Él rodeó la casa y bajó por la calle dónde había un Ford Explorador aparcado en la cuneta.
– Bella fue, para ellos, un error afortunado y regresaron esta noche para terminar el trabajo llevándose a Mary. Quiero que V controle las matrículas de estos coches, ¿de acuerdo? – Butch miró hacia el cielo. Ligeras ráfagas de nieve caían. – Con esta mierda cayendo, la integridad de los escenarios exteriores se desintegra, pero creo que sabemos todo lo que podemos de los exteriores. Dejadme examinar el SUV mientras vosotros, muchachos limpiáis los cuerpos de aquellos lessers. No tengo que deciros que cojáis todo lo que podáis de ellos, carteras, BlacBerrys, móviles. Dádselo todo a V cuando vuelva de manera que se lleve el material al Pit. Y no os metáis en las casas antes de que yo despeje las escenas.
Mientras los hermanos se pusieron al trabajo, Butch examinó el Explorer con un fino peine. Cuando hubo terminado, los vampiros habían terminado con los lessers…
– El Suv está limpio como un silbido, pero este está registrado por un tipo llamado Ustead. – Le dio el carné de identidad a Phury. -Probablemente es una identidad falsa, pero de todos modos uno de vosotros comprobará la dirección. Me dirigiré a casa de Bella para terminar allí.
Tohr miró su reloj. -Comprobaremos a este tal Ustead, luego iremos a hacer nuestros barridos de los civiles. A no ser que necesites ayuda.
– No, es mejor si lo hago solo.
El hermano se paró. -¿Qué sobre la cobertura, poli? Porque los lessers podrían aparecer otra vez. Ninguno de los de aquí se escapó, pero cuando los muchachos no fichen, algunos de sus compinches podrían venir a echar un vistazo.
– Puedo arreglármelas. -Sacó su arma y la comprobó. -Pero gasté mi cargador. ¿Puedo coger otro prestado?
Phury le ofreció una Beretta. -Coge esta y empieza de nuevo.
Y Tohr no se marcharía hasta que Butch aceptara una de las suyas también.
Butch metió un arma en su pistolera, la otra la dejó en su mano y salió corriendo para atravesar el prado. Su cuerpo preparado y musculoso, cubrió la distancia en poco tiempo, apenas sudando. Mientras corría, su mente era aguda como el aire de la noche, pensando en una lista de cosas que tendría que llevar a cabo y teorías de lugares a dónde podían haber llevado a Bella.
Mientras corría de regreso a la granja, observó un destello moviéndose dentro de la casa. Se apoyó contra la pared al lado de la puerta de la ventana rota y le quitó el seguro a la Beretta. Desde dentro de la cocina se escuchaba el sonido de cristal pisado, como las palomitas sobre una estufa. Alguien estaba en los alrededores. Alguien grande.
Butch esperó hasta que se estuvo más cerca; entonces saltó hacia la entrada, apuntando el arma a nivel del pecho.
– Soy yo, poli. -Refunfuñó Z.
Butch balanceó el cañón hacia el techo. -Cristo, podría haberte pegado un tiro.
Pero Z no pareció preocuparse de que casi lo hubiera le hubiera pegado un tiro. Solo se agachó y pescó algunos trozos del plato roto con la yema del dedo.
Butch se quitó el abrigo y se enrolló las mangas. No le iba a pedir a Zsadist que se marchara. No había ningún argumento para hacerle entrar en razón y además, el hermano estaba actuando de una manera extraña, como si estuviera atontado. La mortal calma en él era infernalmente misteriosa.
Z recogió algo del suelo.
– ¿Qué es eso? -Le preguntó Butch.
– Nada.
– Intenta no remover la escena ¿vale?
Cuando Butch miró a su alrededor, se maldijo. Quería a su viejo compañero de la Fuerza, José. Quería al equipo completo de Homicidios. Quería a su gente tras un laboratorio del CSI.
Se permitió un par de segundos de negra frustración y luego regresó al trabajo. Comenzando por las puertas de las ventanas rotas, estaba preparado para examinar cada pulgada de la casa, incluso si tenía que hacerlo hasta el alba.
*****
Mary sacó otra ronda de Alka- Seltzer del cuarto de baño. Rhage estaba sobre su cama, respirando despacio, pero un poco verde.
Después de haberse bebido el material, levantó la vista hacia ella. Su cara estaba tensa y sus ojos eran suspicaces, preocupados.
