se descubriera e identificara el único manuscrito conservado, el Libro de Margery Kempe ha sido objeto de bastantes ediciones en inglés bajo el título The Book of Margery Kempe , el mismo que recibió en la primera de las ediciones, la de W. Butler-Bowdon en 1936. En algunos casos, los menos, se ha editado en el inglés medio del manuscrito; y en otros, la mayoría, aparece vertido al inglés actual. Para nuestra traducción al castellano hemos tenido muy en cuenta la excelente edición en inglés medio de Barry Windeatt, 104quien, además del manuscrito de Salthows, transcribe la totalidad de los comentarios y observaciones realizadas en el manuscrito por cuatro anotadores en el monasterio de Monte Gracia. También, en mayor o menor medida, hemos recurrido a las ediciones en inglés moderno del citado Barry Windeatt y de Lynn Staley. 105La división en capítulos es la misma del manuscrito de Salthows y la de las tres ediciones citadas. 106
1El género de las autobiografías espirituales cristianas se remonta a las Confesiones de san Agustín (354-430 d. C.) y tiende a centrarse en las experiencias subjetivas de su autor. La autobiografía cristiana conoce una renovación a partir de los siglos xi-xi-xii. Ver, por ejemplo, Dorsey, 1993, pp.72-90. Por descontado, en el siglo xv no existía el concepto actual de autobiografía. La autobiografía medieval contiene muchos elementos derivados de la confesión, de la hagiografía, de las obras religiosas y de los devocionarios de la época. Además de MK entre los místicos ingleses más notables de los siglos xiv y xv se hallan Walter Hilton, Richard Rolle, Juliana de Norwick y el anónimo autor del tratado The Cloud of Unknowing .
2En el último tercio del siglo xiv Bishop’s Lynn tenía unos 5.000 habitantes y comerciaba con Alemania, los Países Bajos y península Escandinava, principalmente.
3Margery reivindicará, con orgullo y maneras desabridas, frente a su marido, el honor de su familia y los cargos que ostentó su padre (c.2); otro tanto hizo delante del alcalde de Leicester al ser interrogada (c. 46). La documentación proveniente de Lynn no permite situar con precisión y seguridad a Margery en su auténtico medio familiar y social, aunque los pocos documentos municipales conservados han posibilitado la identificación de su padre y de su marido. Así pues, Margery fue una mujer perteneciente a la burguesía acomodada de Lynn.
4C. 17.
5Al no tratarse de una biografía tradicional, el Libro no incluye ninguna noticia de su niñez o de su muerte, a diferencia de lo que sucede con la vida de María de Oignies escrita por Jacques de Vitry, o con la vida y las revelaciones de santa Brígida escritas por clérigos. Véase Staley, 2001: viii. Sin aparente vocación religiosa, Margery optó por la vida convencional de una joven de clase media de la época: el matrimonio y la maternidad.
6Véase Sánchez Ortega, 1995.
7Una edad tardía para una época en la que, por lo general, las mujeres se casaban a los 12 o 13 años. «Desde mis doce años –¡loado sea Dios sempiterno!– me he casado ya cinco veces por la iglesia...», se dice al comienzo del Prólogo de la Comadre de Bath de Chaucer.
8C. 1.
9Algunos autores interpretan que la atención que dedica Margery Kempe (MK) a su primer embarazo y a las dificultades del nacimiento de su primer hijo ponen en evidencia la importancia que ella concedía a la maternidad.
10Los conocimientos médicos y quirúrgicos de la época para la atención del parto de las mujeres difícilmente podían enfrentarse con éxito a cualquiera de los problemas que padecieran las parturientas.
11Se ha insinuado que ese pecado secreto podía ser de naturaleza sexual.
12C. 1.
13Idem.
14Ibidem.
15C. 2.
16En esta época no era raro que las mujeres montaran sus propios negocios para complementar la economía familiar. La fabricación de cerveza, por ejemplo, se consideraba en gran manera una profesión propia de mujeres.
17 Véase c. 2.
18Véase c. 3.
19C. 22.
20C. 3. Durante los siglos xiv y xv la verdadera devoción a Dios significa ser casto, lo que explicaría la sugerencia de Margery a su marido de comenzar a dormir separados.
21Véase c. 4.
22Véase c. 59.
23Véase el c. 11 donde se describe una memorable escenas campestres en la que Margery dialoga con su marido, alrededor de una botella de cerveza y de una tarta, para poner fin a sus relaciones sexuales. Desde la crisis que siguió a su primer alumbramiento Margery mantuvo una intensa lucha interior entre sus deseos de vivir como las vírgenes y el mandato divino de que tuviera más hijos, amén del acoso sexual constante de su marido. Era el mismo Cristo quien ordenaba que los tuviera y quien la mandó que dejara de tenerlos. Véase cc. 17 y 21.
24Señala Knowless, 1961: 142, que entre 1325 y 1425 existieron muchas santas mujeres que practicaron una religiosidad parecida a la de Margery.
25En el c. 35 se describe detalladamente cómo el mismo Dios le propuso matrimonio y cómo Margery acepta.
26Véase c.15.
27Véase Proemio amplio.
28Lynn distaba de Norwich cerca de setenta kilómetros lo que suponía al menos dos días de viaje. Quizás por eso cuando nuestro Señor pide a Margery que acuda hasta allí, ella duda porque se siente decaída y débil . Véase c. 17.
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