Carmen Laforet - La Llamada

Здесь есть возможность читать онлайн «Carmen Laforet - La Llamada» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Современная проза, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

La Llamada: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «La Llamada»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

La literatura evocadora y mágica de la recientemente desaparecida Carmen Laforet. Cuatro relatos que comparten el mismo fondo de la posguerra española, donde la miseria afecta a todos por igual. Esta narraciones transmiten al lector una realidad cruda y desgarrada, escrita en un estilo magistral y sugerente.

La Llamada — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «La Llamada», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

– Yo estoy aquí de paso por unas horas. Esta noche saldrá mi barco… Me gustaría mucho poder saludar a tu madre.

El camarero miró pensativo hacia la bandeja de metal que sostenía entre las manos; tamborileó en ella ligeramente.

– Mire, señor – dijo al fin -, le aconsejo que no vaya…

– ¿Por qué, hijo mío?…

– Mi madre, la pobre, está así, como quien dice, algo guillada. Aquella casa está muy abandonada… No es que a mí me importe; yo allí no vivo, soy un hombre casado… Pero es por usted. Quizá no le guste aquello.

– Mira, hijo; Carlos Martí, al que tú te pareces tanto, era para mí como un hermano, y mi hija jugó con tu madre muchas veces… En estos tiempos el ser pobre no es nada extraño.

Lo extraño va siendo lo contrario…

El joven miraba irónicamente con sus ojillos de aceituna al extraño señor de barba blanca.

– Nosotros hemos sido siempre pobres, señor… No es por eso… En fin, si usted se empeña, yo con darle la dirección cumplo.

– Hazme ese favor, hijo… ¿Cuál es el apellido de tu padre?

– López… Por José López, el "Sargento", lo conoce todo el barrio. A mi madre le dicen la "Sargenta".

El ceño del anciano se oscureció.

– Le digo eso, señor, para que no se extrañe. Por lo demás, mi padre dejó el Ejército antes de nacer yo… De modo que ni sé por qué le siguen llamando sargento… Yo creo, señor, que no le va a gustar la visita… Pero allá usted.

Cuando don Juan se levantaba para irse le dio la última indicación.

– En las señas que le he dado encontrará un almacén de maderas. Entre sin miedo y atraviese el patio. Hay una escalera al fondo. Suba. En seguida encontrará la puerta.

– Gracias, hijo.

Don Juan hubiera querido abrazar a aquel muchacho taciturno. No se atrevió.

La casa de Mercedes Martí estaba lejos. No muy lejos, porque en aquella pequeña ciudad todas las distancias eran cortas, pero sí a la mayor distancia posible de aquel café donde trabajaba su hijo.

Según don Juan se iba acercando, se daba cuenta de que era aquél un barrio pobre, pero al anciano le daba gusto andar por allí, porque las casas estaban limpias, encaladas. Algunas puertas dejaban ver patinillos cargados de flores. No había visto en la ciudad nada más alegre. La luz intensa de la mañana hacía que el cielo sobre los callejones luciera como un toldo de azul cegador.

Chiquillos morenos, medio desnudos, jugaban por todas partes. A veces, desde el mar, llegaba una bocanada de aire fresco y salino.

Don Juan trató de recordar mejor a Mercedes Martí, y también su historia.

Mercedes y su hermana Rosa eran hijas del único hermano de Carlos, que murió muy joven. Carlos pasaba una pensión a su cuñada para ayudar a su pequeña viudedad; y la mujer de Carlos, aquella bondadosa Ana María, quería a las niñas mucho. Incluso las mimaba en exceso. Le gustaba regalarles trajes, sacarlas de paseo, lucirlas… Porque las niñas eran muy bonitas. Sobre todo Mercedes. Ahora recordaba don Juan que Mercedes era la más bonita… Espigada, rubia, con unos grandes ojos verdes. Parecía una princesilla. Ana María estaba encantada con ella. Concluyó llevándola a su casa a temporadas cada vez más largas. Trataba de buscarle un buen marido, pero Mercedes era difícil de contentar. María Rosa, en cambio, se casó en seguida. Bien es verdad que era la mayor. Se casó con un ayudante de Carlos, muy buen muchacho… En cuanto a Mercedes, don Juan casi no recordaba lo que había pasado. Era una muchacha muy fogosa y romántica. Recitaba muy bien, y dio muchos disgustos a sus tíos declarándoles más de una vez que quería ser actriz dramática…

Las cosas se pusieron muy feas porque un día, Mercedes, que tenía dieciocho años, se escapó de casa. Tuvieron la suerte de encontrarla, antes de que, en manos de un tipo poco escrupuloso que se decía empresario teatral, cruzase la frontera… Fue un verdadero escándalo, y aquello costó la vida a Ana María. Se había puesto muy enferma con el susto de la desaparición de su sobrina… Pocos meses después murió.

