CUANDO HAY HAMBRE NO HAY PAN DURO
Una tarde uno de los muchachos me invita a comer algo en su guardia de la noche, me pidió $2 para comprar los alimentos y le pregunté qué haría de comer, a lo cual me responde; -vos anda a tu casa tranquilo y volvé cómo las 21:04 horas que ya va a estar la comida hecha. -bueno dale después vuelvo. Así que me fui a dar una ducha con agua caliente y estar con mis padres, les avisé que no cenaba en casa, tal fue así que un rato antes de la hora indicada decidí ir al cuartel pensando en ayudar a poner la mesa y preparar leña para la salamandra porque hacía frío. Al entrar al cuartel había un olor a estofado que mamá mía, las cosas arriba de la mesa, el pan, las gaseosas, los restos de la picadura de las verduras y condimentos, el cocinero no se veía hasta que por ahí escucho que me dicen; -¿quién anda ahí? -soy yo. -¿quién? -grillo. -¿Qué haces? -tan temprano acá te dije que vengas a las 21:04 horas como a los demás invitados. Doy la vuelta, salgo de la cocina comedor improvisada que también hacía de salón de estudios y reuniones al ser el único lugar cerrado con nailon dentro del galpón, y me dirijo hacia las taquillas donde estaba nuestras ropas de trabajo, para mi gran sorpresa veo colgado de un gancho de alambre un animal que ya no tenía su cabeza ni sus manos ni patas, ya lo había abierto tipo lechón.
-¿Qué es eso? -le pregunté, porque lo vi raro en su forma, -es una liebre -me respondió.
-¿Seguro que es una liebre eso? lo insulté riéndome y le dije; eso es un gato, nos querés hacer comer gato. a lo que me dice; -toma tu plata y ándate no digas nada. y se seguía riendo, agarré mis $2 y me fui a mi casa a comer. Al otro día los que fueron a cenar al cuartel se deleitaron de la mano del cocinero y decían que estuvo muy rico el estofado de liebre, y yo por dentro decía; si supieran que era un gato lo que comieron, a todo esto, el que lo hizo me miraba con cara de no digas nada por qué estos me matan.
En otra oportunidad el segundo jefe Aldo Alberto hizo algo parecido, pero cocinó en su casa y cuando la mamá le avisó que ya estaba fue en su camioneta a buscar la olla y trajo todo cocinado. Nos sentamos y nos sirvió a cada uno en un plato, estaba exquisito, parece cuis dijo uno, porque las presas y huesos eran pequeños, pero no era eso, liebre dijo otro, tampoco era, gato gritó otro más, de ninguna manera era gato, seguíamos comiendo estaba muy rico, entonces cuando ya estaba lleno se me ocurre decir; -este guacho no nos habrá hecho comer ese bicho feo, -¿cómo es que se llama ese de cola larga que parece un ratón grande? ¡comadreja! recordé. Sí señor contestó Aldo eso están cenando, lo miramos con cara de asombro y seguimos comiendo, creo que de haberlo dicho antes más de uno no comía. Después de la sobre mesa jugamos al truco y nos fuimos a descansar a nuestras casas, Aldo quedó de guardia y se acostó a dormir, sueño que fue interrumpido a la madrugada por un oficial de la policía federal que venía custodiando el tren que había detenido su marcha en la estación que está a pocos metros del viejo cuartel, el policía llamó a la puerta del cuartel necesitando pasar al baño, Aldo le abre la puerta lo deja pasar y cuando sale del baño mantienen una conversación cordial donde el policía le comenta que andaba sin comer y le preguntó dónde podía comprar algo, Aldo le contesta está todo cerrado en el pueblo a esta hora y le ofrece comer lo que sobró de la cena, el policía acepta y al ver y probar lo que le sirvió después de calentarlo obviamente, -esto es liebre y se reía solo mientras comía decía; -cuando le cuente aquellos que comí liebre se van a morir de la envidia, refiriéndose a sus compañeros del tren y continuaba comiendo y riendo, se limpiaba los bigotes que le brillaban por el estofado y le mandaba dientes, a todo esto Aldo se reía también, pero no de cómplice del policía, sino que él sabía que no era liebre, se reía y por dentro decía si supiera este que está comiendo comadreja me lleva preso.
En estos tiempos nos hacíamos muchas bromas, ponían sapos en las zapatillas o agua en las botas, también hacían nudos en la manga del mameluco, las ruedas de bicicletas y motos desinfladas. Nadie se enojaba ni se quejaba, hasta que todo cambió y te hacían informes por no pedir permiso para usar una radio, consecuencias del ingreso de personas con otros intereses y cero compañerismo.
