Miguel Asturias - El Papa Verde

Здесь есть возможность читать онлайн «Miguel Asturias - El Papa Verde» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Современная проза, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

El Papa Verde: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «El Papa Verde»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Esta es la segunda parte de la trilogia que integran los libros Viento fuerte, El papa verde y Los ojos de los enterrados añade una aguda intención social a esos valores poético – mitológico y a esa observación de una realidad política.
En una plantación bananera de la zona del Caribe, Asturias retrata a uno de los personajes más apasionantes de la novela hispanoamericana, uno de esos aventureros norteamericanos de recio carácter, individualistas de temperamento casi renacentista, que se apodera de una sociedad frutera, despojando e primer término a los cultivadores y luego a los mismos capitalistas de la compañía.
Obra de arte y documento, pintura de un personaje excepcional y de una situación humana y social, El papa verde ocupa un lugar incomparable en el universo que Asturias ha construido pacientemente, brillantemente, con cada uno de sus libros.

El Papa Verde — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «El Papa Verde», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Pero lo que más la conmovió en esta actividad, nacida y alimentada de su odio a Geo Maker Thompson, fue la mañana, casi a mediodía, en que se entrevistó con Chipo Chipó. La bajaron con ayuda de unas cuerdas en un como trapecio a una de las cuevas del río Motagua. Primero descendieron a una playa y de allí, siguiéndole los pasos a un hombre desnudo, el taparrabo y nada más, subieron por un sendero pedregoso hasta la caverna en que al fondo, agazapado, estaba Chipó.

Mayarí le conocía del puerto cuando no era cabeza de gente y excursionaba a los islotes y él la reconoció en el acto. Se paró, quitóse el sombrero y vino a pedirle la mano, en la que sus labios carnosos estamparon el aliento en un soplo que recogió con la nariz, al tomarle el olor. Fuera se oía el retumbar del río que acababa por ensordecerlo todo. Por eso era gente de mucha mímica al hablar la gente de los playados. Se ayudaban con los gestos, como sordomudos.

– El hombre es poderoso como los dioses por la voz -le dijo Chipó-, y mientras la voz nos acompañe, seremos poderosos. ¡Te saludo!

Mayarí cobijó sus ojos de ébano en las pestañas espesas al tiempo de sonreír. Qué mejor respuesta al saludo de aquel hombre que no salió de la penumbra, borroso, del que sólo lucían los dientes nevados y el blanco de sus córneas de máscara, en algunos momentos.

– Ensangrentados quedarán los caminos -agregó- donde hubo ahorcamientos. La pequeña justicia del hombre mestizo nos entregará al blanco, calabozo y látigo nos esperan, pero nuestros pechos quedarán bajo la tierra en quietud, hasta que llegue el día de la venganza que verán los ojos de los enterrados, más numerosos que las estrellas, y se beba la jícara con sangre. El temor es el hueso de la garganta que se vuelve saliva. Yo no lo siento. Tengo la boca seca y hablo en paz. Tú eres la yerbabuena y llorarás por nosotros cuando venga la pelea.

– ¡Cómo poder evitarla!… Las municipalidades ya se han reunido, y los vecinos se dan la voz de alerta todos los días. Si yo puedo hacer algo…

– ¡Nada, dar olor como la yerbabuena!

– Chipo…

– Y si te casas con el Papa Verde, yunque con brazos de mono, ni eso podrás, ni dar olor de yerbabuena.

– No me casaré con él…

– ¿Y el traje de novia?

– Lo vestiré para casarme con otro…

– Con el río Motagua no hay quien se case…

– ¡Yo me casaré!

– Esperarás la gran luna, la luna del maíz…

– Esperaré la gran luna…

– Te llevaré en mi barca…

– ¿Qué seña me das, Chipo Chipó?

– Un sartalito de perlas, de nueve perlas, las nueve perlas de Chipo-po-po-po-po-po-po-pol.

Al cuartel instalado planicie adentro en una casa vieja asomó el sargento y la patrulla que operaba por las propiedades de doña Flora viuda de Palma, con el hombre que les pareció sospechoso por llevar la cara tiznada, caracoles en las orejas, y una tortuga en la cabeza en lugar de sombrero.

– Que se lave la cara y se quite esas babosadas, para que yo lo pueda interrogar -dijo el capitán palúdico hasta los zapatos que le quedaban flojos, pues con el paludismo se achiquitan y enflaquecen hasta los pies. Era el jefe del destacamento.

Y al volver el preso con la cara limpia, los caracoles y la tortuga en la mano, el capitán preguntó:

– ¿Qué parte trae, sargento?

– Andar vestido de jicaque…

– No la joda… -dijo por lo bajo el capitán-. ¿Qué hizo? ¿Por qué lo trae?

