“Ya tenemos a familiares con los que hablar aquí”, señaló Ellington. “Empezando por los padres de Elizabeth Newcomb. Y francamente, me gustaría tener una charla con los policías que fueron originalmente a esa unidad de almacenamiento para obtener un informe detallado”.
“Suena como que tienes la mañana planeada, entonces”.
“Mac… Salem está como a unas cuatro horas, creo. No tiene sentido separarnos solo para que tú te puedas pasar todo el día en la carretera para, con suerte, hacerte una idea confusa de lo que pasó allí hace ocho años”.
Mackenzie abrió una pestaña en su portátil y tecleó Seattle y Salem, OR. Sin volver la vista hacia él, le dijo: “Está a tres horas y media… digamos que tres conmigo al volante. Si todo va bien, estaré de vuelta para cenar”.
“Si todo va bien”, repitió Ellington.
Ella sonrió y se puso de pie. “Yo también te quiero”.
Tras decir eso, le besó y deseó haberse ido a dormir un poquito antes la noche anterior.
***
“Harrison, necesito que encuentres algo más de información para mí”.
Había algo en conducir y hablar por teléfono que realmente excitaba a Mackenzie. Sin duda, sabía que no estaba bien visto pero en su línea de trabajo, lo consideraba como la modalidad definitiva de hacer de todoterreno.
“Y buenos días a ti también”, dijo el agente Harrison desde el otro lado de la línea. “¿Entiendo que recibiste mi email?”.
“Así es. Y me fue de gran ayuda. Aunque me preguntaba si podías hacer algunas averiguaciones más para mí”.
Ya sabía que él estaría de acuerdo. En el pasado, se había tenido que preocupar de lo que podía pensar McGrath, pero ahora que Mackenzie tenía un nuevo puesto directamente bajo las órdenes de McGrath, sabía que Harrison empujaría su solicitud hasta la primera posición de su lista.
“¿Qué necesitas?”.
“Ahora mismo voy de camino hacia Salem, Oregón, para echarles un vistazo a las escenas de allá y entrevistar a quien pueda al respecto. Me gustaría que vieras si puedes averiguar la información de contacto de cualquier familiar o amigo íntimo de las víctimas que viva en la zona”.
“Claro, puedo ponerme a ello. ¿Cuántas horas de viaje estás anticipando?”.
“Como tres horas más”.
“Tendrás todo lo que necesitas antes de que llegues allí”.
“Gracias, Harrison”.
“Entonces, ¿es este caso alguna cosa rara de pre-luna de miel para vosotros dos?”, le preguntó.
“Ni de lejos. Supongo que se podría decir que es algo así como el juego preliminar”, bromeó ella.
“Bueno, eso es demasiada información. Deja que vuelva al trabajo para ti. Feliz viaje, agente White”.
Concluyeron la llamada, dejando a Mackenzie con la mirada fija en la Interestatal 5 sin más compañía que sus pensamientos. Seguía pensando en la imagen de la unidad de almacenamiento de Jade Barker, muerta desde hacía unos ocho años. Si el plato y la jarra que ella había encontrado en la imagen eran los dos mismos objetos que el FBI había añadido a su inventario, ¿qué significaban? Claro, había una débil conexión con algunos hallazgos extraños en este nuevo caso de Seattle, pero ¿adónde llevaban? Incluso si salía de Salem con pruebas irrefutables de que el asesino estaba dejando cachivaches y juguetes relacionados con una fiesta para tomar el té (y sí, incluía a las muñecas en esa temática de la fiesta del té), ¿realmente conseguiría algo?
Конец ознакомительного фрагмента.
Текст предоставлен ООО «ЛитРес».
Прочитайте эту книгу целиком, на ЛитРес.
Безопасно оплатить книгу можно банковской картой Visa, MasterCard, Maestro, со счета мобильного телефона, с платежного терминала, в салоне МТС или Связной, через PayPal, WebMoney, Яндекс.Деньги, QIWI Кошелек, бонусными картами или другим удобным Вам способом.