José Gironella - Ha estallado la paz

Здесь есть возможность читать онлайн «José Gironella - Ha estallado la paz» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Современная проза, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Ha estallado la paz: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Ha estallado la paz»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Después de Los cipreses creen en Dios (época anterior a la guerra) y de Un millón de muertos (época de la guerra), José María Gironella en Ha estallado la paz trata de la posguerra. La familia Alvear sigue siendo el núcleo de la acción del libro y Gerona vuelve a ser la ciudad protagonista. Finalizada la contienda, todos los personajes retornan a sus hogares, excepto los exiliados, que se reparten a voleo por el mundo… La obra abarca los años inmediatamente posteriores a la guerra, con una mezcla de dramatismo, de poesía y de ironía que subyuga desde los primeros capítulos. El clima de aquellos tiempos aparece recreado con singular maestría, de tal modo que para el lector de edad madura constituye la ordenación de sus recuerdos, y para el lector joven un descubrimiento impresionante. En Ha estallado la paz, Gironella alcanza su momento cumbre de novelista nato, gran narrador que consigue fundir la historia con la ficción novelesca.

Ha estallado la paz — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Ha estallado la paz», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Hasta entonces habían salido juntos muchas veces, pero la innata seriedad de Paz paralizaba un poco los deseos de Pachín. Pero he ahí que, de repente, todo estalló. Ello ocurrió una tarde en que el futbolista, que acababa de ducharse al término de un agotador entrenamiento en el Estadio, esperó a la muchacha a la salida de la Perfumería Diana. En contra de su costumbre, aquel día los dos se fueron andando, a darse una vuelta por la parte de atrás de la Catedral, donde habían sido restauradas las estaciones del Calvario, y cuyo paisaje continuaba recordando, por los olivos y la topografía, el huerto de Getsemaní. Acodados en la barandilla del mirador, desde allí contemplaron el meandro del río Ter, que dibujaba una elegante curva en su camino hacia el mar; el campanario de San Pedro de Galligans y, a la derecha, el ubérrimo valle de San Daniel.

Todo aquello fue penetrándolos como a veces el rencor o una enfermedad desconocida. Hasta que fue haciéndose de noche morosamente, puesto que los días iban alargándose, y se sorprendieron a sí mismos rodeados de soledad.

Entonces, sin saber qué les ocurría, se besaron con una fuerza casi desesperada y al mismo tiempo con una gran dulzura. Permanecieron unidos por espacio de un buen rato, hasta que Pachín murmuró al oído de la muchacha:

– Vámonos un poco más arriba.

Apartándose a la derecha buscaron un espacio libre, con hierba. Lo encontraron a los pies de las murallas, entre bloques de piedra que el tiempo había ido desmoronando.

Paz había perdido por completo el dominio de sí, en tanto que una fuerza violenta se había apoderado del atleta Pachín. En un santiamén, como quien descubre un tesoro o que Papá Noel no proviene del otro mundo, la hija de la vulgar Conchi, la prima de Ignacio, conoció por vez primera, de modo total y pleno, el placer y el daño del amor.

No hubo sollozos, ni gritos, ni medió apenas una palabra. A no ser por las murallas, siempre majestuosas, todo hubiera transcurrido en medio de la mayor sencillez. Lo único, el jadeo de Pachín, que se sintió héroe, aunque esta vez sin la escolta de la multitud que lo jaleaba en los estadios.

Paz no se atrevió luego a pronunciar tampoco una sílaba. En cambio, Pachín, ducho en esas lides, comentó:

– Nunca hubiera creído que fueras virgen…

Paz, sin acertar a explicárselo, al oír aquello no se enfadó. Sintióse aún más feliz.

– Pues ya lo ves. Lo reservaba para ti…

Minutos después se levantaron. El atleta rodeó con su brazo el cuello de la muchacha y, fundidos en un solo ser, iniciaron el regreso hacia la plaza de los Apóstoles y luego se dirigieron al barrio en que vivía la muchacha. Pachín fumaba entretanto y despedía el humo a varios metros de distancia.

Uno y otro notaron que un secreto los unía. Y también que la mutua atracción era fuerte y que aquello se repetiría cuantas veces se le antojase a la primavera.

Llegados a la calle de la Barca, Paz, que paradójicamente iba experimentando un bienestar infantil, contra su costumbre, empezó a reírse de cuanto veía. De una parada de churros, del gitano que pregonaba "El crimen de Cuenca" y de los cristales, empapelados con calcomanías, del bar Cocodrilo, donde su madre trabajaba.

Hasta que, acurrucado en un portal, vieron un gato gris y pequeño, que visiblemente no tenía dueño. Paz se despegó de Pachín y acercándose al gato lo tomó en sus manos con aire maternal. El gatito no protestó. Las manos de Paz le parecieron también un tesoro o Papá Noel.

– Me quedo con él. Es mío -dijo Paz-. ¡Se llamará Gol!

