Gioconda Belli - La Mujer Habitada

Здесь есть возможность читать онлайн «Gioconda Belli - La Mujer Habitada» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Современная проза, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

La Mujer Habitada: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «La Mujer Habitada»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

La mujer habitada sumerge al lector en un mundo mágico y ferozmente vital, en el que la mujer, víctima tradicional de la dominación masculina, se rebela contra la secular inercia y participa de forma activa en acontecimentos que transforman la realidad. Partiendo de la dramática historia de Itzá, que por amor a Yarince muere luchado contra los invasores españoles, el relato nos conduce hasta Lavinia, joven arquitecta, moderna e independiente, que al terminar sus estudios en Europa ve su país con ojos diferentes. Mientras trabaja en un estudio de arquitectos, Lavinia conoce a Felipe, y la intensa pasión que surge entre ambos es el estímulo que la lleva a comprometerse en la lucha de liberación contra la dictadura de Somoza. Rebosante de un fuerte lirismo, La mujer habitada mantiene en vilo al lector hasta el desenlace final.

La Mujer Habitada — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «La Mujer Habitada», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Las manos regordetas, de dedos cortos y nudillos gruesos del general, flotaban en su memoria. Ella había tenido que hacer grandes esfuerzos durante la comida, para apartar los ojos que, cual si tuvieran una voluntad propia, se quedaban fijos en aquellos dedos deshuesando concienzudamente una generosa porción de pollo.

Apartó la visión para no sentir con más fuerza la náusea revolviéndole el estómago.

Lucrecia abrió la puerta con expresión rozagante. Últimamente andaba contenta, tarareando canciones mientras se movía de un lado al otro con la escoba y el lampazo. La radio en la cocina, a todo volumen, repartía música de la Sonora Matancera por la casa.

– ¡Qué milagro viene a esta hora! -dijo-. ¿Se siente bien? -añadió, mirándola preocupada. -Viene muy pálida.

– Sí, sí, no te preocupes -respondió, mientras casi corriendo, buscaba la habitación-, es sólo un poco de indigestión y calor lo que tengo. Necesito ducharme.

Tiró el bolso y los planos sobre la cama. Entró al baño, incapaz de contener más tiempo las arcadas del vómito.

Odiaba vomitar. El cuerpo se volvía un ente hostil, atenazándose al cuello. Pero ahora, mente y cuerpo actuaban concertados, rechazando con furia olores, sabores, manos regordetas, pulseras tintineantes, bromas, armas frías y relucientes, visiones, dientes triturando carne de pollo, campesinos, cárceles de lodo y heces, sótanos de torturas…

Las arcadas sucesivas se confundían con arcadas de sollozos y rabia. No quería llorar. No debía llorar. Más bien deseaba que esta rabia biliosa, amarga, no la abandonara. La necesitaba contra las dudas, contra los ojos temerosos de las hermanas Vela, contra ese mundo de mierda en el que había nacido.

Era la fuerza para quitarse el asco.

Se lavó la cara en el lavamano. Desde la puerta cerrada, oyó a Lucrecia:

– Niña Lavinia, niña Lavinia, ¿está bien? Ábrame. ¿Le ayudo? Con la toalla, secándose la cara, respirando hondo, aquietada, vacía, abrió la puerta.

– Ya pasó, Lucrecia -dijo-. Me cayó mal la comida, pero ya pasó. Me voy a recostar un ratito porque tengo que volver a la oficina. En un momento estaré bien.

Y se dejó caer en la cama. Cerró los ojos mientras Lucrecia salía a prepararle una limonada. Fue relajándose, dejando que el cuerpo se apaciguara, que la respiración retomara su ritmo pausado para levantarse e ir a ver a Julián, informarle de la aprobación de los planos; iniciar los pasos para poder concluir la construcción en diciembre, como el general quería.

– ¿Así que aprobó todo?

Julián, dando zancadas de extremo a extremo de la oficina, se frotaba las manos satisfecho.

– Yo sabía que lo ibas a convencer. ¿Te fijas? Tuve razón de encomendarte el diseño, ¿lo ves? -decía.

– Está dispuesto a pagar horarios extras para que le entreguemos la construcción en diciembre; pidió que empezáramos cuanto antes el movimiento de tierra… Por favor, Julián, no sigas caminando así que me tenés mareada. No sé por qué te pones tan excitado…

– Es que me parece casi increíble que aprobaran todas las barbaridades que les metimos… La sauna, el gimnasio, los baños estrambóticos, las cuatro salas… Nunca me había encontrado con un cliente más fácil…

– Y eso que no te dije mi gran invento… -sonrió Lavinia sentada lánguidamente en el sillón.

– ¿Cuál invento? -preguntó Julián, finalmente acomodado en la silla giratoria detrás del escritorio.

