Hal Clement - Cerca del punto critico

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Cerca del punto critico: краткое содержание, описание и аннотация

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Oculto por las eternas tinieblas de su espesa atmósfera. Tenebra era un planeta hostil, un lugar con una gravedad aplastante, con 370 grados de temperatura, con una corteza en perpetuo cambio sobre la que flotaban gigantes gotas de lluvia.
A pesar de ello… allí había vida, vida inteligente.
Durante más de veinte años, científicos terrestres estudiaron a sus habitantes desde un laboratorio en órbita... y habían encontrado un medio de entrenar y educar a un grupo de ellos.
¡Luego ocurrió lo inesperado! Una joven terrestre y el hijo de un poderoso e iracundo diplomático extraterrestre quedaron encerrados en un batiscafo que flotaba hacia la mortal superficie del planeta.
¡Solo los primitivos tenebritas podían rescatarlos!

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Afortunadamente, el ácido sulfúrico tenía poca profundidad… tan poca que la balsa era sostenida más por los cuerpos que colgaban de ella que por su propia fuerza ascensional. Racker guió la máquina a través del líquido, empujando a los cuatro inconscientes nativos para darles la vuelta. Finalmente, el desaliñado grupo se encontró chorreando en el borde de la charca de ácido, mientras sus miembros regresaban gradualmente a un estado consciente.

Por entonces, el batiscafo ya se encontraba fuera del mar. Al igual que la balsa, estaba encerrado en una charca del fondo del valle; pero al contrario que aquélla, en este caso no se planteaba la flotación. La charca también era poco profunda, por lo que Easy y su amigo se encontraron en un resistente castillo rodeado de un foso que impedía que Swift y sus hombres lo alcanzasen.

Swift estaba allí. Se presentó a la hora de que la charca hubiera disminuido a pesar de la considerable distancia que debla haber corrido el batiscafo durante la noche. Easy dijo que no se veía el mar; si el viento, que lo estuvo moviendo todo tierra adentro, había transportado la nave. A ella no le importaba; dijo que se estaban llevando muy bien con Swift y no le preocuparon mucho los reveses nocturnos de Nick. Rich perdió los nervios por primera vez cuando supo que Racker le había contado a la niña la destrucción del campamento y no volvió a controlarse hasta que la voz de la niña dejó perfectamente claro que la historia no había afectado a su moral.

Racker, por el momento, pensaba más en la operación rescate que en ella; por eso había tenido tan poco cuidado con sus palabras. Nick, Betsey, Jim y Jane estaban a salvo; los mapas y la mayor parte de las armas habían permanecido unidos a la balsa. Le costó tiempo averiguar dónde estaban, a pesar de que probablemente se habían movido muy poco. Cuando hallaran el campamento no tendrían muchas probabilidades de encontrar demasiado. Nadie podría decir si encontrarían el ganado o la vagoneta. Un período similar bajo un océano terrestre lo hubiera estropeado todo, en el caso de que se hubiera podido encontrar algo. Aquí en Tenebra nada se podía aventurar, pero Raeker era pesimista al respecto.

Encontrar el lugar en el que hicieron los fuegos la noche anterior resultó ser más fácil de lo que pensaban. El viento sirvió de indicación, siguiendo la idea de Jim, cosa que sorprendió a Raeker. El y Jane lo habían soportado durante todo el camino de regreso desde sus áreas de investigación; ahora les sirvió para restaurar su sentido de la orientación, que para los tenebritas, lo mismo que para los humanos, es una suma de la memoria y la comprensión de los fenómenos naturales elementales. Una vez que conocieron la dirección del mar ya no tuvieron problemas, pues no cabía duda de que habían sido arrastrados directamente tierra adentro. En una hora encontraron la vagoneta y los restos de los fuegos de la noche anterior. Racker se sorprendió de encontrarlo todo intacto; el que el huracán de dos millas por hora hubiera transformado el mar en un líquido apenas más denso no había afectado a la mayor parte de los objetos sólidos.

—Creo que podremos ahorrar un poco de tiempo —dijo finalmente, cuando ya se había determinado el status de las pertenencias del grupo—. Ahora podemos regresar al mar llevando el bote con nosotros. Dejaremos un mapa con un mensaje escrito para los otros; ellos pueden seguirnos o comenzar a mover el campamento, depende de lo que crean más conveniente en el momento de su regreso. Comprobaremos el bote y buscaremos por la costa en dirección sur mientras el tiempo lo permita.

—¿Qué quieres decir con eso? —preguntó Nick—. ¿Buscaremos hasta que oscurezca o hasta el punto en que nos dé tiempo regresar aquí antes de que oscurezca?

