Esa noche mi vida empezó a tomar el rumbo que me trajo hasta aquí.
COMIENZO DE UNA GRAN HISTORIA
Así fueron transcurriendo los días, los meses, pasó el tiempo, hasta que al llegar a casa una tarde mi madre me cuenta que llegó una invitación a la primera reunión de aspirantes a bombero voluntario, que se realizó en el centro de comercio calle 13 y 8. Era un papelito cuadrado, tipo tarjeta con la fecha y el horario. Mi corazón explotó de emoción y mi cara era toda sonrisa, el entusiasmo de comenzar algo nuevo era enorme. Mamá sorprendida al no saber nada, me preguntaba qué era eso, y le respondí, voy a hacer bombero mamá, a lo que ella sugirió, si lo empiezas, lo terminas, hazlo bien y cuídate mucho, vas a ser el mejor. Le vi el brillo en sus ojos y esa mirada de madre que jamás olvidaré. Fue un sello al cual no renunciaría. Así que solo había que esperar ese día para comenzar algo que me cambiaría la vida sin duda alguna.
Esto fue el principio de un nuevo camino de aprendizaje en todo sentido tanto en lo bomberil como en la vida en sí. Sin saber lo que me esperaba seguí mi corazón y fue ahí donde encontré un modo de vida, que no tiene precio, algo incomparable. Los principios y valores que se generan en esta vocación son de un altruismo inmenso que se pueden aplicar para vivir dignamente y transmitirlos a los demás para que tomen un buen camino como personas en este mundo. En este mundo cada vez más egoísta y mezquino, quien no se mueve no notará sus cadenas. Lo más importante fue comenzar. La vida tiene sus momentos buenos y sus momentos malos, pero hay que seguir ahí implacable, al pie del cañón intentando seguir luchando por aquello que nos hace felices. El seguir adelante empieza por ti mismo, por creértelo, y recuérdalo especialmente en los momentos más delicados que vos podes, pero que sea de buena manera sin joder a nadie. Una de mis claves en todos estos años.
Después de esa primera reunión donde fuimos 63 los que asistimos, hombres de todas las edades, pero la mayoría jóvenes como yo (19 años). El número de asistentes empezó a disminuir en las siguientes reuniones, de alguna manera los que tomaron la iniciativa comenzaron a organizar y a buscar miembros para formar una comisión directiva, para comenzar los trámites y tener la personería jurídica, más todo lo que implica crear una institución como es la nuestra. También se buscaba un lugar donde hacer el cuartel.

Móvil 4 de Zárate en destacamento Lima Buenos Aires Argentina.
En esas reuniones estaban algunos, no todos, que fueron parte de bomberos de Zárate en el destacamento que tenía en Lima ubicado en la vieja usina en las calles 8 y 9. Ellos eran; Aldo Alberto Ibarra, Sergio Carrizo, Coco Sutinich, Clemente Chorolque, Beto Virgile, Palomo Muchiani, El negro Barrios, Moreno Mercedes, Mendizábal, Juárez, Diego Morel, El negrito González, Luis Crocco, Suárez, Zapata y Ferreira.
Tenían una mascota llamada Capitán, el cuartelero un señor de apellido Dipaolo, de Zárate.
Ellos nos contaban historias y compartían sus salidas a los servicios con nosotros. En silencio y muy atento yo escuchaba y a la vez soñaba con llegar hacer lo que ellos decían y más.
La madrina de este destacamento que les menciono al cual pertenecieron esos hombres fue Doña Irma Altave de Guelvenzu, Esposa de Don Guelvenzu que era el delegado del pueblo el cual los mandaba hacer de bomberos a los empleados del municipio, para poder conformar el cuerpo activo, así que era una mezcla de voluntarios con empleados designados. Hermosos recuerdos guardo de todos ellos. De esos 63 del principio, solo quedamos pocos, después se sumaron otros quedando un grupo entre 15 y 20 hombres para el día de la inauguración.
De chico nunca soñé con ser bombero, no tuve esa visión de lo que quería ser de grande como algunos otros, así que digamos que mi pasión y vocación comenzó mucho después, a los 19 o 20 años. Se podría decir que nací para ser bombero y que lo descubrí en esta etapa, que mi destino haya sido ser lo que soy hoy después de 30 años de servicio es otra cuestión que se podrá estar de acuerdo o no, con lo que digo. Lo importante es lograr lo que uno se propone como meta cuando nace la idea. Dejé transcurrir las cosas de un modo natural para ir viendo lo que sentía y saber si era lo que esperaba o no, para luego decidir la continuidad o dedicarme a otra cosa porque la decisión es muy personal nadie puede decir lo que debes hacer en este sentido. De haber tenido suerte en Buenos Aires en el año 1994 cuando fui a buscar trabajo, tal vez esté libro no existiese y mi vida sería otra, a continuación, les voy a contar una anécdota de esos días por la capital federal para ir mezclando etapas de mi vida personal con la bomberil. Para estos tiempos en lo personal buscaba mi futuro laboral, ya que los trabajos que conseguía eran eventuales y quería uno fijo.