– Gol, Gol… -Pachín se rió de buena gana. Seguía fumando y echó una bocanada de humo a la cara del animalito gris.

– No seas bruto. Te cogerá miedo.

– ¡Qué va! A mí todos los animalitos me quieren…

Esta vez quien se rió fue Paz. Miró con ternura a su hombre y le dijo:

– Es verdad.

El último afectado por un violento amor primaveral fue Ignacio. La experta y astuta Adela acabó sorbiéndole los sesos lo mismo que Pachín a Paz. Lo grave era que Adela se había enamorado perdidamente del muchacho. La juventud de Ignacio, su inteligencia y su manera de hablar, que tanto contrastaban con la monotonía de Marcos, el aburrido marido que coleccionaba sellos y se miraba sin cesar la lengua ante el espejo, significaba para ella el estímulo apetecido. Adela tenía treinta y cinco años y rebosaba de pasión. Ignacio subía a verla invariablemente todos los sábados, aunque el temor de ser descubiertos los llevaba incluso a hablar de buscarse algún lugar más seguro para sus encuentros. Adela llegó a conocer tan certeramente la sensibilidad de Ignacio, que era capaz de ocuparle el pensamiento más allá de toda lógica.

Ello trajo como consecuencia que Ignacio se sintiera más despegado aún de Marta. No obstante, Adela, con mucha malicia, se abstenía de hablar de la muchacha, fingiendo ignorar su existencia. No le convenía herir al respecto la susceptibilidad de Ignacio. Se limitaba a decirle, en momentos de intimidad: "¿Te das cuenta? Tú necesitas una mujer muy cariñosa, muy cariñosa… Que sepa tratarte como yo y susurrarte cosas dulces al oído…"

No se le escapaba a Ignacio la alusión. Y por unos momentos se colocaba a la defensiva y hasta pensaba en Adela con cierto encono. Pero las palabras de la mujer surtían el debido efecto, sobre todo habida cuenta de que Marta, pese a su buena voluntad, era en exceso retraída.

Y el caso es que el muchacho debía tomar, aquella primavera, una determinación. La ya cercana boda de Pilar lo obligaba a ello, además del sufrimiento de Marta, que no cesaba de repetirle: "Me tienes preocupada, Ignacio… No eres el mismo que regresó de Esquiadores. ¿Qué te pasa? Dímelo, por favor. Ni siquiera llevas el reloj de esfera azul que te regalé con tanta ilusión…"

Ignacio se escudaba en su preocupación por los exámenes y en el mucho trabajo que le imponía el bufete de Manolo. Pero Marta lo sentía lejos. Había momentos en que no era así, claro está. De pronto Ignacio se sentía liberado de la atracción de Adela y, pensando en la integridad de Marta, hubiera fijado también la fecha de la boda: el 12 de octubre. Sí, hubieran podido casarse juntos Marta y él, Pilar y Mateo. En alguna ocasión los cuatro habían hecho este proyecto. Pero la reacción duraba poco. Inmediatamente volvía el desapego. Cualquier nimiedad bastaba para ello; por ejemplo, verla cruzar las Ramblas, marcando el paso, al mando de las "pequeñas" de la Sección Femenina.

Ignacio, desconcertado, resolvió decidir el pleito antes de ir a Barcelona, a examinarse en la Universidad. De primera intención pensó en consultar el asunto con el profesor Civil, puesto que éste los conocía a los dos desde hacía años. Pero de repente cambió de idea y prefirió hablarlo con Esther, la cual siempre se preciaba de conocer bien a las mujeres. "Sí, Esther conoce a las mujeres. Y podrá ayudarme".

Su entrevista con la mujer de Manolo tuvo carácter decisivo. A Esther la halagó que Ignacio, "que valía lo que pesaba y más aún", le consultara algo tan serio. Esther, que llevaba para la ocasión un jersey amarillo muy ajustado, pidió a la doncella que les sirviera el té. "¿Te acuerdas, Ignacio, del primer día que subiste a casa? El té no te gustó ni pizca, pero no te atreviste a decirlo".

– Por favor, Esther, contesta a mi pregunta…

La postura de la esposa de Manolo fue, al principio, cautelosa.

– ¿Por qué me consultas una cosa así, Ignacio? Ya eres mayorcito, ¿no? Has hecho la guerra.

– Sí, pero no me he casado nunca…

Esther jugueteó con la varita de bambú propiedad de Manolo. Por fin se decidió a hablar. En verdad que detestaba las situaciones ambiguas.

– Bien, voy a serte sincera. Yo admiro mucho a Marta. La considero una gran mujer. Una mujer, por supuesto, capaz de hacer feliz a un hombre. Ahora bien… -Esther encogió las piernas y sentándose sobre ellas se acurrucó a un lado del sillón-, tus dudas me parecen lógicas. No, no estoy segura de que vuestro matrimonio fuera un acierto.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Ha estallado la paz»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Ha estallado la paz» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «Ha estallado la paz»

Обсуждение, отзывы о книге «Ha estallado la paz» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.