– Mary…desearía que no hubieras visto nada de todo esto.
– Shh. Solo descansa un ratito ¿vale? Ya habrá tiempo de hablar más tarde.
Se desnudó deslizándose a su lado. En el momento en que estuvo debajo de las sábanas, él se acurrucó a su alrededor, su gran cuerpo era como una manta viva.
Estando a su lado, fuera de peligro y segura, la hizo pensar en Bella.
El pecho de Mary se apretó y cerró con fuerza los ojos. Si creyera que había un Dios absoluto, estaría rezando ahora mismo. En cambio solo podía esperar a que ella pudiese.
Eventualmente el sueño le llegó. Hasta horas más tarde, cuando Rhage comenzó a gritar.
– ¡Mary!!Mary, corre!
Él comenzó a agitar sus brazos. De un golpe, ella se zambulló entre ellos, apretándose contra su pecho, dirigiéndose a él. Cuando sus manos aún se movían, ella las capturó y puso sus palmas sobre su cara.
– Estoy bien. Estoy aquí.
– Oh, gracias a Dios…Mary. – Él le acarició las mejillas. -No puedo ver muy bien.
A la luz de las velas, ella lo miró a los desorientados ojos.
– ¿Cuánto te cuesta recuperarte? -Le preguntó ella.
– Un día o dos. -Él frunció el ceño y luego estiró las piernas. – En realidad, no estoy tan tenso como generalmente suelo estar. Tengo un nudo en el estómago, pero no me duele tanto. Después del cambio…
Él se detuvo, la mandíbula se veía rígida. Entonces aflojó el abrazo como si no quisiera que se sintiera atrapada.
– No te preocupes. -Murmuró ella. -No te tengo miedo mientras se que eres tú.
– Infiernos, Mary…no quería que lo vieras. -Él negó con la cabeza. -Es tan horrible. Todo esto es tan horrible.
– No estoy muy segura de eso. En realidad fui directamente hacia ello. La bestia. Yo estaba tan cerca como lo estoy ahora de ti.
Rhage cerró los ojos. -Mierda, Mary, no deberías haberlo hecho.
– Sí, bien, o lo hacía o la criatura se habría comido a V y a Zsadist. Literalmente. Pero no te preocupes, tu bestia y yo nos entendimos muy bien.
– No vuelvas a hacerlo.
– El infierno que lo volveré ha hacer. No puedes controlarlo, los hermanos no pueden controlarlo. Pero a mi esa cosa me escucha. Te guste él o no, los dos me necesitáis.
– ¿Pero no es…feo?
– No. No para mí.- Ella presionó un beso sobre su pecho. – Es temible y aterrador y poderoso e imponente. Y si alguien intentara cogerme esa cosa borraría una vecindad. ¿Cómo una chica no va estar encantada? Además, después de ver a esos lessers en acción, le estoy agradecida. Me siento a salvo. Entre tú y el dragón, no tengo por qué preocuparme.
Cuando ella levantó la mirada con una sonrisa, Rhage parpadeó rápidamente.
– Oh, Rhage…está bien. No estés…
– Pensaba que si sabías a que se parecía -dijo él con voz ronca -no serías capaz de volverme a mirar. Todo lo que recordarías es a ese horrible monstruo.
Ella lo besó y le limpió una lágrima de la cara. -Es parte de ti, no todo o todo lo que eres. Y te amo. Con o sin ello.
Se le acercó y metió la cabeza en su cuello. Cuando él soltó un profundo suspiro, ella le dijo -¿Naciste con ello?
– No. Es un castigo.
– ¿Por qué?
– Maté un pájaro.
Mary le echó un vistazo, pensando en que parecía algo exagerado.
Rhage le echó el pelo hacia atrás. -Hice algo más que eso, pero matar un pájaro fue lo que desequilibró la balanza.
– ¿Me lo vas a contar?
Él hizo una pausa durante largo rato. -Cuando yo era joven, justo después de mi transición, yo era…incontrolable. Tenía toda esa fuerza y energía y era estúpido cuando la utilizaba. No malo, solo…tonto. Peleas. Y yo, ah, dormía con muchas mujeres, mujeres que no debería haber tomado por que ellas eran las shellans de otros hombres. Nunca lo hice por jorobar a sus hellrens, pero tomé lo que me ofrecían. Tomé…todo lo que me ofrecieron. Bebí, fumé opio, caí en el láudano…Me alegra que no me conocieras entonces.
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