Collen McCullough - Angel

Здесь есть возможность читать онлайн «Collen McCullough - Angel» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Историческая проза, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Angel: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Angel»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Harriet Purcell tiene veintiún años y acaba de diplomarse como técnica en radiología. Con un sueldo más propio de un hombre en el Sidney de los años sesenta, desoye los consejos de su padre, quien le advierte que «sólo los locos, los bohemios y las prostitutas se atreven a vivir en Kings Cross». Así, decide independizarse y se muda a la casa de huéspedes de la señora Delvecchio, situada en ese barrio de mala nota. Allí descubre que su casera, a parte de los alquileres de sus extraños inquilinos, cuenta con otra fuente de ingresos mucho más provechosa: lee las cartas, el horóscopo y escruta las profundidades de su preiada bola de cristal…
Pero es la pequeña Flo, hija de la señora Delvecchio y médium en las sesiones que esta organiza, quien definitivamente roba el corazón de Harriet. A medida que la jóven se adentra en los secretos de los hombres, el amor y las cartas del tarot, va descubriendo también que seguir los dictados del corazón no siempre resulta fácil, y que proteger a quienes más amamos puede convertirse en la tarea más ardua.
Angel es el luminoso relato del despertar de una joven a la vida adulta. Una tierna y deliciosa historia de amor con los más divertidos y bohemios personajes…

Angel — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Angel», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Así que durante la fiesta pude relajarme, bailé con una docena de griegos que me desnudaban con la mirada, tiré los tejos a los que me parecieron mejores, e intenté aquella estrategia de Nunca en domingo; pero luego decidí que era más divertido quedarme sentada y observar a los hombres, que lo hacían como corresponde: se movían con mucha gracia y pasión, y la música era mágica. Me parece que los invitados de la novia no estaban muy entusiasmados con la comida, pero yo comí a dos carrillos. Musaka, dolmades, albondiguillas de carne, tabuli, cordero asado, berenjenas, aceitunas, alcachofas, pulpo, calamares. El budín de arroz era fantástico: una pasta dulce y cremosa con vetas marrones de nuez moscada y canela. Me puse morada.

A pesar de la deliciosa comida y de la multitud de hombres que querían sacarme a bailar e irse a la cama conmigo, pude tomarme el tiempo necesario para observar la mesa principal. Chris y Demetrios estaban sentados allí ajenos a todo y no probaron bocado, pero la Hermana de Urgencias y el padrino Constantin se miraban a los ojos y se daban de comer el uno al otro con coqueta timidez cuando no reían tontamente por algo que veían. ¡Habrá otro casamiento en la vida del Servicio de Urgencias, estoy más que segura! Cuando llegó el momento en que Demetrios y Chris debían irse y Chris reunió fuerzas como pudo para lanzar el closal ramo a una horda vociferante de mujeres desesperadas, eché mano de lo que había aprendido jugando al baloncesto, pero no como había amenazado hacerlo. Empujé a la Hermana de Urgencias hacia el lugar correcto, golpeé con los nudillos la flor que correspondía y la desvié para que fuera a caer en las manos anhelantes de la Hermana de Urgencias.

Cupido ataca de nuevo.

Domingo, 25 de septiembre de 1960

Ni Harold ni yo vimos a la señora Delvecchio Schwartz el domingo pasado, porque tuvo que atender a su clienta más importante: la señora de Desmond no sé qué, siempre olvido su nombre. Tal vez lo haya hecho expresamente, debido a la crisis de Pappy. Por cierto, Pappy todavía no ha vuelto a Urgencias. Es algo que me preocupa enormemente, pero estoy segura de que si algo va mal, el sanatorio sabe cómo comunicarse con nosotros. Duncan ya se habrá ocupado de ello. Quizá su estado general de salud estaba tan mermado que han preferido esperar algunos días antes de actuar, y luego la han retenido unos días más después de hacer lo que correspondía.

Al menos eso es lo que le comuniqué hoy a la señora Delvecchio Schwartz, y ella es lo suficientemente sensata para aceptar mi teoría.

Por supuesto, ya sabía que yo había roto con Duncan, a pesar de que lo hice muy discretamente, pues en aquel momento no había ni un alma por allí y el domingo pasado no la vi. No dije nada a nadie sobre Duncan, pero ella lo sabía. Estaba todo en las cartas. Todo está en las cartas, siempre. ¿Acaso es su tumor lo que la hace ser vidente? Dicen que hay partes del cerebro que no utilizamos, y poderes que no sabemos que tenemos. ¿O es que hay gente que realmente tiene poderes que los demás no tienen? ¿Hay gente que puede hacer que las cosas salgan como ellos quieren? ¿O adivinar lo que va a suceder? Ojalá yo lo supiera, pero no lo sé. Lo único que sé es que, o bien la señora Delvecchio Schwartz tiene el mejor sistema de espionaje del mundo, o bien realmente puede ver lo que está pasando echando las cartas sobre la mesa.

Tuve que contarle hasta el menor detalle de la boda, desde las seis copas de cristal para el vino que yo había regalado a la feliz pareja hasta cómo la Hermana Agatha había disfrutado horas y horas bailando. ¿Quién habría podido imaginarlo?

