Elena Fortún - El camino es nuestro
Здесь есть возможность читать онлайн «Elena Fortún - El camino es nuestro» — ознакомительный отрывок электронной книги совершенно бесплатно, а после прочтения отрывка купить полную версию. В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: unrecognised, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.
- Название:El camino es nuestro
- Автор:
- Жанр:
- Год:неизвестен
- ISBN:нет данных
- Рейтинг книги:3 / 5. Голосов: 1
-
Избранное:Добавить в избранное
- Отзывы:
-
Ваша оценка:
- 60
- 1
- 2
- 3
- 4
- 5
El camino es nuestro: краткое содержание, описание и аннотация
Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «El camino es nuestro»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.
El camino es nuestro — читать онлайн ознакомительный отрывок
Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «El camino es nuestro», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.
Интервал:
Закладка:
Tres fanegas de trigo apenas podían cambiarse por una de cebada, y los labradores se exponían a quedarse sin comer un mes para mantener un solo día a su ganado. Alguna vez se hacía un sacrificio por los más débiles, que sin este auxilio hubieran muerto; pero la mayor parte de los animales pasaba los días en las cuadras, rumiando la paja y mirando con sus ojos tristes los pesebres, que en otro tiempo estuvieron bien guarnecidos de sabrosas harinas de cebada y algarroba.
Muchas veces pasó por el magín de estos hombres que si las bestias pudieran comer trigo todo estaría resuelto; pero inmediatamente desechaban la idea como un pecado. Sólo uno mandó moler unas fanegas, y, ocultándose hasta de los suyos, se levantaba a media noche para dar pienso a sus bueyes, fatigados de arar todo el día. Bien sabía él que aquello era el pecado más negro de todos los que manchaban su conciencia; pero sus bueyes tenían hambre, eran viejos y débiles, y era preciso sacarles de aquel invierno, que no parecía tener fin. En el corazón del pobre hombre se libraba una batalla dolorosa y amarga. Él no dudaba un momento que era una espantosa profanación lo que estaba haciendo, y los héroes de Numancia, cuando mataron a sus hijos, no debieron de tener más horribles remordimientos que los que asaltaban al infeliz al mezclar con la paja puñados de blanca harina de trigo, que era como el cuerpo de Dios que había de ser baboseado y rumiado por las bocazas negras de los seres inferiores1.
Llegó la primavera, y con ella empezaron a cubrirse de hierba verde y jugosa los prados. Las vacas de mi hombre, menos escuálidas que las de los otros, fueron las últimas que salieron a pastar, y, tal vez por eso, las primeras que enfermaron del hartazgo.
Seguramente en ello no hubo misterio ninguno; los animales estaban viejos, y la salida de la cuadra caliente al campo helado les hizo más daño que a otros más jóvenes; después, aunque algo comieron durante el invierno, no fue mucho, ni bastante siquiera para saciarse, y así ocurrió que a los ocho días de salir al campo enfermaron uno tras otro y en unas horas quedaron rígidos y estirados sobre el estiércol de la cuadra.
Los ayes y las lágrimas de aquella familia que perdía toda su fortuna y el medio de vivir fueron el suceso más importante del pueblo.
El labrador no lloraba; un dolor sombrío y reconcentrado llenaba las horas de su vida. El día entero se le veía sentado a la puerta de su casa, silencioso y hostil, hasta que una mañana temprano tomó el camino de la iglesia, que no había vuelto a pisar desde el invierno, para confesar, entre sollozos que le desgarraban el pecho, su horrible pecado.
El buen sacerdote, que en toda su teología no encontró nunca nada que tratara de estos problemas campestres, escuchaba sorprendido; pero en su conciencia de hombre bueno se alzaba una voz misteriosa que le decía que allí donde un hombre de la ciudad no hallaría pecado alguno, el alma primitiva del hombre del campo, apenas desprendida del regazo de Dios, se acusaba de haber trastornado el orden natural de las cosas, sabiendo que es la mayor herejía que un ser humano se puede permitir. ¿Por qué?
La Moda Práctica, 20 de septiembre de 1927
1El simbolismo del trigo como resurrección (una vez molido se hace pan) es muy antiguo, como lo acreditan las tumbas egipcias. No hay que olvidar que se trata de uno de los primeros cultivos del hombre y, por lo tanto, reservado para su alimento. El cristianismo se ha apropiado de la simbología del trigo; baste recordar que el pan fue el alimento de la última cena y en torno a él se celebra el sacramento de la eucaristía.