En un taller sobre una de las colectoras de la ruta nacional número nueve, dan aviso de un incendio, mis compañeros acuden al lugar rápidamente encontrando un equipo de oxicorte prendido fuego, se procede a desplegar la línea devanadera y controlarlo, al cabo de un tiempo la llama se apaga, el tubo seguía muy caliente, se lo enfría y se vuelve a calentar, se termina el agua, el móvil va a buscar más y vuelve, continúa con el procedimiento, se enfría se vuelve a secar y calentar, dos de mis compañeros toman el tubo lo trasladan fuera del taller sin saber que exponían sus vidas y de los demás ocupantes del taller que se paseaban por el lugar, a todo esto como nadie sabía nada del tema se buscó información a cuarteles vecinos los cuales coincidieron que estaban locos con lo que se estaba haciendo y aconsejaron poner el tubo en un lugar más lejos y en un recipiente con agua. El acetileno es un gas muy peligroso por su inflamabilidad y porque forma una amplia gradación de mezclas explosivas con el aire, podría haber sido una tragedia, andaban con el tubo (cilíndrico) bajo el brazo, manipulándolo de un lugar a otro, que podría haber explotado haciéndolos pedazos a los dos y a los que estaban cerca, tuvieron un dios aparte.
En otra oportunidad pasó algo parecido en un incendio de un silo de chapas, que acumula gases, nadie sabía nada y en la zona tampoco había mucha información dejando al descubierto la falencia del manual de ingreso de aquellos tiempos donde no decía nada de los siniestros mencionados. Los gases en silos son muy peligrosos y se producen por la fermentación natural de los forrajes picados, después que se colocan en el silo, los cuales solo necesitan una chispa para explotar. Con los años los manuales comenzaron a ser más completos y dan posibilidades de aprender y poder tener mayor conocimiento para prestar un mejor servicio y cuidar la vida de todos.
En los primeros tiempos y durante muchos años, cuando entraban los aspirantes nuevos, mis compañeros les daban el curso teórico durante seis u ocho meses y el encargado de darles la parte práctica final era yo, junto con otros compañeros que también ayudaban, les preparábamos un simulacro donde aplicaban lo que aprendieron durante el curso, esto se hacía entre todos y cada uno aportaba su experiencia a los futuros bomberos. Luego se me dejó de lado como poncho para orinar, los mismos que les has de enseñar te podrán dar la espalda, que no te sorprenda pues la gente cambia.
Así mismo, durante el año, mi trabajo dentro de la sección era en el departamento llamado recursos hídricos, consistía en controlar el funcionamiento de las bocas de incendios, también llamados hidrantes, colocados cada 200 metros en la red de agua potable en el pueblo. Un hidrante es una toma de agua donde se puede obtener una considerable cantidad de caudal de agua con la cual se suministra a la autobomba y cisternas para combatir el fuego, mi tarea era buscarlos, si funcionaban los señalizaba. Luego se enlistan en unas planillas que están en los móviles y guardia, una vez ubicados se les hace un mantenimiento mensual de sus funciones, este trabajo también consistía en relevar los recursos hídricos tanto artificiales como también los naturales de la jurisdicción, tarea que desarrollé durante más de diez años, con el apoyo de distintos compañeros que hacían de chofer recorrimos estancias, chacras, casas de fin de semana, establecimientos rurales y fábricas buscando los permisos correspondientes para utilizar los recursos si era que contaban con ellos. En otra oportunidad estuve a cargo del departamento de intendencia cuyos trabajos a realizar consistían en limpiar, pintar, cortar el pasto, ordenar y todo tipo de mantenimientos del cuartel en general. Los bomberos tenemos una organización interna que se divide en secciones, personal o ayudantía, materiales y equipos, automotores, capacitación y técnico, esto varía según el lugar y dentro de estas secciones están los departamentos diagramados para que el personal tenga una tarea específica dentro del orden interno que reparte cierta cantidad de puntos que sirven para sumar a otras actividades y lograr los 50 puntos mínimo sobre 100 puntos mensuales que todo bombero exceptuando el jefe y segundo jefe deben obtener y con ellos sumar 600 puntos anuales, de lo contrario pasas a estar observado, de no cumplir con las exigencias el próximo año se te da de baja y se te expulsa del sistema. En este punto se desprende una vez más los privilegios que se otorgaron los que redactaron los reglamentos. No es nada fácil pertenecer, para muchos esta es la mayor causa de pérdida de hombres y mujeres que no logran sus objetivos y se deben retirar, no es apagar solo el fuego y desfilar, es más complejo.
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