En cuanto a la recuperada Mercedes, nunca más volvió a aparecer por casa de sus tíos. Fue devuelta a su madre, con la prohibición absoluta de volver a pisar aquella casa… Ni siquiera don Juan se atrevió nunca a preguntar por ella. No sabía por qué medios – seguramente por conducto de su hija, que era muy amiga de la otra hermana, de María Rosa- se llegó a enterar de que se había casado y se había ido a vivir lejos.

Poco a poco don Juan se había ido olvidando de Mercedes. Con María Rosa había seguido la amistad de su familia, cuando los tíos murieron. María Rosa misma había muerto atendida por don Juan, a consecuencia de las heridas que recibió en un bombardeo. Sus hijos eran excelentes muchachos…

Don Juan se detuvo delante de una puerta cochera, abierta de par en par, dejando ver un patio abierto, con un emparrado, bajo el que se apilaban tablones de madera de pino.

Aquella casa no se parecía a las de la vecindad. Era grande, destartalada y ruinosa. Pero aquel patio en donde picoteaban gallinas y se desperezaba un gatazo rubio tenía un encanto especial y una gran paz. Al entrar en él, don Juan se dio cuenta de que el patio estaba rodeado, a la altura del primer piso, por una especie de corredor en cuyas barandas había ropa tendida y adonde se abrían muchas puertas. Era una casa de vecindad. Don Juan subió las escaleras y llamó a la primera puerta de aquel corredor, como le habían indicado. Una súbita timidez se apoderó de él al darse cuenta de que era la hora de la comida. Pero ya no podía volverse atrás. Sabía que no sería capaz de volver aquella tarde, que aquel impulso que le había movido a visitar a Mercedes no volvería.

Casi con alivio vio que no contestaba nadie. A otras puertas habían asomado algunas caras curiosas.

– ¿A quién busca, abuelo?

Don Juan no estaba acostumbrado a oírse llamar así. Frunció el ceño.

– ¿Es ésta la casa de don José López?

Hubo un silencio y una consulta entre los ojos dedos o tres mujeres. Don Juan se sentía indefiniblemente molesto. Se le acercó una de ellas.

– ¿No será usted, por casualidad, don Policarpo, el notario de la calle Alta?

– No, hija; no soy de aquí.

– ¡Ahí… Mire, pues si pregunta por don José López, el "Sargento", ahí vive; y si aporrea bien la puerta puede ser que le abran, porque la mujer está un poquillo lela, y a veces no quiere oír… Pero como estar en casa sí que está. Antes la vi entrar yo misma.

Aquella mujer dispuesta, sin esperar a que don Juan siguiera sus consejos, empezó ella misma a golpear la puerta, como si quisiera tirarla, mientras gritaba: – ¡Mercedes! ¡Visita!…

Poco a poco el corredor se había ido poblando. Mujeres, niños; hasta algunos hombres seguían con curiosidad la marcha de los acontecimientos.

A los dos o tres minutos se entreabrió ligeramente un ventanuco junto a la puerta. Don Juan apenas pudo adivinar el escorzo de una cara de mujer y el brillo de unos ojos.

– Mercedes, que este caballero te está esperando aquí, de pie.

Entonces se oyó una voz llena, armoniosa dentro de su tono grave.

– Voy en seguida.

Don Juan había olvidado completamente aquella voz.

CAPITULO II

HACIA las doce de la noche zarpó el barco de carga, con rumbo a otros puertos, antes de emprender la ruta directa hacia América. Don Juan vio alejarse las luces del puerto, agruparse el humilde brillo de la ciudad hasta parecer, en la lejanía, como un puñado de estrellas. Súbitamente aquellas estrellas desaparecieron en la noche y don Juan tuvo frío.

Despacio se acercó a su camarote. Lo compartía con un hombre joven cuya cara estaba cruzada por una gran cicatriz, A don Juan, el primer día de conocerlo, aquel hombre le había inspirado recelo. Ahora ya estaba acostumbrado a su presencia, y pensaba que, incluso, al término del largo viaje, llegaría hasta a cobrarle afecto. El hombre de la cicatriz no se había acostado. Don Juan abrió el ventanillo porque hacía demasiado calor en contraste con el aire de la cubierta. No pudo dormir en mucho rato.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «La Llamada»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «La Llamada» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Tess Gerritsen - Llamada A Medianoche
Tess Gerritsen
libcat.ru: книга без обложки
Carmen Laforet
libcat.ru: книга без обложки
Carmen Laforet
Carmen Laforet - Nada
Carmen Laforet
Julieta P. Carrizo - La llamada de Siete Lagos
Julieta P. Carrizo
Liteo Pedregal - La llamada del vacío
Liteo Pedregal
A to Z Classics - La llamada de la selva
A to Z Classics
Array MyBooks Classics - La llamada de la selva
Array MyBooks Classics
Отзывы о книге «La Llamada»

Обсуждение, отзывы о книге «La Llamada» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x