Mamá me pide que la próxima vez que lo visite a Fer le traiga higos, muchos, que los quiere pintar, y luego hacer un budín de peras e higos. Me dijo que la última vez que fue, se olvidó de traer. Imágenes de Caravaggio, Klimt, Vermeer, Modigliani, diseño, cuadros, ropa, arte, recortes, revistas, belleza. Tanta belleza silenciosa tenía que estallar.
Ahora Ambar preciosa, juega con esos destellos. Sabe que todas sus ancestras mujeres, sus ideales, dones, talentos, magia, melancolía y música se condensaron en las chispitas eternas. Son tantas, que si las uniéramos, podríamos hacer una galaxia. Pero aquí cerquita. Así como el Bosque de Fer. Es la Galaxia del TODO PODER, DEL TODO SER. Le cuento a Ambi, mientras ella cierra sus ojitos, que todo se transforma, que todos ellos están con nosotros. Que las galaxias, son nuestros Ángeles Guardianes, y que con esas chispitas, creamos nuevos mundos.
Papá espiritual. Papá, el Abuelo, no lo sabíamos, es un ser ESPIRITUAL.
Vibró casi toda su vida en la frecuencia equivocada, en la que HAY QUE HACER Y TENER para luego soltarlo todo. Ahora con mamá se lleva bien, comprendió, se rindió, se sacó la armadura, se abrió a la magnificencia de “MAMA SER NO PODER”. Ella y él ahora pueden.
Mamá ama la vida. Sus dolores, son brisas otoñales.
Fer en la Cabaña con Ana, Mile, Manu y Mapu. Mariana en Belgrano, con Ambar y Laurent. La vida transcurre. Papá es más amoroso. Renació. Después de la muerte de Fernando, renació, y empezó a AMAR, a SENTIR, y cuando él renació -fue el primero- luego, renacimos todos. Ahí es cuando Fernando se fue al Bosque. Yo empecé a escribir esta ficción real familiar y mamá retomó sus artes.
Mamá conversa con sus amigas de pintura, ella supera hasta a sus maestros, lo sabe, ya no teme, ahora ES, se despliega, su piel es transparente, delicada… Mamá ahora es con el mundo, ya no se resiste. Ama a Ambar. LA AMA. La ambar con todo el alma. Y Ambi la adora, a su Abuela Sol chispitas que están y no están.
Nunca estamos solas. Laurent me ama y yo a él. Somos libres. Aprendimos. Somos uno y somos cada uno. El es tierno y es mar que me abraza. Me ilumina y yo estallo en él, con el fuego de mil galaxias. Nos expandimos. Su sonrisa siempre la conocí. El dice que la mía también. Nos soñamos durante décadas, porque nos conocimos a los 43. Vamos a tener otro bebé, un varón. Ambar se dio cuenta. Va a tener que compartir las chispitas.
Volviendo a Papá, él ahora se entrega, aprendió, comparten, se suelta, ya no teme, habla… Habla con Mile y Manu y saluda a Ana por la pantalla. Papá se entrega, se da como es y como siempre fue, pero no pudo.
AMO A MI FAMILIA. Lenny está en camino. Con Laurent sabemos que todo lo que somos, se expande y crece con Ambar y el pequeño Lenny, que ya tiene el tamaño de una almendra. Papá y mamá este verano, irán al bosque y nosotros también quedamos que iríamos. Reencuentro familiar.
Antes de la resurrección, nos morimos.
¡No entendíamos la Resurrección de Cristo! No lo entendíamos. Lo tuvimos que vivir en carne propia, los cuatro, y ahora nadie nos cree. No nos importa. Ahora SOMOS, ANTES no pudimos SER. Evolucionamos, nos perdonamos y nos re-elegimos.
El río y las cascadas cerca del Bosque de Fer, tienen en su cauce, el sabor de nuestras lágrimas. SOMOS SIENDO SIN SER. Cada tanto, todos recordamos el tsunami, nos confundimos, nos invade y perdemos noción del tiempo y espacio. SIENDO SIN SER SOMOS PARA SIEMPRE, y no le tememos a NADA. Vivimos un TIEMPO SIN TIEMPO, porque lo que determina el tiempo es la muerte, y nosotros, ya morimos.
