Las estrategias de enseñanza y aprendizaje son, desde el quehacer docente, procedimientos orientados a mejorar, por una parte, el cómo presentar la información de la que los estudiantes deben apropiarse de acuerdo con el nivel educativo; por otra parte, las estrategias de aprendizaje necesarias para que el estudiante logre las competencias de aprender a aprender y aprender a hacer, que exigen un aprendizaje continuo y autónomo. Competencias que se desarrollan en las aulas, donde se logran, con el uso de las estrategias didácticas, los procedimientos y la utilización de recursos adecuados, de acuerdo a las necesidades que el medio le exige para responder a los requerimientos de apropiación del conocimiento, teniendo en cuenta su nivel de formación.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Unesco, como organismo internacional, en su calidad de observatorio mundial de las trasformaciones sociales, tiene entre sus prioridades, plantear la orientación sobre las políticas educativas; en el documento, La Educación para Todos, 2000-2015: logros y desafíos; informe de seguimiento de la EPT en el mundo, 2015, en el capítulo que se titula “Reafirmar una visión humanista”, enfatiza en una metodología centrada en el ser humano, la cual gira en temas afines con: el aprendizaje para toda la vida, los cuatro pilares de la educación y el concepto de competencias, que constituyen el camino para repensar la educación desde la mirada humanista. Además, el tema de la inclusión, también se aborda como un tema significativo para hacer efectivos, los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Política de Educación para Todos; política que se replica en los contextos nacional, local e institucionales, con el fin de garantizar la igualdad de oportunidades para todas las clases sociales, en la búsqueda de la justicia social en la educación.
En Estrategias de enseñanza y aprendizaje: una mirada desde la investigación, con base en los lineamientos internacionales, se configuran seis capítulos que dan cuenta de la realidad teórica-metodológica y que —a partir de investigaciones desde contextos de posgrados en el área de educación superior y sobre el tema de las estrategias de enseñanza aprendizaje— pretende responder a situaciones que se generan de la misma práctica educativa y se convierten en propuestas orientadoras para resolver situaciones similares en otras instituciones o contextos educativos mediante la transferencia.
Díaz Barriga y Hernández (2002), definen las estrategias de enseñanza y aprendizaje, como los procedimientos y recursos utilizados por quien dirige la enseñanza, con el fin de lograr aprendizajes significativos; por consiguiente, la acción del aprendizaje se da al intervenir con procesos dinámicos, reflexivos, permanentes y continuos que ocurren en distintas circunstancias, en las cuales el estudiante necesita revisar y retroalimentar temas, conceptos e ideas, en donde, cada vez que se realiza este procedimiento se alcanza mayor comprensión y profundidad de lo aprendido.
El docente logra trascender sobre la enseñanza cuando hace planeación, toma decisiones, reflexiona sobre la práctica educativa y evalúa los progresos y logros alcanzados por los estudiantes; razón por la cual, son fundamentales los avances desarrollados frente a las estrategias metacognitivas, las estrategias que hacen mención de la planificación, control y evaluación por parte de los educandos, frente a los avances significativos de su propio aprendizaje. Esto significa que el docente, como orientador y acompañante del proceso de aprendizaje, debe orientar su práctica, en un ejercicio constante de reflexión, acción e innovación sobre sus propias estrategias de enseñanza.
Para Kurtz (1990), la metacognición es regulada por dos condiciones: inicialmente, por el uso significativo de habilidades que le permiten poner en práctica la estrategia pedagógica; en segundo lugar, busca determinar en el logro de los objetivos y metas propuestas, la función y eficacia de la estrategia pedagógica. Para ello, parte de la base de que cada estudiante es capaz de evaluar los alcances y limitaciones en su proceso de aprendizaje. Las estrategias de motivación, tanto para el docente como para el estudiante, se convierten en el motor de desarrollo de las actividades que le corresponden, de acuerdo con el perfil que desempeña, lo que le permite lograr la consecución de metas a corto, mediano y largo plazo.
Para Núñez (2009), las metas académicas individuales hacen referencia al propósito y la relación de compromiso con la actividad tanto en los procesos de la enseñanza como del aprendizaje, lo cual permite a los individuos interpretar y experimentar el entorno físico, político, histórico y cultural de los logros, para alcanzar las competencias planteadas. Lo anterior significa que las metas interesantes y retadoras son las que favorecen la motivación y llevan a crear objetivos de aprendizaje que trascienden significativamente en la tarea y en el logro de las competencias. Además, agrega Betancourt (2009) “el individuo tiene que aprender a desarrollar competencias que se ajusten y afronten la gran viabilidad de situaciones caracterizadas por su continua transformación” (p. 194). Hernández, Recalde y Luna (2015), consideran que:
El factor más importante que influye en el aprendizaje es lo que el estudiante ya sabe, el docente debe averiguarlo para orientar su enseñanza de manera consecuente. Implica que la nueva información, conceptos y proposiciones pueden ser aprendidos significativamente en la medida en que otras ideas, conceptos o proposiciones relevantes estén debidamente claros y disponibles en la estructura cognitiva y que funcionen como un punto de anclaje a las primeras. (p. 84).
Es así, que los autores mencionados, enfatizan que toda estrategia didáctica debe posibilitar los siguientes tipos de aprendizaje:
Aprendizaje autónomo. Involucra una serie de metodologías y recursos, que constituyen una de las características del aprendizaje basado en problemas.
Aprendizaje colaborativo y trabajo en equipo. La interacción es la relación que se establece entre el estudiante y el docente o entre el estudiante con los otros sujetos que aprenden.
El aprendizaje basado en problemas. Se caracteriza por el trabajo en grupos pequeños, donde los estudiantes sintetizan y construyen el conocimiento para resolver los problemas.
Aprendizaje significativo. Según Ausubel (1998), el aprendizaje del estudiante depende de la estructura cognitiva previa que se relaciona con la nueva información. (Hernández, Recalde y Luna, 2015, pp. 83-84)
Por otra parte, Betancourt (2009) aporta las estrategias de enseñanza y aprendizaje dirigidas al desarrollo de competencias sociales de participación, convivencia, cooperación, solidaridad y responsabilidad social:
Trabajo por proyectos. Es una actividad mental en la que se percibe la secuenciación y el control de todos los procesos de aprendizaje.
Conocer las dificultades del aprendizaje sus causas y efectos. La diversidad de estudiantes en su aprender, según la dominancia de su cerebro, algunos aprendan por transferencia y análisis de la información, otros por la resolución de problemas.
Fomentar la participación personal y en equipo para propiciar la cooperación, la interacción y la solidaridad. La interacción estudiante-estudiante tiene un papel preponderante en el aprendizaje cognitivo, emocional y social. Se manifiesta en los procesos de socialización, adquisición de competencias y destrezas. (pp. 241-243).
Adicional a esto, se suman las siguientes:
Seleccionar y combinar estrategias a partir de la indagación. Cuando la investigación se centra en las estrategias de aprendizaje lo significativo es enseñar el gusto y la metodología para aprenderla.
Читать дальше