– Tampoco yo logro explicarme eso -dijo Becky-. La verdad, creo que me siento aún más desconcertada.
– Bueno, al menos entremos y sepamos de qué se trata lo que está haciendo.
– No -la retuvo Becky tocándole con la mano el brazo -. Antes de decidir lo que debo hacer, necesito reflexionar un momento. Si Charlie está planeando algo que no quiere que sepamos, me disgustaría mucho estropearle su diversión, sobre todo cuando fui yo quien le prohibió ir a Trumper's.
– De acuerdo -dijo Cathy-, Entonces volvamos a mi oficina y no digamos nada de nuestro pequeño descubrimiento. Siempre podemos telefonear al señor Anson a los Lores, y él, como sabemos, se encargará de que Charlie nos llame antes de la hora. Eso me da amplio margen de tiempo para solucionar el problema de los cigarros.
Becky asintió e indicó al sorprendido taxista que volviera a Chelsea Terrace. Cuando el taxi se giraba para reemprender el camino de vuelta al West End, Becky miró por la ventanilla de atrás hacia el Centro que llevaba el nombre de su padre.
– Pare -dijo sin previo aviso.
El taxista hundió los frenos y detuvo el taxi de golpe.
– ¿Qué pasa? -preguntó Cathy.
Becky señaló fuera por la ventana trasera; mantenía los ojos fijos en la figura que bajaba la escalera del Dan Salmon Centre, vestido con un viejo y mugriento traje y una boina.
– Dios mío -murmuró Cathy.
Becky pagó rápidamente la carrera al taxista mientras Cathy saltaba del coche y seguía a Stan que avanzaba por Whitechapel Road.
– ¿A dónde irá? -dijo Cathy sin perder de vista a Stan.
El chófer, vestido casi de harapos, continuaba su marcha por la acera, a un paso que a cualquier soldado que lo viera no le cabría la menor duda de cuál había sido su primera profesión, haciendo que las damas que lo seguían tuvieran que echar a correr de vez en cuando para no perderle de vista.
– Debe ir a la sastrería Cohen's -dijo Becky-. Dios sabe que el hombre tiene el aspecto de venirle bien un traje nuevo.
Pero Stan se detuvo algunos metros antes de llegar a la sastrería. Entonces ambas vieron en ese momento a otro hombre, también con un traje viejo y una boina, junto a un flamante carretón, que llevaba impresas las palabras: «Charlie Salmon el comerciante honrado, fundado en 1969».
– No se las ofrezco por dos libras, señoras -anunció una voz tan alta como la de cualquiera de los jóvenes de los puestos cercanos-, No se las ofrezco por una libra, ni siquiera por cincuenta peniques. No; se las regalo por veinte peniques.
Cathy y Becky observaron estupefactas cómo Stan Russell saludaba a Charlie tocándose la boina y luego comenzaba a llenar la cesta de una señora para que su amo pudiera atender a la siguiente clienta.
– Así pues, ¿qué va a llevar hoy, señora Bates? Tengo unos preciosos plátanos recién llegados por avión desde las Antillas. Debería venderlos a noventa peniques el racimo, pero por ser usted, reina, se los dejo a cincuenta, pero no se lo vaya a contar a sus vecinas.
– ¿Cómo están esas patatas, Charlie? -preguntó desconfiada una mujer de mediana edad muy maquillada, señalando una caja en la parte delantera del carretón.
– Como que yo estoy aquí, señora Bates, nuevas de Jersey. Y le digo lo que haré. Se las dejaré al mismo precio que esos supuestos rivales míos están vendiendo las viejas. ¿Puedo ser más justo, dígame usted?
– Llevaré dos kilos, señor Salmon.
– Gracias, señora Bates. Sirve a la señora, Stan, mientras yo atiendo a la siguiente clienta.
Charlie dio la vuelta al carretón.
– Me alegra verla esta preciosa tarde, señora Singh. Medio kilo de higos, nueces y pasas, si no me falla la memoria. ¿Y cómo está el doctor Singh?