– Una armería de castillo medieval, un cuarto secreto y todo, que le diseñé… inspirada en las postales de Hearst que me pasaste.

– Pero si yo revisé los planos…

– Hace más de una semana -dijo Lavinia, mirándolo con picardía.

– Sí, porque sólo quedaban detalles menores…

– Pues hace como cinco días, la señora Vela llamó con esta idea de la armería… ¿Te acordás que había un espacio para ella, una especie de cuarto de costura con sala de estar?…

Julián asentía con la cabeza, intrigado cual si escuchara una historia detectivesca.

– Pues me dijo que lo cedía, que tenía esta idea de darle una sorpresa al marido… se le acababa de ocurrir viendo una revista…

"Al principio traté de disuadirla, pero insistió mucho, así que diseñé la armería… El general estaba encantado… -dijo, sin decir más detalles.

– Me imagino -dijo Julián, sonriendo a todo lo ancho.

– La armería figurará en los planos oficiales como su "estudio privado". El diseño real estará en un plano "secreto". El tono conspiratorio es parte del encanto. Lo sugerí para que le pareciera más atractivo. Vela parecía un mono a quien le acabaran de regalar un reloj. Pero este asunto es un secreto entre vos y yo nada más. No me falles.

– No te preocupes -dijo Julián, guiñando un ojo, divertido. Lavinia no quería que Felipe se enterara. No estaba segura de contar con su aprobación.

– Julián -dijo Lavinia, aprovechando su buen humor-. Vos sabes que yo nunca he supervisado un proyecto. Quisiera que me asignaras la supervisión de este. Creo merecerlo.

– No sé, no sé -respondió-. Lidiar con los ingenieros y los maestros de obras es difícil para uno… En el caso de una mujer, debe ser casi imposible.

– ¿Cómo podés estar seguro si no haces la prueba? -preguntó ella sin alterarse, manteniendo suave el tono de su voz.

– Porque conozco el medio -respondió.

– Pues te aseguro que al general le va a parecer bien. Quedó convencido de que soy "brillante". Poco le faltó para decirme que era como un hombre -dijo, satírica-. ¡"Nunca" ha visto una mujer tan inteligente!

– No lo dudo, pero el general no va a tener que recibir indicaciones tuyas.

– ¡Pero si yo diseñé la maldita casa! -dijo Lavinia, subiendo la voz- ¿por qué va a tener que ser otro arquitecto quien la supervise? ¡Es a mí a quien corresponde! Me parece injusto de otra manera, ¡sólo porque soy mujer! Las cosas tienen que ir cambiando en este país, como está pasando en todo el mundo. Es verdad que puede ser difícil, pero cuando se den cuenta que sé lo que estoy haciendo, ¡aprenderán a respetarme!

– No lo creo tan fácil -dijo Julián-. Lo que puedo hacer es nombrarte supervisor asistente.

– Pero… -dijo Lavinia, dispuesta a continuar con una filípica.

– Pero, cálmate -dijo Julián-. Y no seas idealista. Yo te puedo dejar casi todo el trabajo. Llegar sólo de vez en cuando, y eso es lo que importa, ¿no? Lo demás es teoría.

– Nada de teoría -dijo Lavinia-. Eso es machismo recalcitrante. ¡Crees que puedo hacer el trabajo, pero no te atreves a nombrarme porque soy mujer y los otros hombres se van a sentir incómodos! Soy tan capaz o más que cualquiera de los arquitectos que tenés aquí…

– ¿Incluyendo a Felipe?

– Incluyendo a Felipe -dijo Lavinia-. ¡Además yo sé que a Felipe no lo vas a poner a supervisar esta casa!

Se miraron desafiantes ambos, diciéndose lo que ambos sabían, sin pronunciar palabra.

– No me vas a convencer -dijo Julián, sin darse por aludido- así que no nos desgastemos, ni amarguemos el éxito obtenido. Si aceptas el arreglo que te propuse, llegamos a un acuerdo. Si no, tendré que buscar otro arquitecto.

Estuvo tentada de decirle que buscara otro arquitecto. Renunciar allí mismo, tirarle los planos a la cara, pero no podía. No tenía más salida que aceptar el arreglo. Eran terribles estas situaciones donde había que morderse el orgullo… ¡las cosas que era necesario hacer por la patria!

– Déjame pensarlo -dijo para calmarse el acaloramiento, levantándose para salir.

– Pensalo y me avisas -dijo Julián- mañana voy a convocar a la reunión con los ingenieros. Déjame los planos y no te pongas así. Vos sabés que yo confío en tu capacidad profesional. No es por vos. Es por los constructores…

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «La Mujer Habitada»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «La Mujer Habitada» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «La Mujer Habitada»

Обсуждение, отзывы о книге «La Mujer Habitada» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.