Elmore Leonard - Pronto

Здесь есть возможность читать онлайн «Elmore Leonard - Pronto» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Триллер, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Pronto: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Pronto»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Un buen día, los apostadores empezarían a preguntarse ¿Qué se habrá hecho de Harry Arno?, y se darían cuenta de que no sabían nada de él.
"Desaparecería, empezaría una nueva vida. Basta de presión. Basta de trabajar para gente a la que no respetaba. Una copita de vez en cuando. Tal vez incluso un cigarrillo al atardecer, contemplando la puesta de sol en la bahía. Joyce estaría con él. Bueno, a lo mejor. Como si no hubiera bastantes mujeres en el lugar al que se dirijía. Tal vez sería mejor que partiera él primero y se instalara. Luego, si le apetecía, ya la llamaría. Estaba esperando. Tenía dos pasaportes con nombres distintos por si acaso. Todo estaba claro; ningún problema.
Hasta aquella tarde en que Buck Torres le dijo que estaba metido en un buen follón".

Pronto — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Pronto», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

– No he salido del apartamento.

– ¿No has hablado con la gente del gobierno?

– Todavía no -contestó Harry y colgó. Que le dieran morcilla.

Conocía tipos que golpeaban las paredes en momentos de frustración y algunos incluso acababan con las manos rotas. El también podía romper alguna cosa, tirar el teléfono por la ventana o darle una patada al televisor. ¿Qué más? Pensar en actos violentos quizá conseguiría calmarle un poco. Estaba a punto de largarse y de poner en marcha cuarenta y siete años de proyectos. Entonces, ¿por qué ponerse nervioso?

Más tarde llegó Joyce con la comida china. Puso la mesa que estaba en un extremo del salón, trajo los manteles y los platos de la cocina y empezaron a comer. Joyce utilizaba palillos, Harry el tenedor. Él comió un trozo de gamba a la plancha y después jugueteó con el pollo Sezuan, apartando los pimientos. Le preguntó a Joyce:

– ¿Al entrar había un tipo en el vestíbulo? ¿Algo así como un agente federal intentando parecer una persona normal?

Joyce sabía cómo utilizar los palillos.

– ¿Qué me dices de un tipo con sombrero vaquero? No de esos que usan las estrellas del country, sino uno pequeño, como el que llevaría un yuppy.

– Ya sé a qué te refieres, al Dallas especial, aquel Stetson que llevaban los polis cuando Jack Ruby mató a Lee Harry Oswald.

Joyce mantuvo los palillos en alto y después asintió al imaginárselo.

– Exactamente, marrón claro o de un color crema. -Se entretuvo unos instantes con su plato de gambas-. Lleva traje oscuro, corbata y tiene un periódico sobre las rodillas.

– ¿Está solo?

Ella asintió con aire distraído.

– Es de ese tipo, se diría que viste bien, pero parece un campesino. ¿Sabes a qué me refiero? Es de esos tipos flacos y curtidos, tendrá unos cuarenta años. ¡Ah!, casi me olvido, lleva botas vaqueras marrones, con adornos de alas color marfil, y un traje azul oscuro.

– No tiene estilo -opinó Harry-. Supongo que te fijaste en él.

Joyce le miró, pensando en otra cosa.

– ¿Sabes una cosa? Ayer también estaba cuando llegamos.

– No le vi.

– Y anoche cuando me fui, había otro tipo sentado en la misma silla, cerca del ascensor.

– Son mis protectores asignados por algún organismo gubernamental. -Comió un poco de pollo con verduras y jugueteó con su comida un minuto antes de mirar a Joyce otra vez.

– Cuando termines, ¿te importaría bajar y preguntarle a ese tipo para quién trabaja? Tengo curiosidad.

– ¿De veras?

– Espera. Pregúntale si puede subir un momento, dile que quiero conocerle.

Joyce se lo pensó.

– ¿Por qué?

– Es posible que ese tipo esté arriesgando su vida por mí. Me gustaría estrecharle la mano, eso es todo. -Vio la manera en que ella le miraba y añadió-: ¿Qué pasa? -con expresión inocente.

– ¿Qué pretendes, Harry?

Lo primero que dijo el hombre, una vez en el apartamento, fue:

– No se acuerda de mí, ¿verdad? -con una ligera sonrisa, la cabeza inclinada mirando a Harry-. Me di cuenta ayer cuando entró. Pasó a mi lado como si yo no existiera.

Harry lo intentó entrecerrando los párpados, pero fue inútil. Joyce se lo había descrito a la perfección, parecía un campesino; delgaducho, con las mejillas hundidas, las piernas como palillos, y con un acento que casaba con su aspecto, y que sin ser del sur más profundo, era de algún lugar por debajo de Ohio. Se tocó el ala del Stetson con dos dedos mientras mantenía abierta su identificación en la otra mano, mostrando la estrella.

– Raylan Givens, alguacil federal.