– Con mucho trabajo, señor Salmon, con mucho trabajo.
– Entonces tenemos que procurar que esté bien alimentado, ¿verdad? -dijo Charlie-, Porque si el tiempo cambia para peor, a lo mejor necesito ir a consultarle por mi sinusitis. ¿Y cómo está la pequeña Suzika?
– Acaba de sacar tres asignaturas de honor, señor Salmon, y va a ir a la universidad de Londres en septiembre a estudiar ingeniería.
– Mal asunto ese -dijo Charlie eligiendo los higos-. ¿Ingeniería dice usted? ¿Qué les queda por inventar? Una vez conocí a una chica de por aquí, que se metió en la universidad, y menudo provecho que le trajo. Se pasó el resto de su vida viviendo a costa de su marido. Mi anciano abuelo solía decir…
Becky se echó a reír.
– ¿Qué hacemos ahora entonces? -preguntó.
– Volver a Eaton Square; allí puedes buscar el número del señor Anson en los Lores y llamarle. De esa forma, al menos podemos estar seguras de que Charles te llamará antes de una hora.
Ambas permanecieron allí como paralizadas observando al más viejo vendedor del mercado ofrecer su mercancía.
– No se las ofrezco a dos libras -anunció con una col en cada mano -. No se las ofrezco por una libra, ni siquiera por cincuenta peniques.
– No, se las regalo por veinte peniques -susurró Becky a media voz.
– No, se las regalo por veinte peniques -gritó Charlie a voz en cuello.
– ¿Te das realmente cuenta -comentó Becky cuando salían sigilosamente del mercado- que el abuelo de Charlie continuó hasta los ochenta y tres años y murió a sólo unos centímetros de donde está parado su señoría ahora?
– Ha recorrido un largo camino desde entonces -dijo Cathy levantando la mano para llamar a un taxi.
– Ah, no lo sé -contestó Becky-. Algo más de un par de kilómetros… en línea recta.
***
[1]Zona comercial y financiera de Londres. (N. del T.)
[2]Día anual que dedican las escuelas a entregar los premios, marcado por diversos discursos. (N. del T.)
[3]Acento de las clases populares londinenses. (N. del T.)
[4]Distinguished Service Ordern. (N. del T.)
[5]En la jerga militar, Gran Bretaña. (N. del T.)
[6]Señal del cazador al avistar el zorro. (N. del T.)
[7]VC, Cruz de la Victoria; MC, Cruz Militar; MM, Medalla militar. (N. del T.)
[8]La expresión hace referencia a su gordura, pero también al hecho de que su padre es judío y no puede comer carne de cerdo (pork). (N. del T.)
[9]Pija. (N. del T.)
[10]En yiddish, persona admirable. (N. del T.)
[11]Protagonista femenina de Pigmalión. (N. del T.)
[12]Lectura, escritura y aritmética: Reading, (w)riting, (a)rithmetic. (N. del T.)
[13]Regimiento de East Kent. (N. del T.)
[14]Juego de palabras difícil de traducir: ella se refiere al East End, y su padre se lo toma como Oriente. (N. del T.)
[15]La broma se refiere, obviamente, a Ricardo Corazón de León y Juan sin Tierra. (N. del T.)
[16]Moneda fraccionaria de la India. (N. del T.)
[17]En inglés, «pequeño». (N. del T.)
[18]Se refiere a Walllis Simpson, futura esposa plebeya del rey, que abdicó para casarse con ella (N. del T.)
[19]Autor, entre otras novelas, de 39 escalones. (N. del T.)
[20]Anti-raid precautions. (N. del T.)
[21]Huevo duro envuelto en carne de salchicha. (N. del T.)
[22]Guisado de carnero, tomate y cebolla, cubierto de puré de patatas y pasado por el horno. (N. del T.)
[23]Distingued Service Order, Orden de servicios distinguidos. (N. del T.)
[24]Departamento de Investigación Criminal. (N. del T.)
[25]Autorización para proveer de artículos a la familia real. (N. del T.)