Giorgio Faletti - Yo Mato

Здесь есть возможность читать онлайн «Giorgio Faletti - Yo Mato» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Триллер, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Yo Mato: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Yo Mato»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Un locutor de Radio Montecarlo recibe una noche durante su programa una llamada telefónica asombrosa alguien revela que es un asesino El hecho se pasa por alto, como una broma de pésimo gusto, sin embargo, al día siguiente un famoso piloto de formula uno y su novia aparecen en su barco, muertos y horrendamente mutilados Se inicia así una serie de asesinatos, cada uno precedido de una llamada a Radio Montecarlo con una pista musical sobre la próxima victima, cada uno subrayado por un mensaje escrito con sangre en el escenario del crimen, que es al mismo tiempo una firma y una provocación «Yo mato»
Para Frank Ottobre, agente del FBI, y Nicolás Hulot, comisario de la Sürete monegasca, comienza la caza de un escurridizo fantasma que tiene aterrorizada a la opinión publica nunca hubo un asesino en serie en el principado de Monaco Ahora lo hay, y de su búsqueda nadie va a salir indemne Yo mato es un thriller pleno de acción e intriga, con un desarrollo narrativo tan maduro como absorbente Eso ha bastado -y ha sobrado- para situar a su autor entre los nombres mas importantes del genero y a su obra como un autentico fenómeno editorial

Yo Mato — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Yo Mato», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Se despierta sin un sobresalto; abre los ojos y reemplaza con las sombras el resplandor de las llamas.

Su mano busca en la oscuridad la ayuda de la lámpara de la mesita de noche. La enciende. La débil luz se esparce por la estancia desnuda.

De pronto llega la voz. Los muertos, porque duermen para siempre, en realidad ya no tienen necesidad de dormir.

«¿Qué tienes, Vibo? ¿No puedes conciliar el sueño?»

– No, Paso, por hoy he dormido suficiente. Estos días tengo mucho que hacer. Ya tendré tiempo para descansar después…

No pronuncia el final de la frase: «cuando todo haya terminado».

El hombre no abriga ninguna esperanza. Sabe muy bien que tarde o temprano llegará el final. Todas las cosas humanas terminan, así como tienen un principio. Pero por ahora todo sigue abierto todavía, y él no puede negar al cuerpo tendido en el ataúd la felicidad de un rostro nuevo, ni a sí mismo la satisfacción de la promesa cumplida.

Había una clepsidra rota en las brumas de su sueño, un tiempo sepultado en la arena que se ha esparcido en su memoria. Aquí, en el mundo real, esa clepsidra continúa girando sobre su eje y nadie la romperá nunca. Se harán añicos las ilusiones, como sucede desde siempre, pero esa infrangible clepsidra no; continuará girando hasta el infinito, incluso cuando ya no quede nadie para contar el tiempo que marca.

El hombre sabe que es la hora. Se levanta de la cama y comienza a vestirse.

«¿Qué haces?»

– Debo salir.

«¿Estarás fuera mucho tiempo?»

– No sé. Todo el día, creo. Quizá también mañana.

«No me dejes aquí esperando, Vibo. Sabes que me pongo enfermo cuando tú no estás.»

El hombre se acerca al cofre de cristal y sonríe con cariño a la pesadilla que contiene.

– Te dejaré la luz encendida. Te he preparado una sorpresa mientras dormías.

Tiende una mano para coger el espejo y lo coloca sobre el rostro del cuerpo momificado, para que pueda ver su propia imagen reflejada.

– Mira…

«¡Ah, es maravilloso! ¿Este soy yo? ¡Vibo, soy guapísimo! Todavía más que antes.»

– Por supuesto que eres guapo, Paso. Y lo serás cada vez más.

Hay un instante de silencio, un silencio de emoción inmóvil que el cuerpo no sabe ni puede expresar con lágrimas.

– Ahora debo irme, Paso. Es muy importante.

El hombre vuelve la espalda al cuerpo tendido y se dirige hacia la puerta. Mientras cruza el umbral repite, quizá solo para sí mismo:

– Sí, es muy importante.

Y la caza se reanuda.

40

Nicolás Hulot aminoró la velocidad, dobló a la derecha y cogió la rampa de salida en la que un cartel blanco indicaba Aix-en-Provence. Luego siguió por la corta bajada a un camión con matrícula española, en cuya lona se leía Transportes Fernández. Apenas salieron de la carretera, el camión se dirigió a una plazoleta, a la derecha; el comisario lo adelantó y se detuvo unos metros más adelante. Del bolsillo de la puerta sacó el mapa de la ciudad que se había procurado, lo abrió y lo apoyó en el volante.

Estudió el plano, en el cual ya había marcado Cours Mirabeau la noche anterior. El esquema urbano del lugar era simple, y la calle que buscaba quedaba justo en el centro.

Puso en marcha el Peugeot y siguió por esa calle. A unos cientos de metros se encontró en una rotonda y siguió los carteles que anunciaban el centro de la ciudad. Mientras recorría la circunvalación, llena de subidas, bajadas y numerosos badenes de cemento para desalentar a los fanáticos de la velocidad, Hulot observó que la ciudad era muy limpia y animada. Las calles estaban llenas de gente sobre todo jóvenes. Recordó que Aix-en-Provence era la sede e una universidad bastante prestigiosa fundada en el siglo XV y que además albergaba un balneario de aguas termales.

