4 Dios el Hijo, el agente de nuestra salvación.
5 Dios el Espíritu, el agente de nuestra salvación.
6 La obra de Cristo es el medio usado para obtener nuestra salvación.
7 El sacrificio de Cristo y su intercesión, son el único medio para realizar nuestra redención.
(En la segunda parte se analizará en detalle, lo que Cristo logró con su muerte).
CAPITULO UNO
La introducción al problema
Cristo mismo nos dijo porqué vino al mundo. En Lucas 19:10 dijo: “ Porque el hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. ” En otra ocasión dijo que el hijo del hombre vino “ para dar su vida en rescate por muchos ” (Mar.10:45).
El apóstol Pablo declaró claramente el porqué Cristo vino al mundo: “ el Señor Jesucristo, el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados, para librarnos del presente siglo malo ” (Gál.1:4). “ Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores ” (1 Tim.1:15). “ Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras ” (Ti.2:14).
De estas declaraciones queda claro que el propósito de la muerte de Cristo fue:
Para salvar un pueblo de sus pecados.
Para librar un pueblo de este presente siglo malo.
Para purificar y hacer santo a un pueblo.
Para crear a un pueblo celoso de buenas obras.
Otros pasajes bíblicos explican lo que Cristo realmente logró en su muerte. Hay cinco cosas que podemos notar:
1. Por la muerte de Cristo, un pueblo es reconciliado con Dios. (Rom.5:1)
2. Por la muerte de Cristo, un pueblo es perdonado y justificado. (Rom.3:24)
3. Por la muerte de Cristo, un pueblo es limpiado y hecho santo. (Heb.10:14, Ef.5:25-27)
4. Por la muerte de Cristo, un pueblo es adoptado como hijos de Dios. (Gal.4:4-5)
5. Por la muerte de Cristo, un pueblo es glorificado y recibe la vida eterna. (Heb.9:15)
De toda esta evidencia la enseñanza bíblica está clara: La muerte de Cristo tenía la intención de traer a los hombres perdón ahora y la gloria venidera en el futuro; y realmente logra estas cosas. Por lo tanto, si la muerte de Cristo fue para todos los hombres, entonces alguna de las siguientes cosas es cierta:
1. Todos los hombres están librados del pecado, son perdonados y serán glorificados, o:
2. Cristo ha fracasado en su propósito.
Sabemos que la primera cosa no es cierta y la segunda consideración (que Cristo ha fracasado) es un insulto a Dios.
Para escapar del problema creado por aceptar alguna de esas dos sugerencias, los que afirman que Cristo murió por todos los hombres dicen que no fue el propósito de Dios que todos se beneficiaran de su muerte. Dicen que el beneficio es solamente para aquellos que producen la fe y creen en Cristo. Este acto de fe tiene que ser algo que algunos hombres hacen por sí mismos, haciéndose así diferentes de los demás. (Si la fe fuera algo obtenido por la muerte de Cristo, y si Cristo murió por todos los hombres, entonces todos los hombres tendrían fe). A mí me parece que tal sugerencia empequeñece lo que Cristo realmente logró por su muerte, por lo tanto me opondré a ella mostrando que lo que la Biblia enseña es muy diferente.
CAPITULO DOS
El Quién, el Cómo y el Qué de una cosa
Hay tres palabras que usaremos mucho en este libro y nos ayudará mencionarlas ahora en breve. Cuando alguna acción toma lugar, hay un agente (Quién lo hace); hay un medio usado (Cómo se hace); y hay un fin en mente (el Qué o el resultado final).
Por ejemplo, nosotros escogemos cómo haremos algo (los medios) conforme a qué es lo que queremos lograr (el fin). Entonces podemos decir que el fin es la razón por los medios. Y si hemos escogido los medios correctos, el fin es cierto. Obviamente si el agente que se propone hacer algo, ha escogido lo medios correctos para hacerlo, entonces no puede fallar.
Ahora podemos aplicar estos principios a nuestra explicación del tema de este libro. Primero veremos quién es el agente que pretende redimirnos. Entonces veremos cuáles medios fueron usados para redimirnos. Y finalmente (en la parte dos de este libro) veremos cual fue el resultado de los medios usados. Segun la Biblia el agente que propuso nuestra salvación, es el Dios Trino. Todas las otras agencias fueron solamente instrumentos en sus manos. (Hch.4:28). El agente principal es la Santa Trinidad. En seguida estudiaremos esto más detalladamente.
CAPITULO TRES
Dios el Padre, el agente de nuestra salvación
Para contestar la pregunta ¿Cómo fue Dios el Padre el agente de nuestra salvación? Damos la respuesta en dos maneras: Fue el Padre quien envió al Hijo para que muriera, y fue el Padre quien castigó a Cristo por nuestros pecados. Podemos examinar estas dos cosas en forma más detallada. 1. Está claro de muchos textos bíblicos que el Padre envió al Hijo al mundo. Por ejemplo: “ cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos ”. (Gál.4:4-5). El enviar al Hijo incluyó al Padre en tres cosas:
a) Primero, hubo el propósito original que siempre tuvo en mente. (1Pe.1:20)
b) Segundo, hubo el acto de darle al Hijo todas las capacidades necesarias para la obra que fue enviado a realizar. (Jn.3:34-35) (Como el Hijo de Dios, ya estaba perfecto en su deidad, pero como el Hijo del hombre le fueron concedidos los dones necesarios.)
c) Tercero, hubo el acto de prometerle al Hijo toda la ayuda necesaria para asegurar el éxito de su obra. (Is. 53:10-12, Sal.2, Jn.17).
2. Está claro de muchos textos de la Biblia que el Padre castigó a Cristo Jesús por nuestros pecados. Por ejemplo: “ Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él ” (2 Cor.5:21). Podemos decir que Cristo sufrió y murió en lugar de nosotros. Siendo esto cierto, ¿No es extraño que Cristo sufriera en lugar de los que sufrirán por sus propios pecados? Podemos plantear el asunto de la siguiente manera:
a) Cristo murió por todos los pecados de todos los hombres.
b) Cristo murió por todos los pecados de algunos hombres.
c) Cristo murió por algunos pecados de todos los hombres.
Si la última declaración es cierta, entonces todos los hombres han sido dejados todavía con algunos pecados y nadie será salvo.
Si la primera declaración es la verdad, entonces ¿Porqué no son librados todos los hombres del pecado? Si alguien responde que es a causa de su incredulidad, entonces yo pregunto, ¿La incredulidad no es un pecado? Si no es un pecado, entonces ¿porqué son castigados los hombres por ser incrédulos? Si es un pecado, entonces tiene que ser incluido entre los pecados por los cuales Cristo murió. Entonces la primera declaración no es cierta.
Queda claro entonces que la única posibilidad que permanece, es que Cristo sufrió por todos los pecados de algunos hombres. Es decir, solamente por los pecados de los elegidos.
(En la Parte Cuatro de este libro trataremos con los pasajes de la Escritura que usan las palabras “mundo” y “todo”, “todos” etc.)
CAPITULO CUATRO
Dios el Hijo, el agente de nuestra salvación
Puesto que Dios el Hijo acordó voluntariamente hacer lo que el Padre planeó, podemos decir que El también fue un agente en nuestra salvación. Jesús dijo: “ mi comida es que haga la voluntad del que me envió y que acabe su obra ” (Jn.4:34). Hay tres maneras en que Cristo demostró su voluntad de ser un agente de nuestra salvación:
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