Para comprender mejor qué son esquemas y cómo interactuamos con ellos –tanto al producirlos como al utilizarlos– es útil compararlos con los otros dos lenguajes gráficos fundamentales. Por su orden de aparición en la escena evolu- tiva de la cultura, el primero fue la Imagen y el Esquema con el arte prehistórico (hace 16.000 años), y finalmente el Signo (6.000 años atrás).
Cada uno de esos lenguajes tiene su propia génesis. Los Signos proceden del lenguaje verbal y pertenecen al código simbólico de la escritura. Las Imágenes, por su parte, son representaciones visuales surgidas de la percepción de las cosas y de la memoria visual de esas cosas. ¿Y los Esquemas? Ellos surgen de una fuente interna “pura”, en el sentido kantiano del término, es decir, que están exentos de lenguaje y de percepciones (los cuales sí están en el origen de la escritura y de las imágenes, respectivamente). El Esquema emerge del pensamiento visual. Formas mentales sobre el fondo neutro de la consciencia, que son recodificadas en formas comunicables por medios gráficos.
Las propiedades expresivas de cada lenguaje gráfico, no los hacen excluyentes o incompatibles; por el contrario, esas propiedades particulares los hacen complementarios y combinables construyendo expresividades más ricas y complejas.
El libro
El título de este libro recupera una vieja palabra: Esquematismo, a la que damos un sentido diferente. Con ella designamos una nueva acepción: la fuente biológica, el impulso que nos ha llevado, desde los orígenes, a producir y utilizar esquemas. El peso semántico que ahora damos a esta palabra enfatiza el sufijo –ismo, que significa “tendencia de orientación innovadora”. Valorizamos así la naturaleza creativa de los esquemas y la esquematización.
Este trabajo está estructurado en tres partes.
1. En la primera parte exploraremos las fuentes del pensamiento visual. El humano es un animal visual, dotado por la evolución genética de un cerebro óptico que ha ido configurándose lentamente. La transformación del primate orangután en primate humano dejó atrás el predominio de los sentidos del olfato y el oído, necesarios para la búsqueda de alimento y la detección de peligros y oportunidades. La evolución natural derivó en revolución cultural, en la cual, la visión, el pensamiento y el lenguaje, junto con la destreza manual para fabricar y manipular utensilios, y para el arte, el dibujo y la escritura, han construido la singularidad del Homo sapiens.
2. La segunda parte del libro está dedicada al concepto moderno de “esquema”. Si podemos decir que su prehistoria está en el arte de las cavernas y después en los mapas y planos urbanos, el gran salto del pensamiento esquemático se da en la Edad Media con la aparición de los esquemas abstractos, puras visualizaciones de conceptos e ideas que debemos a los filósofos, geómetras y matemáticos en los albores del tiempo de la ciencia.
La siguiente evolución de los esquemas vendrá de la imprenta gutenberguiana, pero sin el permiso de Gutenberg. Los libros de contabilidad y de poesía rompieron con la línea tipográfica e incorporaron tablas, diagramas y esquemas.
La última evolución de los esquemas, a mediados del siglo XX, marcará la divisoria entre los esquemas preinformáticos y la esquematización informatizada. Con el cálculo binario y el tratamiento de datos surgirá una ciencia de los esquemas que hemos llamado Esquemática (1998). Una práctica ancestral, hasta entonces sin teoría y sin nombre que la designara, alcanza así el legítimo reconocimiento científico.
En esta segunda parte se incluye una genealogía de la evolución de los esquemas. Una breve historia gráfica que ilustra el paso de los esquemas desde una cultura preverbal a otra verbal, de ésta a la cultura visual, y finalmente a la cultura numérica de la información.
3. La Teoría Informacional del Esquema y de la esquematización se presenta en la tercera parte de este trabajo. Desde el momento en que la información se puede cuantificar -la unidad de medida es el bit, abreviatura de binary digit- los esquemas participan del estatuto científico. Su cometido es la visualización de la información, que es la sustancia y la especificidad de los esquemas.
La Teoría Informacional que aquí se presenta viene a sumarse a la Esquemática en la comprensión de la construcción del significado en el lenguaje de los esquemas. Y, fundamentalmente, para analizar las interacciones entre las estructuras gráficas de la información esquemática, y las estructuras cognitivas de la comprensión visual, sus mecanismos y sus leyes.
1ª PARTE
EL PARADIGMA DEL VER
De la sensorialidad a la psicología de la percepción y al predominio cognitivo de la visión
Representación del árbol monofilético de los órganos dado por Ernst Haeckel en su “Generelle Morphologie der Organismen” (1866).
Introducción
“Nacidos para ver, educados para mirar”
Goethe
El mundo de los esquemas, los gráficos, diagramas, redes, organigramas, sociogramas, infografías en movimiento e interactivas, etcétera, es una parte específica de las comunicaciones visuales en la transmisión de información. Por eso es más que razonable empezar por desvelar cómo funciona nuestra visión en la percepción de los mensajes y en la integración de los conocimientos que ellos transportan.
Todo empieza en el ojo. Con la lluvia de información que procede de la retina y llega al cerebro, donde se transforma la imagen retiniana en señales eléctricas que son decodificadas. Los esquemas anatómicos microscópicos ayudan a entender el funcionamiento de la corteza cerebral encargada de descifrar el flujo de información que le llega de la retina. Pero, ¿cómo se genera la formación de la visión?
Antes de nacer, el desarrollo de la retina tarda mucho tiempo en completar su maduración: esto a pesar de ser los ojos una de las primeras estructuras que pueden llegar a reconocerse en el embrión. Así, la retina no alcanza su total desarrollo hasta tres meses después del nacimiento.
Todo comienza cuando, a partir del primer esbozo de cerebro, nace una vesícula que se irá acercando a la superficie del embrión y cuyo pie dará lugar a dos partes bien definidas: el pedículo óptico y la vesícula óptica. Las células que componen la pared del polo vesicular se multiplican muy activamente y obligan a ésta a replegarse sobre sí misma. Posteriormente, se forma el cáliz ocular, constituido por una doble capa de células: la que queda dentro es ya un esbozo de lo que acabará siendo la retina sensible a la luz; la otra, exterior, dará lugar al llamado epitelio pigmentario, que es la base sobre la que descansará la hoja de la retina.
Simultáneamente, la superficie del embrión más cercana al punto al que se aproxima la vesícula óptica comienza pronto a enfocarse, va engulléndola el cáliz óptico y acaba formando el germen del futuro cristalizado. A partir de este momento, nuevas divisiones y diferenciaciones celulares irán dando origen, poco a poco, a los demás constituyentes del globo ocular.
El hombre, animal óptico
El universo de cada ser viviente está delimitado, y limitado, es decir, determinado por sus capacidades perceptivas. Lo que llamamos la “realidad” es nada más que la parte del mundo que ha sido accesible a nuestros sentidos y a la conciencia.
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