Erró el camino un par de veces; pasó y volvió a pasar por hoteles y restaurantes de diversas categorías hasta encontrarse en la plaza General De Gaulle, donde comenzaba Cours Mirabeau.

Ocupó un lugar libre en un aparcamiento de pago y se quedó admirando por un instante la gran fuente del centro de la plaza, la Fontaine de la Rotonde, según rezaba una placa. Como le ocurría desde la infancia, el ruido del agua que caía le dio ganas de orinar.

Recorrió los últimos metros que lo separaban de Cours Mirabeau buscando con los ojos el cartel de algún bar y pensando que es increíble que una vejiga hinchada te despierte de pronto la incontenible necesidad de tomar un café.

Cruzó la calle, que estaban pavimentando. Un obrero con un casco amarillo discutía por el material que le faltaba con un hombre que parecía el capataz. Bajo un árbol, dos gatos callejeros se estudiaban con el rabo erguido, sin decidirse a pelear o a retirarse, ambos buscaban salvar su dignidad. Hulot decidió que el más oscuro era él, y el más claro y más grande, Roncaille. Entró en el bar y dejó a los dos animales con su disputa; pidió un cortado con la leche caliente y fue a los servicios.

Cuando volvió, el café estaba listo, en la barra. Mientras echaba el azúcar llamó al camarero, un joven que charlaba con dos muchachas más o menos de su edad, sentadas a una mesa ante dos vasos de vino blanco.

– ¿Podría darme una información, por favor?

Si al joven le molestó abandonar la conversación con las muchachas, no lo demostró.

– Pues claro, si puedo.

– ¿Sabe usted si hay, o ha habido, aquí, en Cours Mirabeau, una tienda de discos llamada Disque á Risque?

El camarero, un chaval de pelo claro muy corto con el rostro delgado, pálido y cubierto de granos, pensó un instante.

– No me parece haber oído nunca ese nombre, pero hace poco que vivo en Aix. He venido por la universidad -se apresuro a añadir.

Resultaba evidente que el muchacho quería hacer saber que no sería camarero para siempre, sino que tarde o temprano sería llamado a un destino mejor.

– Pero si sale usted al paseo encontrará, en esta misma acera, un quiosco de periódicos. Tattoo le parecerá un poco extraño, pero está allí desde hace cuarenta años y si hay alguien que puede dar esa información es él.

Hulot se lo agradeció con una inclinación de cabeza y comenzó a beber su café, mientras el muchacho volvía a la conversación interrumpida. Pagó la consumición y dejó el cambio en la barra de mármol. Cuando salió vio que el gato Hulot ya no estaba y que el gato Roncaille descansaba tranquilamente bajo el plátano, mirando a su alrededor.

Anduvo por el paseo sombreado a ambos lados por grandes plátanos y pavimentado con losas de piedra. En ambas aceras, había una serie ininterrumpida de cafés, tiendas y librerías.

Un centenar de metros más adelante encontró el quiosco de Tattoo, al lado de una tienda que vendía libros antiguos. En la calle, dos hombres más o menos de su edad jugaban al ajedrez en una mesita, sentados en dos sillas plegables frente a la puerta abierta del local.

Hulot se acercó al quiosco y se dirigió al anciano que lo atendía, rodeado de revistas, libros y tebeos. Tenía los ojos hundidos y pelo desgreñado, andaba más cerca de los setenta que de los sesenta y parecía salido de un western de John Ford, del estilo de La diligencia.

– Buenos días. ¿Es usted Tattoo?

– El mismo. ¿En qué puedo ayudarle?

Nicolás vio que le faltaban algunos dientes, y también la voz era la esperable. Pensó que era una lástima que el viejo se encontrara en un quiosco en el centro de Aix-en-Provence y no en una diligencia de la Wells Fargo rumbo a Tombstone.

– Necesito una información. Busco una tienda de discos que se llama Disque a Risque.

– Entonces viene usted con unos cuantos años de retraso. Esa tienda ya no existe.

Hulot contuvo a duras penas un gesto de fastidio. Tattoo encendió un Gauloises sin filtro y de inmediato comenzó a toser. A juzgar por los accesos convulsos, su guerra con los cigarrillos parecía prolongarse desde hacía mucho tiempo. Resultaba fácil adivinar quien seria el vencedor, pero por el momento el viejo resistía. Hizo un gesto con la mano hacia el paseo.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Yo Mato»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Yo Mato» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Giorgio Faletti - Io sono Dio
Giorgio Faletti
Giorgio Faletti - Yo soy Dios
Giorgio Faletti
Giorgio Faletti - I'm God
Giorgio Faletti
Giorgio Faletti - I Kill
Giorgio Faletti
Giorgio Locatelli - Made in Sicily
Giorgio Locatelli
Ludwig Anzengruber - Omantunnon mato
Ludwig Anzengruber
Отзывы о книге «Yo Mato»

Обсуждение, отзывы о книге «Yo Mato» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.