Algún día se hablará de mí ALGÚN DÍA SE HABLARÁ DE MÍ Algún día se hablará de mí, y entonces ya será tarde, pero no sé para quién, ni lo pienso preguntar, que saber demasiado solo conduce a los acantilados que quisiste visitar, que eran demasiado bajos para tus expectativas, y por eso no saltaste, y porque no había nadie grabando, y entonces, ¿para qué? Algún día se hablará de mí y seré famoso, y si me buscas en Google, tendré tantas entradas como las que luzco ahora, que tienen sus salidas y sus vistas al mar, desde el que lanzo la botella, que tu mar me devuelve dos veces cada día, y eso es cosa de la luna, que me da la espalda, aunque me muestre su cara. Algún día se hablará de mí, pero yo no quiero hacer daño, ni causar temor, ni estragos, ni resquemores, ni estar en el momento justo en el lugar equivocado, ni ocupar telediarios. Prefiero esas portadas que nadie quiere leer, que pasan desapercibidas, que reciclan algunos, que envuelven las cosas delicadas, que no empapan tus lágrimas en las mudanzas obligadas, que después alguien estira y aún les queda otra vida. Algún día se hablará de mí y tendré mi marco, ¿por qué no mi estatua?, que otros derribarán, que es otra manera de estar de actualidad, que cuanto más nieva, más grande será el deshielo, y con tanta agua se entristecen los alcoholes, se emborracha menos gente, les da por pensar, y es lo que hay que evitar. Algún día se hablará de mí, pero no será hoy, ni mañana. Tal vez en otra ocasión, con más público, sin tanta silla triste que nadie puede ocupar.
Declaración de intenciones DECLARACIÓN DE INTENCIONES No quiero disculparme por hacer lo que creo que debo, aunque alargue mi condena, aunque alimente mi insomnio. Si tengo que morir contra esa roca, que sea esa roca, otra no me vale, que para sucedáneos, ya tengo la vida, que mitiga esas bestias que mantengo a raya, pero por poco tiempo, porque pugnan por salir, lo justo para escapar por el quicio de tu puerta, a otro mundo paralelo del que no regresaré, porque ya tengo mi clon, y no se parece a mí. Eso es lo que soy. No me pidas, por favor, lo que no me atrevo a ser.
Porcentajes
Telefonías
Por las mañanas
¿Y si todo fuera un sueño?
Por supuesto, sin permiso
Todas las flores del mundo
No voy a rendir honores
Que nos pongan donde quieran
Me enamoro de todo
Temporeros
No hace tanto de eso
Menos es nada
Rezos
Derecho de pernada
Es mejor huir
Incendios
Karma
A sangre fría
Mi casa vacía
No quiero abrir la boca
La oscuridad
Mi nombre en una calle
Me conformo
La lucidez
Si lo sé no vengo
Insomnio
Cambio horario
Ya no me gusta el otoño
Cerrado
Animales nocturnos
Fidelidad
Ciclos
Atajos
Despedida
Algo más para recordar
Hoy me siento cutre
Zoo
Sobre el autor
Bon voyage
Bon voyage, mon amour,
sin orquestas,
ni Mondragones,
que qué bonita es la distancia,
si no está entre nosotros,
y no me apena la tristeza
de las maletas perdidas,
que hallarán otro horizonte
cuando menos se lo esperen,
que tendrán sus etiquetas,
y eso solo es un lastre,
que es preciso soltar,
porque yo no quiero un nombre,
si no me saben nombrar,
y yo prefiero dar vueltas
por tiovivos sin sentido,
por rotondas sin salida,
sin revueltas anunciadas.
Buen viaje a cualquiera de tus lunas,
con anillos o sin ellos,
que los compromisos son boas
que no dejan de apretar,
y después, si nos dejamos,
ya no saben qué comer,
y eso es algo muy triste
que no pienso consentir.
Otra cosa es tu albedrío,
que con eso no me meto,
porque sé que voy a perder,
y aunque me agrade ganar,
no acabo de acostumbrarme
y prefiero mi esquinita,
donde sopla un viento suave
que no quiere despeinarme.
Buen viaje, mi amor,
que tal vez no regresemos
a la tierra prometida,
y ni falta que nos hace,
si aquí no estamos tan mal,
aunque no nos encontremos,
que la casa es muy grande
y no tenemos que escondernos,
porque hay puertas, que aun con llave,
no se quieren abrir.
FORAJIDOS
Todos somos forajidos
con máscaras a capricho,
con los dientes dibujados,
que los tiempos han cambiado,
y en eso estamos de acuerdo
tanto herejes como brujas,
que aún quedan Torquemadas
y hay hogueras para todos
y no tantos bomberos,
que ellos tienen sus turnos
y también sus ansiedades,
y también se deprimen
cuando se extinguen las llamas.
Todos somos forajidos
y defendemos con saña
cada cosa aprendida,
cada consejo desoído,
cada brisa equivocada,
y que nadie nos reclame,
que eso es causa de contagio,
y hasta aquí hemos llegado,
y después, como Pilatos,
nos lavamos las manos.
Antes era cosa de chiste
y ahora de formulario,
que si lo pone en el BOE,
lo tomamos como mantra
y lo llevamos a cabo
con los medios al alcance,
con falta de previsiones,
con su tardanza latina,
que los paisajes retratan
y las costas condicionan,
que cada cosa depende del color
con que la miras,
y después los cronistas
te lo cuentan a su modo,
y si te gusta, lo lees,
o si no, ya te lo chivan.
Otra cosa es que lo creas,
que es otra forma de orgasmo,
sin tener que estar activo.
Todos somos forajidos,
cada cual en su rellano,
cada uno con quien puede,
que si se te va la mano,
que tengas un buen letrado,
y si te has pasado mucho,
te aplican el tercer grado,
y ya duermes en tu casa,
que a lo mejor es la cárcel
de la que habías escapado.
Todos somos forajidos,
y los jueces van despacio
y a ti no te importa tanto
si ya tienes lo que esperas;
que la vida no es tan corta,
ni tan larga tu agonía;
que si esperas suficiente,
también te acabas cansando,
y si lo consigues pronto,
no tendría tanto valor.
BAZAR
Ayer me pusieron a la venta
en la tienda de la esquina,
en el estante de arriba,
y por mucho que ocupaba,
nadie podía verme,
y pasé el día viendo desfilar gente,
que se sabía mi nombre,
pero no me miraba.
En unos años rebajarán el precio,
pero ya seré otro producto,
más viejo;
más pequeño no,
aunque pudiera parecerlo.
Si espero lo suficiente
y las crisis lo permiten,
ya sería una antigualla,
y eso tiene otro valor
que es difícil precisar.
Si me compras algún día,
que sepas que si no supe amar,
por lo menos, lo intenté,
y que guardo en mi etiqueta tu fotografía,
que aunque esté en color sepia,
sigue contando lo mismo.
EL HOMBRE ELEFANTE
Soy el hombre elefante,
sin almohadas suficientes,
sin su barraca mugrienta,
sin entrada que me precie,
ni guionista que me escriba.
Busco pares concluyentes,
palomitas sin maíz,
campos en barbecho,
cargas soportables,
médicos que me atiendan
sin temor a los contagios,
confesiones de despecho.
Soy el hombre elefante,
el cabeza de cartel,
mariposa despiadada,
Читать дальше