Flo parecía agotada, pero su madre dice que este fin de semana no atendió a ninguna clienta. Cuando entré, Flo me miró fijamente como si supiera exactamente lo que me ocurría, aunque yo he tratado de ocultárselo a todo el mundo. Ni siquiera en este cuaderno he dado rienda suelta a mis emociones. Asunto mío y de nadie más, ni siquiera mencioné lo intrigada que estaba por saber quién había quitado el pelo de mi armario al sacar la plastilina para husmear allí dentro. Alguien había echado un vistazo a mis viejos libros, que no estaban como yo los había dejado, bien derechos. Los encontré tirados en el suelo, pero sé que no pudieron haberse caído solos. Alguien se ha metido en mis asuntos, al menos hasta la fecha de hoy, justo cuando acabo de comenzar un nuevo cuaderno. Eso me ha dejado mal sabor de boca, aun a pesar de que me imagino quién ha sido. Harold. Así que fui más lejos: corrí todas las cortinas, me subí a la cama y guardé los libros en el compartimento secreto que hay en el techo de la habitación. Haría falta una escalera para llegar hasta allí. Me gustaría hablar con alguien acerca de Harold. Ahora que Duncan ya no aparece por aquí, ¿se propone comenzar otra vez esa pequeña y horrible guerra que me había declarado?

Sin embargo Flo sabe, o percibe, o siente algo de lo que me pasa, lo juro. Está en sus ojos, mi pequeño ángel. Se acercó a mí apenas me senté y se subió de un brinco a mi regazo; me llenó la cara de besos, se acurrucó y empezó a juguetear tamborileando con los dedos. Luego, estiró la mano hacia mi vaso de brandy.

– No bebas del mío, cariño -le dije-. Si quieres un poco, pídeselo a tu madre.

– Oh, déjala beber un poco -rezongó la señora Delvecchio Schwartz-. Por fin he logrado destetarla, así que se merece una recompensa.

– ¿Por qué lo hizo? -pregunté asombrada.

– Lo vi en las cartas, princesa. -Me tomó la mano derecha y la puso con la palma hacia arriba para estudiarla. Luego la cerró formando un puño y chasqueó la lengua-. Todo te irá bien, Harriet Purcell. Nada de esto te afectará. Le dijiste que se quedara con su esposa, ¿no es así?

– Sí. Se estaba poniendo cada vez más posesivo, hasta que finalmente me dijo que le iba a pedir el divorcio a su esposa para poder casarse conmigo y que así viviríamos como Dios manda. Pero era algo intolerable. -Suspiré-. Intenté romper lo más amablemente posible.

– Los hombres tan orgullosos de sí mismos no creen que haya una forma amable de dejar a alguien cuando es la mujer la que lo hace. Es un buen partido, un caballero y un profesional de prestigio, como se suele decir. Estaríais bien si la relación fuera ocasional, pero ¿permanente? Nada de eso aparece en las cartas. Toda esa agua y todo ese fuego, tarde o temprano la vuestra sería la unión de un volcán con el mar.

– ¿Usted hizo su horóscopo? -pregunté, sorprendida.

– Sí. Decididamente Leo, Aries, Sagitario. Por fuera parece, y actúa, como un Virgo con un toque de Libra y Sagitario, pero por dentro arde todo el tiempo a fuego lento. Hay un indicio de desgracia entre Venus y Saturno, y aunque él no tiene la típica veta egoísta de esa combinación, es algo que lo desequilibra terriblemente.

– ¿Cómo averiguó su fecha de nacimiento? ¡Yo no la sabía!

– Lo busqué en el Quién es quién de Australia -dijo ella con aire de suficiencia.

– ¿Fue a una biblioteca sólo para eso?

– ¡No, princesa! Tengo mi propia biblioteca.

Si la tiene, no está en esa habitación. Su actitud me ayudó mucho: esto pasará, el mar está lleno de peces, mi reina de espadas está bien posicionada, yo soy indestructible. Pero Flo me ayudó más todavía. No se movió de mi regazo hasta que llegó Harold. En ese momento corrió a esconderse bajo el sofá.

Ese tipo da miedo. Enfermo y descuidado, parece que se fuera desmoronando poco a poco, y su autoestima está por los suelos. Solía presentarse impecablemente vestido: un hombre menudo, remilgado y quisquilloso enfundado en un antiguo traje de tres piezas y un reloj de oro con leontina que le cruzaba el chaleco. Ahora me recuerda a una casa en ruinas. Lleva el cuello de la camisa raído, el pantalón arrugado, y el quebradizo pelo cano lleno de caspa. ¡Oh, señora Delvecchio Schwartz, trate de ser amable con él!

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Angel»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Angel» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Colleen McCullough - La huida de Morgan
Colleen McCullough
Colleen McCullough - El Primer Hombre De Roma
Colleen McCullough
Colleen McCullough - El Desafío
Colleen McCullough
Colleen McCullough - El caballo de César
Colleen McCullough
Colleen McCullough - Czas Miłości
Colleen McCullough
Colleen McCullough - Antonio y Cleopatra
Colleen McCullough
Colleen McCullough - Morgan’s Run
Colleen McCullough
Colleen McCullough - Las Señoritas De Missalonghi
Colleen McCullough
Colleen McCullough - Las Mujeres De César
Colleen McCullough
Colleen McCullough - Angel
Colleen McCullough
Colleen McCullough - Sins of the Flesh
Colleen McCullough
Отзывы о книге «Angel»

Обсуждение, отзывы о книге «Angel» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.