Vamos a contramano. Los que SOMOS SIN SER SIENDO, nos reconocemos, porque alabamos a la Luna, cocinamos con el fuego rojo del atardecer, abrazamos árboles, alimentamos mariposas y dormimos en cuencos maternales. Nos conducimos con la cadencia de una luz, que nos guía hacia nosotros mismos, y al re-encuentro con las chispitas. Algunos las tienen doradas, o plateadas, según las estaciones. Sabemos que estamos y podemos no estar. De la misma manera llegamos al bosque. No hay camino, el Bosque y la Cabaña están. Sabemos que está, y llegamos, para luego volver. Es el instinto, los aromas, los colores estallados… Como lo fuimos todo, sabemos que ahora, nuestra misión es DAR. Dándonos, nos reparamos, cubrimos con amor las rajaduras de los recuerdos, los re-armamos, fundimos los bordes y danzamos en la órbita AMOR DOLOR. Lo que sí nos pasa, es que no sabemos vivir muy bien, con tanta libertad. O Quizás sí. Al expandirnos, ya no cabemos en nuestra propia conciencia, y eso nos libera.
Son casi las 11 de la noche, mañana es Luna Llena, todavía no lavé los platos. Tengo que emitir unas Facturas en AFIP. Hoy voy a soñar con mi futuro, con Laurent, Ambar, Lenny, Mamá, Papá, Fer, Ana y los chicos en el Bosque. Objetivo: CO-CREAR.
Ya estoy trascendiendo hacia el otro través de la palabra, mis venas laten, no doy más. El reloj no anda bien. ¡Son las 12 y 10! ¡A dormir! ¡Ya!
El reloj de la cocina se había quedado sin pilas, pero aún funcionaba, con la hora atrasada marcando un tiempo sin tiempo, porque aún tiene pulso.
El sol Mariana
MEDIA MAÑANA
Hoy es el DIA 2 y mi sangre tiene aroma a leña. Llevo un registro de mis ciclos, es un curso para conocerme como mujer y mi sexualidad.
Le cuento a Fer de todo lo que estoy haciendo, la Carta Astral, los cursos, el coaching… Se entusiasma. Vuelven a renacer chispitas en sus ojos. Vamos a ser HOSTS en las Cabañas, cada uno con su ARTE.
Hago un dibujo con mi nombre en el centro, y como rayos se despliegan todas las actividades, que estoy haciendo y aprendiendo. Tengo algunos pendientes más antiguos, y olvidados: volver a la baulera, desarmar ese tetris y recuperar espacio, AIRE LIBRE. Liberarme. Ser Libre.
El otro reto que me desafía, cada 15 días, es hacer bien el Leicaj de miel. Se me hunde en el medio. Mamá, cuando la iba a visitar a su cama, me decía “No me hundas el medio”. Era un colchón enorme, que había quedado como una llanura solitaria con la partida de Papá. En esa llanura, el medio tenía una pequeña elevación, no estaba hundido por cuerpos ni por deseos y anhelos frustrados, el medio estaba ahí, expectante, deseando que no lo hundan… Y yo lo hundo. Ya no sé qué hago mal. Sigo la receta. Primero los líquidos, luego los sólidos. Antes abría el horno, y ¡PLAF! ¡el budín ipso facto se implundía, mierdaaaa!
¡La vez pasada, receta en mano, sin darme cuenta, le puse una tasa menos de harina, y se me desbordó la mezcla con la miel hirviendo por todo el horno! ¡Lo que fue limpiar eso! Un tatuaje amorfo negro y dulce quedó en la base.
La mamá de la Abuela Teresa. El Horno, la doceava hija, oscuridad y dulzura, de allí venimos. Necesito AIRE, respirar… aire al escribir. Está nublado y hay viento, me da fiaca salir, y además no puedo salir así porque sí de este auto-retiro.
Ruego a los Maestros Ascendidos que no se me hunda el medio. Amen. Así sea y así es.
***
Somos uno en tres tiempos. ¿Por qué tres?
Somos uno, en diferentes octavas ¿cuál es la tuya? ¿y la mía?
Lo que es, lo que pudo ser, lo que puede ser…
Flashbacks, distorsiones, la historia que me cuento
Adrenalina, CO CREAR
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