—Oh, lo sé —dijo Durán—. Lo recuerdo. Pero hey… ¿qué mejor manera hay de darte de nuevo la bienvenida?
Logan rió suavemente junto a ella mientras se ponían de pie y seguían a Durán para salir de la oficina. Para Kate, todo parecía inquietantemente familiar.
***
En realidad, resultó que no fue una mala reunión después de todo. Había solo otras tres personas esperando por ellos en la pequeña sala de conferencias al final del corredor. Dos de ellas eran agentes, uno masculino, el otro femenino. Hasta donde Kate podía asegurar, nunca se había encontrado con ninguno de ellos antes. La tercera persona era Dunn. Mientras Durán cerraba la puerta, uno de los agentes se puso de pie y extendió su mano.
—Agente Wise, encantado de conocerla —dijo.
Ella tomó su mano con vacilación y la estrechó. Al hacerlo, el agente se dio cuenta que había atraído la atención sobre sí mismo.
—Lo siento —dijo por lo bajo mientras volvía rápidamente a tomar asiento.
—Esta bien, Agente Rose —dijo Durán mientras ocupaba un asiento en la cabecera de la mesa—. No es usted el primer agente que se siente abrumado por la presencia de la casi legendaria Agente Kate Wise —dijo esto con una pizca de sarcasmo para luego esbozar una sonrisa en dirección a Kate.
El hombre que ella pensaba que se llamaba Dunn destacaba en comparación con los otros dos —ambos sin duda agentes más jóvenes. Era una especie de supervisor; todo lo pregonaba, desde su estoica expresión hasta su traje cuidadosamente planchado.
—Agente Wise —dijo Durán—, estos dos agentes son el Agente Rose y la Agente DeMarco. Han sido compañeros durante los últimos siete meses, pero solo porque yo y el Director Adjunto Dunn hemos tenido problemas en hallar un lugar para ellos. Ambos vienen con su propio conjunto de fortalezas. Y si terminas asumiendo el liderazgo de este caso en Richmond, uno de ellos probablemente será asignado para trabajar contigo.
El agente Rose se veía todavía avergonzado, pero se resistió a abandonar su actitud reconcentrada. Kate no podía recordar la última vez que alguien se había visto visiblemente sacudido al conocerla. Había sido poco antes del último año de su carrera cuando alguien de Quantico había terminado trabajando con ella por un día en los laboratorios. Fue abrumador pero también un poco desconcertante.
—Debería añadir —dijo el Director Adjunto Dunn—, que el Subdirector Durán y yo somos los que hemos impulsado este programa que convoca a oficiales recientemente jubilados. No sé si él ya te lo ha dicho, pero tu nombre fue el primero que salió.
—Si —convino Durán—, y es innecesario decirlo, pero en verdad apreciaríamos si lo mantienes en secreto por ahora. Y por supuesto, sácala del parque.
—Daré lo mejor de mí —dijo Kate. Estaba comenzando a comprender que le estaban aplicando ahora una pizca de presión. Nada que la preocupara, la verdad. Ella trabajaba mejor bajo presión.
—Grandioso —dijo Durán—, por ahora, ¿quieres repasar los detalles de este caso de acuerdo a lo que sabes?
Kate asintió y de inmediato asumió su antiguo rol. Era como si no se hubiese perdido un día, mucho menos un año. Mientras les informaba sobre lo que estaba pasando en Richmond y cómo se había visto involucrada, el Agente Rose y la Agente DeMarco mantenían el contacto visual con sus ojos, quizás estudiándola para ver cómo podrían trabajar junto con ella.
Pero ella no dejó que eso la distrajera. Mientras repasaba los detalles del caso, sentía como si hubiera retrocedido en el tiempo.
Y era muy superior al presente en el que había estado viviendo.