Una de esas noches inolvidables. Con mi amigo Ricardo Aníbal Núñez decidimos juntar unos pesos para ir a buscar trabajo a Buenos Aires capital federal acá en Argentina. Nos quedamos en el departamento en un primer piso de Diego B, que sin ningún drama nos dio asilo por un tiempo. Por la mañana uno de los dos bajaba a comprar el diario, mientras desayunábamos, buscamos los clasificados donde salían las ofertas de empleo, los marcabamos y salíamos en busca del lugar. Los primeros días andábamos los dos juntos hasta que le tomamos la mano a los colectivos, subtes y trenes, para caminar la gran capital. Terminamos metiéndonos en cada lugar de mala muerte, era un peligro, pero nuestra inconsciencia hacía que todo fuese risueño y más fácil, los viernes a la tarde nos volvíamos a Lima para estar con nuestras familias y amigos, los domingos a la tarde regresábamos a capital, para estar el lunes temprano en la búsqueda de trabajo. En el departamento solo había dos camas, una usaba el dueño, así que la otra la usábamos una noche cada uno y el otro dormía en el suelo en una cama improvisada. En esos tiempos estaba en buenos aires una amiga Mariana Paredes, ella era modelo y trabajaba en capital, un día la fui a visitar un rato y mientras tomamos unos mates me dice; porque no te venís una noche de estas y vamos a bailar así conoces la noche de esta jungla, me parece buena idea le contesté, así que quedé con ella para salir un jueves, llegado el día temprano la llamé y le confirmé que iba con mi amigo. Ese día dormimos siesta para estar con todas las pilas, cenamos algo y nos fuimos a la casa de Mariana, luego en taxi hasta el boliche y después que Mariana arregló para que podamos entrar se me acerca y me dice; -grillo acá el tema es así, si te preguntan si eres activo, pasivo o Paqui vos le contestas que eres Paqui. -¿ok? -¿Por qué? -le pregunté. -vos decís así después te explico bien. Pagamos la entrada y entramos, a todo esto, era un boliche más para nosotros, le comento a Richard lo que dijo mariana y nos fuimos a la barra por un trago, Mariana nos hacía seña que vayamos a la pista a bailar, nos sacamos las camperas y las dejamos en el guardarropa, las amigas de mi amiga eran todas modelos, nosotros bailamos, nos divertimos, en eso Mariana se acerca bailando y me dice; -¿te diste cuenta dónde estás? -en un boliche -le dije. -¿sí, pero en qué boliche? mira bien, exclamó mariana. Para mi asombro comencé a ver a dos mujeres besándose, miro para otro lado y veo a hombres con polleras, la miré y le dije, -tarada ¿dónde me trajiste. riéndose, me toma de la mano y me dice; -vení que te voy a mostrar algo. subiendo unas escaleras, había un gran reservado, de un lado y del otro, parejas y tríos de hombres y mujeres desnudos otros teniendo sexo, otros bailando al lado, muy poca luz. A mitad de camino por ese famoso túnel, siento una mano en mi trasero, aceleré el paso y le dije a mi amiga mariana;-sácame de acá que me tocaron, ella se reía mucho, y nos fuimos a la barra mientras tomábamos algo me contó lo que era activo, pasivo y Paqui, mi amigo y yo estábamos dentro de los denominados Paqui que es una forma peyorativa de clasificar a los heterosexuales, la palabra viene de paquidermo y la inventó el colectivo de lesbianas de los años 60 porque según ellas los heterosexuales eran torpes y aburridos en la cama. La orientación sexual es normal sea cual sea el género, al menos para mí. Si desde chicos nos educaran sobre la diversidad sexual sería distinta la mirada. El problema viene de la homofobia de los adultos del siglo pasado. Así fue que ella se fue por ahí, y yo a buscarlo a Richard mi amigo que estaba parado mirando para todos lados, y le conté lo que vi y lo que me había contado Mariana del lugar donde estábamos y lo que debíamos decir. Hicimos un paso para atrás y los recostamos contra una pared como quien cuida su espalda por no decir otra cosa, ya estábamos ahí, no quedaba otra, para nosotros era algo nuevo, no salíamos del asombro, pasaban los chicos de polleras bailando en puntas de pies. Su Diosa Madonna era lo que más sonaba en la pista. En un momento dado se ubica un chico al lado de mi amigo, el chico vestía pantalón de cuero rojo ajustado, campera también de cuero, pero negro, bien arreglado y después de mirarlo un rato, haciéndose el disimulado, se le acercó para pedirle fuego y encender un cigarrillo, en ese tiempo se podía fumar en lugares cerrados, le tomó la mano mientras usó el encendedor y se quedó bien cerquita. Me quedé expectante a lo que estaba por suceder, en eso veo que el chico le habla al oído a mi amigo Richard, el cual hace un paso para atrás y le dice; -¿qué activo pasivo o Paqui? -mandate a mudar de acá que yo soy correntino, argentino y bien macho. -y le hizo un ademán como quien manda al carajo a alguien. Lo que nos reímos esa noche y cada vez que la recordamos, año 1994 imagínate un correntino y un limeño, en medio de semejante boliche, por primera vez en un lugar así, el boliche se llamaba Búnker, hoy América, lo que era para esa época ese mundo, no tan conocido para muchos, más aún para dos pueblerinos como mi amigo y yo, cada vez que recordamos esta anécdota nos reímos como si fuera hoy. Anécdotas de mi vida personal podría contar miles, buenas y malas, de esas que decís volví a nacer después de que un amigo agarre la ruta nueve en contramano con su auto y yo de acompañante y que los camiones, colectivos y autos te pongan la luz alta y te esquiven. O cruzar un paso a nivel y ver el tren venir a diez metros. O también quedar pegado a un cable con electricidad. Para relatar todo esto debería entrar en detalles y no está bueno, lo importante es que gracias a Dios estoy acá, y algo les puedo contar.
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