– ¿Qué estabas haciendo? -Le preguntó ella.
– Luto.
– ¿Por qué?
– Después. – La colocó encima de él y la abrazó con fuerza.
Sintiendo su cuerpo bajo el suyo, ella se preguntó si era posible que los milagros pasaran de verdad. Y no de esa clase de-acabo-de-tener-buena-suerte, pero la misticidad, era una variedad incomprensible. Pensó en los doctores corriendo alrededor de sus análisis de sangre y sus tablas. Sintiendo el choque de electricidad a través de su brazo y en su pecho cuando la negra figura la había tocado.
Y pensó en los rezos desesperados que había lanzado al cielo.
Sí, decidió Mary. Los Milagros pasaban realmente en el mundo.
Ella comenzó a reír y a llorar al mismo tiempo y tomó la reacción calmada de Rhage ante el arrebato.
Un poco más tarde ella le dijo. -Sólo mi madre podía haber creído en esto.
– ¿Creído qué?
– Mi madre era una buena católica. Tenía Fe en Dios, la salvación y la vida eterna. -Lo besó en el cuello. -Entonces ella habría creído en todo esto al instante. Y habría estado convencida de que la madre de Dios había estado bajo aquellas ropas negras en este momento.
– En realidad era la Scribe Virgin. Quien es muchas cosas, pero no la madre de Jesús. Al menos, no tal como funciona nuestro léxico.
Ella levantó su cabeza. -Sabes, mi madre siempre me decía que me salvaría tanto si creía en Dios o no. Estaba convencida de que no podía alejarme de la Gracia debido a como me llamó. Decía que siempre que alguien me llamara o escribiera mi nombre o pensara en mí, me protegería.
– ¿Tú nombre?
– Mary. Ella me llamó así por la Virgen María.
La respiración de Rhage se paró. Y luego rió suavemente.
– ¿Qué es tan gracioso?
Sus ojos verde azulados brillaban, relucían. -Es solo que V…bueno, V nunca se equivoca. Oh, Mary, mi hermosa virgen ¿dejarás que te ame mientras viva? Cuando vaya al Fade ¿vendrás conmigo?
– Sí.-Ella le acarició la mejilla. -¿Pero no te importa que no pueda tener a tus hijos?
– En lo más mínimo. Te tengo, eso es todo lo que importa.
– Sabes. -Murmuró ella -Siempre existe la adopción. ¿Los vampiros adoptan?
– Pregúntale a Tohrment y a Wellsie. Ya puedes contra en que John es como un hijo propio. -Rhage sonrió. -Quieres un bebé, te conseguiré uno. Sabes, yo podría ser un buen padre.
– Creo que serás más que bueno.
Cuando ella se inclinó para besarlo, él la detuvo. -Ah, hay otra cosa.
– ¿Qué?
– Bueno, estamos pegados a la bestia. Negocié con la Scribe Virgin…
Mary se apartó. -¿Negociaste?
– Tenía que hacer algo para salvarte.
Ella lo miró fijamente, atontada y luego cerró los ojos. Puso los engranajes en movimiento, él la había salvado.
– Mary, tenía que negociar con algo…
Ella lo besó con fuerza. -Oh, Dios, te amo. Ella respiró.
– ¿Incluso si significa que vas a tener que vivir con la bestia? Por que la maldición ahora es perpetua. Como una piedra. Para siempre.
– Te dije, que está bien por mí. -Ella rió. -Significa, vamos. Es una cosa amable, del tipo Godzilla. Y lo veré como un dos por uno en el trato.
Lo ojos de Rhage destellaron blancos cuando la derribó y puso su boca sobre su cuello.
– Me alegro de que te guste. -Murmuró él, sus manos tirando de su camisa. -Por que los dos somos tuyos. Nos tendrás por el tiempo que quieras.
– Esto será para siempre. -Dijo ella cuando se dejó ir.
Y se deleitó con todo el amor.
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