– Como desapareció tantito hoy la hija de doña Flora, una llamádase Mayarí Palma… Me se olvidaba, es que le mandó a decir que si no tenía usté noticias de ella, que la buscáramos.

– No veo qué relación puede haber entre la desaparición de esa niña y este hombre… Y a vos, ¿qué te dio por tiznarte la cara y ponerte los caracoles en las orejas y la tortuga en la cabeza? No se les quitan mañas a ustedes.

– Por la luna, siñor… La luna va a salir grande hoy en la noche, y la tortuga y los caracoles alumbrados por la luz de esta luna dan virilidad, poder fecundo.

– Bueno, si cuando hay luna llena todos los impotentes se tiznaran la cara y se clavaran esas babosadas en las orejas y en la cabeza, ya usted, sargento, tendría para divertirse.

Otra escolta, al mando de un cabo, avanzó con otro sujeto disfrazado en la misma forma.

El capitán, como en el caso anterior -ya había un precedente-, ordenó que se lavara el tizne de la cara, se quitara los caracoles de las orejas y se apeara la tortuga que traía amarrada a la cabeza.

El parte del cabo era más completo. Se le capturó mientras vestido en esa forma hacía sahumerios con incienso y pom, hablando de las nupcias de una virgen con el río Motagua, hoy en la noche, al estar la luna en lo más alto del cielo.

El capitán enarcó las cejas para descubrirse los ojos vidriosos que se le dormían bajo los párpados medio cerrados, el frío feróstico de la fiebre que ya le iba a entrar.

– ¿Dónde lo capturaron y cómo supieron que decía esas cosas?

– En un caserío que hay al borde del río. Buscando algo de comer nos metimos por entre unos chilares hasta allegarnos al rancho. Acercamos el ojo pa ver adentro, y pelamos la oreja, y lo dicho, jefe. El hombre éste en lo de los sahumerios y las invocaciones. «¡Te la damos para que no haya sangre!», así decía. «¡Nuestros pechos quedarán en quietud bajo las aguas, bajo los soles, bajo las semillas, hasta que llegue el día de la venganza, en que verán los ojos de los enterrados!»

– ¿Y usted, sargento, dice que dasapareció misteriosamente la hija de doña Flora, esa que se está por maridar con el gringo?

– Sí, mi capitán…

– ¿Y la mamá?

– Se fue con el novio para el puerto en la creencia de que la muchacha haiga agarrado para por ái con unos sus padrinos.

– Pues hicieron bien en acarrear con éstos, porque si no aparece la joven esa en el puerto… Póngalos separados, uno en cada una de las piezas que arreglamos para calabozos, con centinela de vista y prohibición de que se hablen entre ellos. Si a la muchacha esa la agarraron los brujos…

El calor sofocante, calor y fiebre, lo amargo de la boca, el invencible sueño de momia viva. Telarañas color de orines de quinina y cada palúdico convertido en un gran anofeles. Si todos los males se curaran con caracoles y tortugas. La impotencia ante la vida en que lo mantiene a uno la costa. Hecho un molote de tendones fláccidos, más hueso que carne, se enroscó el capitán en la hamaca, los ojos de vidrio, los clientes amarillos. El tufo de fríjol sancochado le trastornó el estómago. Se levantó antes de vomitar lo que no tenía y alejóse con las manos sepultadas en los bolsillos. Al final de la planicie iba saliendo la luna, redonda, inmensa, no como un satélite, sino como dueña y señora de la tierra.

– A las cuatro de la mañana pasa un tren de carga… -anunció Geo Maker Thompson a doña Flora, después de hablar con el jefe de trenes-, y de Mayarí me informé que no la vieron llegar a la estación; son amigos y la hubieran visto tomar el tren de pasajeros; otro tren no ha pasado.

– Yo también anduve preguntando y nadie me supo dar razón; ahora lo que hay que asegurarse es que ese tren de carga pare aquí, que no se vaya a pasar de largo, porque entonces sí que nos rompen. ¿Cómo llegamos al puerto? Y por todo es mejor llegar allá lo antes posible.

– Para con seguridad, por eso no hay pena; tiene que enganchar varios carros de fruta.

– Allí tal vez cargaron la mía…

– No sé, pero mejor, así usted se trae su dinero de vuelta, ¿no le parece?…

– Mirándolo bien es un gran negocio. Lo que falta es que empiece a producir la plantación que se hizo en los terrenos de Mayarí. ¡Pobre patoja! Muchacha tonta, indefensa ante la vida… Mejor me da lástima…

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «El Papa Verde»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «El Papa Verde» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «El Papa Verde»

Обсуждение, отзывы о книге «El Papa Verde» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x