El nombre le resultó tan desconocido como su cara curtida y su nariz de boxeador. Harry se adelantó y le estrechó la mano, cerrando un poco los ojos para aparentar que intentaba recordar. Raylan Givens le sacaba casi una cabeza de altura con las botas vaqueras, claras y con un adorno que reproducía un ala. El alguacil continuó asintiendo mientras sacudía con fuerza la mano de Harry.

– Fue en la corte federal -aventuró Harry-. ¿Me equivoco? -Se zafó del apretón de Raylan mientras éste negaba con la cabeza.

– Casi. Le daré una pista. Hicimos un viaje juntos.

– Tiene razón, nos conocimos en un avión -dijo Harry, y vio que Raylan negaba de nuevo pero sin dejar de sonreír, disfrutando con la situación; le ofendía no ser recordado. Parecía un buen tipo.

– Hicimos un viaje juntos -le ayudó Raylan-. Salimos de Miami International, y llegamos hasta Atlanta, donde había que trasbordar.

Ahora era Harry el que asentía.

– Íbamos a Chicago -le explicó a Joyce-. Estaba citado a comparecer ante un gran jurado, lo que me habría conducido a la misma situación en que estoy ahora, acorralado.

– Mi trabajo era llevarle allí -dijo Raylan-, pero no llegamos. Al menos, usted no.

– Esto pasó hará unos cinco años -le dijo Harry a Joyce.

– Seis años en febrero. Nos quedamos en Atlanta porque el vuelo llevaba retraso -precisó Raylan-. Usted estaba cabreado porque no quería hablar ante el gran jurado; vamos, que iban a «reñirle» a pesar de haber sido un buen tipo.

– No tenía por qué ir allí.

– Si no tenía nada que decir, eso hubiera quedado claro en su declaración, ¿no cree? No, tuvo que montarme el numerito de la desaparición después de darme su palabra. -Raylan miró a Joyce que ahora estaba en la cocina fregando los platos-. Estábamos en el aeropuerto de Atlanta. Yo estaba comiendo un helado de cucurucho, y él me dijo que iba al lavabo y volvía enseguida. No le volví a ver hasta ayer, seis años más tarde. -Harry sonrió, Raylan no. Le dijo a Harry-: Si hubiese mantenido su palabra, ahora yo estaría en la categoría GS-doce en lugar de la que tengo en la actualidad, la misma de estos últimos siete años. Sin embargo, a usted no le pasó nada, ¿verdad? Pensé que el juez le acusaría de desacato y ordenaría su busca y captura.

Harry, más serio dijo:

– Si hubiese aparecido en aquel juzgado, algunas personas me hubieran considerado como algo peor que irrespetuoso con el tribunal. Al final resultó que el Departamento de Justicia no me necesitaba para nada. -Miró a Raylan Givens con los ojos entrecerrados y esta vez sí se vio junto a él en el aeropuerto de Atlanta. Fue sólo un instante, pero lo suficiente como para recordar y decir-: Si no me equivoco, me dijo que era de Kentucky.

– Sí señor, condado de Harlan, en la parte este del estado.

– Usted no bebe.

– Bueno, no mucho.

– Yo ya no bebo.

– Caray, qué bien.

– Dijo que su meta, al menos entonces, era llegar a… ¿agente fiscal?

– ATF -dijo Raylan-. Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego, una sección del departamento del Tesoro. Todavía me interesa.

Harry miró a Joyce.

– Quiere que la gente deje de beber y de fumar.

– Es lo mismo que dijo aquella vez en Atlanta, ya le respondí que no -comentó Raylan con una medio sonrisa-. La ATF persigue a la gente que trafica ilegalmente con esos artículos. -Miró a Joyce-. En el avión no dejaba de insistir para que bebiera una copa.

Harry vio que Joyce le devolvía la sonrisa a Raylan, dispuesta a decir algo, pero Harry se le adelantó.

– Quiero preguntarle una cosa, Raymond…

– Raylan -dijo el agente, y se lo deletreó.

– Sí, Raylan. ¿Puedo preguntarle cuáles son sus obligaciones?

– Vigilamos a los prisioneros federales, nos ocupamos de su transporte; nos encargamos de la seguridad en los juzgados, que es lo que menos me gusta; también nos hacemos cargo de los decomisos, propiedades confiscadas.

– Me refiero a lo que hace conmigo. No soy un prisionero.

– No, pero es probable que le cite un gran jurado. Debemos procurar que no le ocurra nada que impida su aparición.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Pronto»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Pronto» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Elmore Leonard - Raylan
Elmore Leonard
Elmore Leonard - Djibouti
Elmore Leonard
Elmore Leonard - Out of Sight
Elmore Leonard
Elmore Leonard - Cuba Libre
Elmore Leonard
Elmore Leonard - 52 pickup
Elmore Leonard
Elmore Leonard - Riding the Rap
Elmore Leonard
Elmore Leonard - Bandits
Elmore Leonard
Elmore Leonard - Glitz
Elmore Leonard
Elmore Leonard - Hombre
Elmore Leonard
Elmore Leonard - Maximum Bob
Elmore Leonard
Отзывы о книге «Pronto»

Обсуждение, отзывы о книге «Pronto» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x