( ahora mismo la escucho bambolearse por la casa; cuando intenta no molestar es cuando más ruido hace.) reyes católicos se llaman estos reyes de españa. si hay un dios que se complazca en cuanto hacen, no desearía conocerlo jamás. ay, andaluces: igual que ayer vuestra sabiduría, hoy vuestra simiente y vuestra sangre son esparcidas sin tino por el mundo, lo mismo que se aventan con un bieldo las mieses…
terminando de escribir lo que antecede, entraron amín y amina, y me sorprendieron con la cabeza caída sobre estos papeles, sollozando. sus demostraciones de afecto han sido tan extremadas y efusivas que me he abandonado, como un niño, a ellas. me han cubierto de los besos y las caricias que entre ellos se prodigan con absoluta y encantadora carencia de pudor.
desde el primer día me propuse no interferir entre ellos; hoy una cálida y olvidada desazón se ha despertado en mí. ¿ qué se proponen con tales agasajos? ¿ qué me dan a entender?
el hijo mayor de el maleh -hace tres años que murió su padreha almorzado hoy conmigo. estimulado por mí, goza de un puesto relevante en la corte, y está al tanto de lo que acaece fuera de esta ciudad. me ha contado la historia de aben comisa, desde que huyó de la alcazaba de andarax.
había comprendido que para medrar era preciso convertirse; los reyes fueron sus padrinos de bautismo. adoptó el nombre de don juan de granada, y advertido de que, por la influencia del obispo cisneros, la orden franciscana le proporcionaría un porvenir brillante, tomó sus hábitos. no se resignó, sin embargo, a vegetar en un convento que aplazaba indefinidamente su ambición. huyó de él, no sin llevarse el dinero de los frailes, que no era poco y, de nuevo musulmán fervoroso, se estableció en argel. allí se propuso llegar a valido del emir y, con halagos e insidias, lo consiguió.
con la misma inteligencia para el mal con que engatusó a mi madre, lo engatusó a él, y logró que le encomendase la defensa del reino.
entró entonces en negociaciones con el conde pedro navarro y, por dinero, vendió aquella plaza como vendió mi señorío. cuando la escuadra española se presentó en bujía, se desencadenaron, contra lo prometido por aben comisa, luchas inesperadas y terribles.
sus antiquísimas y elevadas murallas albergaban un pueblo más numeroso que el de orán y más rico, pero menos guerrero y muy dado a placeres. una vez que, durante el ramadán, se rindió la ciudad, el pueblo entero fue pasado por las armas. ycuando navarro tomaba posesión del palacio, tropezó con un cuerpo apuñalado en el salón del trono: era el de aben comisa, muerto a manos del propio sultán, que había descubierto su traición.
supongo que, si existe otra vida y se castiga en ella la maldad, no habrá suficientes castigos para el mayor traidor. pero, aunque así sea, aben comisa ya reposa; hay hombres a quienes sólo la muerte, a duras penas, es capaz de frenar.
el rey de bujía, unos meses más tarde, trató de recobrarla.
los castellanos destruyeron sus tropas; él ha pedido refugiarse aquí, donde nos encontramos todos los destruidos.
tanto que, si la indolencia no me desanima, pienso visitar en agmat las tumbas del último sultán zirí de granada y del último rey de sevilla, desterrados allí, en el lejano sur, cerca de marraquech.
precisamente a ese almutamid, que se impacientaba ante la tardanza de la muerte, le he escrito una elegía, que bien podría aplicárseme.
“ la noche anida silenciosa en el pecho de la mañana.
cuando caiga, equiparará al camellero de áfrica y al porquerizo de castilla con el que más brilló en el alto cielo.
añicos de tu corazón yacen en córdoba y en ronda; con itimad se enterró el último.
para tus herederos no hay herencia: ni trino, ni arrayán, ni limpia sombra, ni agua alegre.
los cuervos te parecen, desde abajo, las aves de la misericordia.
la embriaguez de tu vida -caricia, espada y verso- se concluye en esta resaca.
amar fue poseer: tu desafío no pueden mantenerlo manos cargadas de cadenas.
pregunta a silves, donde empezó el gozo, si te recuerda.
aún las mismas palmeras se yerguen junto al mismo alcázar, la misma luna, el mismo río que reflejó la faz de rumaiquiya.
todo igual y sin ti, y tú igual y sin todo.
entre la alberca y los jardines, cuántos palacios para nada.
‘ responde, agmat’, repites.
‘¿ cabe en ti tal grandeza sin romperte?’
respóndeme tú a mí: ¿se rompe acaso de dolor tu memoria, triunfante siempre del ansiado olvido?
una certeza te apacigua sólo: en el día de la resurrección tus ojos se abrirán otra vez en sevilla.
pero para resucitar hay que morir: es lo que más deseas.”
trípoli no ha tardado en caer ni tres meses. los cristianos ya han puesto sus pies en áfrica con fuerza. yyo bien sé qué difíciles de parar son esos pies.
hoy fue la fiesta del nacimiento del profeta. le he regalado a amina el collar y el pectoral que, hace ya tantos años, encargué para moraima, y que los joyeros granadinos no me enviaron hasta después de muerta. nunca pude figurarme que unas alhajas produjeran semejantes transportes de alegría.
hacer feliz a alguien quizá sea la forma más modesta -pero también la menos peligrosa- de acercarnos a la felicidad.
dos estremecimientos recorren el mundo islámico. para unos, es la esperanza de la unión de todas las fuerzas fraternales; para otros, el miedo a que el gran turco conquiste él solo reinos islámicos que son independientes.
¿ es que no han cesado todavía las fantásticas conquistas del islam?
para alivio de mis tribulaciones, los enemigos del sultán de fez me instigan a una nueva ilusión. ¿ qué responderles?
desde bayaceto, que conquistaba otranto mientras yo fui coronado por primera vez, hasta selim, hay una sucesión de triunfos que asombra al universo. a selim le llaman “el torvo” o “el feroz”: mató a su padre, mató a sus hermanos y a los descendientes de ellos, mató a tres hijos suyos.
Читать дальше