Etimología
Científico Sicyases sanguineus
Sicyases proviene del griego sikya que significa “con forma de pepino”. Sanguineus se origina en el latín saque y significa “que contiene sangre”.
Común Pejesapo común
Otros nombres pejesapo
Pez marino cuya cabeza y tronco se parecen mucho a los de un sapo debido a la forma y tamaño de su boca. La cabeza es más ancha que el cuerpo y el color de su piel es muy parecido al de un sapo. No tiene escamas.
Taxonomía
Familia Gobiesocidae
Género Sicyases Müller & Troschel, 1843
Especie Sicyases sanguineus Müller & Troschel, 1843
Distribución
En Perú y, en Chile, desde Arica hasta el estrecho
de Magallanes.
Descripción
La familia Gobiesocidae se caracteriza por sus aletas pélvicas modificadas en una gran ventosa ventral. El cuerpo deprimido y una sola aleta dorsal, simple y pequeña, compuesta por radios [31]. Perfil del dorso convexo, cabeza ancha y larga (40-44% de la longitud). Labio superior ancho e inferior con varios pliegues [28]. Aleta dorsal con 7-10 radios (A). 5-7 radios en la anal y de 23-28 radios en las aletas pectorales [9]. Ventosa con campo medio casi completamente cubierto por un amplio islote único y central tapizado con placas epidérmicas (B).
Existe otra especie de pejesapo, el Gobiesox marmoratus, cuyo disco succionador presenta dos pequeños parches de papilas, uno a cada lado y separados [31].
Esta especie presenta dimorfismo sexual evidente: machos con papila urogenital larga, carnosa y aguda; en hembras es inconspicua (C) [28].
Diagrama
Historia natural
El pejesapo es un pez común que reside en la zona intermareal, un ecosistema difícil, afectado por los cambios de marea, ya que queda completamente sumergido durante la marea alta y al descubierto en las horas de marea baja. Es un lugar complejo para los peces por la fuerza del mar —la energía de las olas— y los cambios de temperatura.
En el intermareal existe una zonación bien definida, determinada por especies que no pueden moverse en su etapa adulta, a las que se les llama especies sésiles. Esta área está moldeada por variables ambientales como: la temperatura, la radiación ultravioleta (UV) y la desecación (pérdida de agua), las cuales son intensas, sobre todo, en el zona superior o en el intermareal alto [5, 32]. Al sumarle a estas condiciones físicas las múltiples interacciones biológicas que ocurren en el sistema intermareal, se obtiene un patrón establecido por bandas o cinturones de especies. El límite superior de este hábitat está dominado principalmente por picorocos (Cirripedios) y el límite inferior es fácilmente reconocible por un denso cinturón de huiro negro (Lessonia berteroana y Lessonia spicata), cochayuyo y otras especies de algas [33]. Entre los recovecos de las rocas se forman pozas al bajar la marea, que constituyen verdaderos oasis, algunas de las cuales quedan aisladas durante las mareas bajas y otras conectadas entre sí. Muchos peces escogen estas pozas para vivir, en especial, durante sus primeros días de vida, cuando dejan de ser larvas (primera etapa del desarrollo postembrionario de estos animales) [3]. Los peces, y muchas especies del mar, tienen una vida bi o tripartita; esto quiere decir que durante su existencia cambian el lugar donde habitan dos a tres veces. En alguna etapa se ubican en el fondo o son arrastrados por las corrientes o cerca de un hábitat biológico (como algas o mantos de choritos). Cuando son larvas —etapa dispersiva—, se desplazan ayudadas de las corrientes [34-36]. Luego, escogen el sitio donde pasarán toda su vida o parte de ella. El pejesapo prefiere la zona intermareal y no se aleja de allí [37].
Existen peces que permanecen para siempre en las pozas intermareales, mientras que otros solo se quedan ahí por un tiempo, es decir, son transitorios [5]. El pejesapo es el único pez que permanece tanto tiempo dentro de las pozas del intermareal como lejos de estas, dado que puede estar fuera del agua durante horas, resistiendo la desecación y los embates de las olas [38, 39]. Es experto en capear olas de más de dos metros, como las que a veces azotan las rocas en este ambiente. A medida que crece, abandona este hábitat para establecerse en los primeros metros de profundidad.
De adulto permite que uno se acerque bastante y, como está fijo en las rocas, incluso es posible tocarlo. Gracias a esta cercanía podemos observar que el pejesapo es diferente al resto de los peces, dado que se adhiere con una fuerza tremenda a las rocas, pero al sentirse amenazado se libera rápidamente y nada lejos en busca de algún refugio.
Durante más de 400 millones de años los peces han habitado sobre los arrecifes y estos vertebrados marinos han convergido en una forma general de cuerpo, con la distribución de sus aletas pares, para vivir cerca de la costa como, por ejemplo, en el ambiente intermareal [23, 40]. Dado que en esta zona el barrido de las olas es común, los peces se han adaptado a vivir en él, como es el caso del pejesapo. De ahí que algunos de sus rasgos anatómicos sean tener un cuerpo deprimido dorsoventralmente (aplastado en el plano frontal); poseer aletas pectorales grandes, orientadas horizontalmente bajo el cuerpo y aletas pélvicas firmes para sujetarse en las rocas. El pejesapo es único, ya que estas aletas están modificadas con forma de ventosa para sujetarse o adherirse fuertemente a los objetos creando un vacío. Gracias a este dispositivo de succión (como un chupete o sopapo) formado por las aletas en una misma posición y emparejadas de manera simétrica, el pejesapo puede permanecer colgado de las rocas en el intermareal bajo —donde la rompiente es fuerte—, por más de un día o hasta que las mareas cambien su ciclo.
Como la mayoría de los peces en este ambiente, el pejesapo está desprovisto de vejiga natatoria. Esta es un saco membranoso lleno de gas, ubicado entre el tracto alimentario y los riñones, que tienen algunos peces debajo de la columna vertebral. Esta vejiga juega un rol en la respiración y en la producción y recepción de sonido en algunos peces (ver capítulo del bagre). Los peces que no cuentan con este órgano no poseen un volumen de aire dentro de su cavidad corporal, por lo que flotan menos y pueden tener una boyante negativa, quedando literalmente pegados al fondo [3].
Otra particularidad del pejesapo es que puede respirar fuera del mar, consumiendo oxígeno para mantenerse vivo y evitar la desecación si está a la sombra o bajo las rocas, cuando la marea es baja. Es decir, es un pez anfibio, de transición de ambientes marinos y terrestres. Los individuos de tamaño pequeño (de menos de 15 cm LT) se encuentran con frecuencia en los puntos más altos de la zona intermareal, adheridos a rocas verticales expuestas al oleaje. Sus características de anfibiosis les permiten sobrevivir por más de un día y medio fuera del agua, dadas las particularidades de su complejo metabolismo respiratorio [39, 41]. Los de mayor tamaño, en cambio, no se suelen observar fuera del agua ya que son más abundantes en el ambiente submareal.
Читать дальше