Tres horas después, Kate y Logan estaban sentados en una mesa en el exterior, bajo un toldo, en un pequeño restaurante italiano. Logan comía un submarino de carne en tanto que Kate hacía lo propio con una ensaladilla de pasta, y disfrutaba de una copa vino blanco. Ella no bebía a menudo y casi nunca antes de las cinco de la tarde, pero esta era una ocasión especial. La sola idea de una realidad donde ella podría volver a estar activa en el Buró era motivo de celebración hasta donde le concernia.
—¿Y entonces en qué clase de casos estás trabajando ahora mismo? —preguntó Kate.
—En todas las cosas que te aburrirían, eso es seguro —dijo. Pero ella sabía que él le contaría; él le contaría porque amaba el trabajo tanto como ella.
—Estoy tratando de atrapar a unos estafadores que han estado manipulando principalmente cajeros automáticos. También estoy trabajando en una especie de equipo con otros agentes en lo que podría ser una pequeña red de prostitución salida de Georgetown, pero es todo.
—Da náuseas —dijo Kate
—Te lo dije. Es aburrido.
—¿Conque bastante lejos de estos casos sin resolver que Durán mencionó? ¿Qué sabes de eso en todo caso? ¿Por cuánto tiempo se ha estado cocinando ese pequeño proyecto secundario?
—Hace rato, creo. Me hicieron partícipe hace dos semanas. Durán y algunos de los otros tipos de bajo perfil estaban preguntando por algunos de los casos en los que hemos trabajado, pero que nunca fueron resueltos. No estaban interesados en los métodos o cosas como esas, solo preguntaban por detalles y archivos de casos no resueltos.
—¿Y no te dieron una razón?
—No. Y... espera, ¿por qué suenas suspicaz? Pensé que ibas a saltar ante esta oportunidad.
—Oh, planeo hacerlo. Pero me hace preguntarme si hay un caso en particular sin resolver en el que estén más interesados. Algo tuvo que haber despertado este interés repentino en casos sin resolver. Dudo seriamente que sólo Durán pudiera encontrar alguna forma de traerme de regreso.
—No sé —dijo Logan—, te sorprendería. Te han extrañado por aquí. Algunos de los nuevos agentes todavía hablan de ti como si fueras alguna especie de personaje mitológico.
Ella ignoró el cumplido, todavía metida en sus pensamientos. —Además, ¿por qué me llamaría para después despedirme diciéndome que quería que me tomara algo más de tiempo antes de comenzar? Me hace preguntarme si cualquiera que sea la verdadera razón detrás del mismo no pudiera ser revelada todavía.
—Bueno, tú sabes —dijo Logan—. Basándome en la manera cómo le metes cabeza a todo este asunto, quizás él tenga razón. Relájate, Kate. Como él dijo... hay toneladas de agentes retirados que morirían por esta oportunidad. Así que sí, ve a casa. Relájate. No hagas nada en lo absoluto.
—Tú me conoces lo suficiente para saber que así no soy yo —dijo. Tomó un sorbo de su vino, pensando que quizás él tenía razón. Quizás debería simplemente deleitarse con el gozo de regresar al trabajo... o algo así.
—El retiro no cambió eso, ¿eh? —preguntó Logan.
—No. Si lo hizo, fue para peor. No puedo soportar estar quieta. Detesto un cerebro inactivo. Los juegos de palabras y el tejido no van a atraerme. Quizás, muy en el fondo Durán sabía que soy demasiado joven como para que me pongan a pastar.
Logan sonrió y meneó su cabeza. —Sí, pero ese pasto es bastante exuberante y verde.
—Si, hay mierda de vaca por todas partes.
Logan suspiró al tiempo que le daba un último mordisco a su almuerzo. —Okey —dijo—, algunos de nosotros necesitamos regresar al trabajo.
—Golpe bajo —dijo ella, tomando el último sorbo de su vino.
—Entonces, ¿qué vas a hacer? —preguntó el— ¿Te diriges de regreso a casa?
Honestamente ella todavía no estaba segura. Una parte de ella quería permanecer en Washington por puro gusto. Quizás podía ir de compras o acercarse a su sitio favorito en el National Mall y simplemente sentarse a reflexionar. Ciertamente era un día fabuloso para ello.
Читать дальше