—Hasta que casi haya oscurecido —respondió Raeker con presteza—. Iremos hacia el sur hasta que pensemos que estamos bastante lejos y entonces nos desviaremos tierra adentro para estar lejos del océano cuando éste suba de nivel.

—Entonces será mejor que los otros, no importa cuándo regresen, se dirijan al sur con el plano que les dejemos. Todos vamos a tener problemas de comida ahora que no tenemos ganado.

—¿Que no tenemos? Yo he visto unos cuantos que eran rodeados por Jim y Jane.

—Cierto, no los hemos perdido a todos; pero han descendido hasta tal punto que no podemos comernos ninguno hasta que unos cuantos no hayan salido de los huevos. Ni siquiera hemos podido encontrar las escamas de los otros esta vez.

—¿No pudisteis? Ni yo pude ver a ninguna criatura a vuestro alrededor mientras viajabais por el mar. Creo más probable que vuestro ganado se haya extraviado a que haya sido robado.

—Puede ser cierto, pero por lo que a nosotros nos concierne han desaparecido. Si todos nos dirigimos al mar para comprobar este bote no podremos buscarlos.

Raeker pensó con rapidez. La pérdida del ganado era un duro golpe para su comunidad; la educación por control remoto no puede por si misma transformar a un grupo de cazadores nómadas en otro de cultura organizada y establecida sin que sobre tiempo para actividades intelectuales. Sin el ganado de los pupilos de Racker habría que emplear virtualmente todo el tiempo en la solución del problema alimentario. Pero al menos ellos vivían, mientras que Easy y su compañero dejarían de hacerlo a menos que fuesen recogidos pronto. La cuestión real no era entonces si se podía dedicar alguno a la recuperación del ganado, sino si sería más útil utilizar a uno o a todos en la comprobación del bote y, en caso de que la prueba tuviera éxito, en la subsiguiente búsqueda del batiscafo.

El bote tenía menos probabilidades de hundirse con dos personas que con cuatro. Por otra parte, cuatro personas podrían conducirlo más de prisa… Raeker recordó de pronto que ni él ni Nick habían pensado en algún método de propulsión para la nave. Supuso que unas paletas o algo semejante sería el único medio posible; no le parecía práctico enseñar a Nick el arte de navegar en un mundo que carecía de vientos prácticamente según la experiencia de dieciséis años. Pensó que teniendo el poder muscular como propulsor, cuantos más músculos mejor sería.

—Todos iréis al mar; más tarde consideraremos el problema del ganado. Si el bote no puede con todos, los que sobren pueden regresar y buscar el ganado. Esta búsqueda es importante.

—De acuerdo.

Nick parecía menos afectado de lo que en realidad lo estaba. Como resultado de las enseñanzas de Raeker, tenía el sentimiento de que la seguridad del ganado era una de las cosas más importantes. Si esta búsqueda todavía lo era más, debía significar mucho para el profesor; deseó sentir que significaba lo mismo para él. No discutió, pero se planteó preguntas y se preocupó.

Entre los cuatro pudieron transportar el bote con facilidad, aunque el enfrentarse al viento hacía las cosas más difíciles. El viento, según Nick, incluso era más fuerte hoy. Eso era bueno, en cierto modo; una última mirada a los restos solitarios del ganado le mostró que un gran flotador era barrido por encima de ellos por la salvaje corriente y que, a pesar de todos sus esfuerzos, no podía regresar hasta donde se encontraban las relativamente indefensas criaturas. Nick comentó esto con sus compañeros y todos se sintieron un poco mejor.

Cubrieron rápidamente las dos millas que les separaban del mar y no perdieron tiempo en formalidades en la comprobación del bote. Lo transportaron con el ácido por la cintura y en seguida estuvieron los cuatro a bordo.

Simplemente les soportaba. Las boyas estaban completamente sumergidas y casi lo mismo podía decirse de la estructura. La dificultad no era mantenerse en la superficie sino mantener un mayor o menor nivel. Todos tenían la misma edad, pero diferían un poco en el peso. Uno de los lados del bote se hundía un poco más cuando dejaban de moverse; cada vez que esto ocurría se revolvían parar elevar esa parte e, inevitablemente, perdían el control de forma que el bote se hundía precariamente primero hacia un lado y luego hacia el otro. Les costó varios minutos de discusión y de acciones mal dirigidas aprender el truco; pero emplearon más tiempo en aprender a manejar los remos que Fagin les había enseñado a hacer. El robot no servía de mucho. Si permanecía en la orilla su agente no entendía muy bien el manejo de la balsa, pero si entraba en el mar y se colocaba al lado de ellos no podía hacerse oír… la fuerza ascensional entre el ácido y el aire era demasiado fuerte para poder reflejar los sonidos completamente.

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