¿POR QUÉ? [VI]
El mundo moral tiene sus costumbres y sus leyes, que la humanidad ha observado dando a la experiencia popular frases y refranes que son como el título de los capítulos de la vida: «Bienvenido seas, Mal, si vienes solo», dicen las gentes cuando el dolor llama a su puerta; y el Mal, que suele venir siempre como heraldo de todas las amarguras, sonríe burlón y entra en la casa como dueño en sus dominios, preparando con ayes y lágrimas el aposento de los grandes dolores que le siguen.
Y en el hogar venturoso donde nada hacía presentir la llegada del monstruo muere la persona más necesaria y querida, enferman los jóvenes, se pierde la cosecha, y a los gritos de los que aún pueden llorar van acudiendo, como murciélagos silenciosos, la deshonra, la miseria, el hambre… ¿No habéis observado que nunca muere una persona de una familia sin que la sigan dos o tres y la desdicha caiga sobre la casa en todas las formas imaginables?
¿Y creéis que sería así si hubiéramos aprendido a recibir el dolor como emisario divino, dándole hospitalidad en un corazón limpio y humilde? No; es casi seguro que las grandes tragedias familiares vienen siempre atraídas por la manera absurda que tenemos de recibirlas.
El dolor, en la casa del justo, inclina la cabeza antes de entrar y toma la expresión de quien va a recibirle; si hay dignidad en la primera persona que sale a su encuentro, se torna digno y silencioso; pero si es recibido con gritos y maldiciones, nadie habrá que pueda echarle de una casa que tomó por asalto. Y aquí la sabiduría popular hizo también el comentario que la experiencia confirma: «En la casa del que jura, nunca falta desventura».
No puede faltar el dolor allí donde se está creando la desdicha todos los días, donde los pensamientos salen temblorosos y oscuros y parecen condenarse en una sola forma única de amargura y horror.
Es posible que la desgracia sea una de las formas que tiene el misterio de manifestarse. La muerte, que cuando nos arrebata a un ser querido la consideramos la desdicha más atroz, no cabe duda de que es uno de los más grandes misterios de nuestra vida, y que para recibirla toda reverencia y respeto nos debiera parecer pequeña.
¿Por qué, entonces, no hemos de pensar que cuando el dolor llama a nuestra puerta es la misma Divinidad la que se pone en comunicación con nosotros?
Pensaréis que con esto que os he dicho, aunque hubierais aprendido a llevar dignamente las desgracias, seguiríais sin poder resolver el problema de por qué el dolor viene siempre en rachas y parece como apresurarse a dejar caer sobre una familia, en unos meses, lo que sería natural que se repartiera en años.
Yo tampoco lo sé, amigas mías, y este es uno de los infinitos porqués de nuestra vida misteriosa.
La Moda Práctica, 5 de octubre de 1927
¿POR QUÉ? [VII]
Las cigüeñas viven en las ruinas de los templos de Egipto y hacen sus nidos en los pliegues de los trajes de los dioses de Karnak, que desde hace miles de años celebran cónclave mirándose unos a otros en un círculo extraño.
Las cigüeñas van y vienen, traen palitos grandes y chicos, cáscaras de frutas, tierra y pingajos recogidos de las calles sucias de los pueblos. Un día, cuando ya los pequeños están criados, se recibe la orden que dirige estas vidas humildes, y la bandada de cigüeñas cruza el mar, camino de Europa. Antes de llegar a tierra se separan en grupos, y unas se van a Grecia en busca de los nidos que dejaron en el Partenón, en el templo de Apolo y en todas las ruinas de los templos divinos de los dioses muertos.
Otras vienen a España, cruzan los altos picos de sus sierras y anidan en las torres castellanas, aún cubiertas de nieve (torres cuadradas, de campanitas cantarinas y ventanas en arco que guardan, cariñosas, los nidos de un año para otro).
Otras siguen su camino, sin detenerse hasta llegar a Alemania, para anidar en el puntiagudo tejado de una iglesia calvinista.
A la caída de la tarde, los animales sagrados ven ponerse el sol desde las torres de los templos de tres religiones. Sobre sus altas patas se yerguen misteriosas y blancas, estirando el cuello y haciendo sonar sus picos en un tableteo fantástico.
Читать дальшеИнтервал:
Закладка:
Похожие книги на «El camino es nuestro»
Представляем Вашему вниманию похожие книги на «El camino es nuestro» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.
Обсуждение, отзывы о книге «El camino es nuestro» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.