Para considerar a alguien más allá de las palabras, se deben usar las palabras, no hay otra forma. La situación es algo como esto: hay un cuarto y, para salir del cuarto, deben darse de cinco a diez pasos dentro del mismo cuarto. Desde donde estamos sentados, deben darse de cinco a diez pasos para salir. Alguien podría preguntar: “¿Cómo podemos salir del cuarto caminando dentro de él?”. Todo depende de cómo se camina dentro del cuarto.
Si una persona camina dando vueltas y vueltas dentro del cuarto, podría caminar kilómetros y no saldría del cuarto. Pero una persona también puede caminar directo hacia la puerta, no en círculo, sino en línea recta. Si mientras camina, lo hace en círculos, simplemente caminará alrededor del cuarto. Si camina en línea recta hacia la puerta, también podría salir caminando por ella. Pero en ambos casos sólo estará caminando dentro del cuarto.
Si le digo a una persona que ha dado muchas vueltas en el cuarto que podría caminar sólo diez pasos y estar fuera del cuarto, inmediatamente me preguntaría si me he vuelto loco. Diría: “Está hablando de dar sólo diez pasos, pero yo he caminado kilómetros y aún no he salido del cuarto”. Ella no dice nada falso, pero simplemente se ha estado moviendo en círculos una y otra vez.
Es interesante notar que en este mundo todo va alrededor una y otra vez. Nuestro movimiento es circular. Todo el movimiento es circular. A menos que hagas un esfuerzo, las cosas se moverán en círculo. Para andar recto se requiere un esfuerzo considerable.
En este mundo, todo el movimiento es circular. Ya sea el átomo, o un cuarto, o la vida de un hombre, o un pensamiento, todose mueve alrededor en este mundo. Se requiere un gran esfuerzo para caminar recto; en sí, caminar derecho es un gran logro.
No se dan cuenta en qué momento empezaron a caminar en círculo. Por eso se dice en geometría que no se puede dibujar una línea recta. Todas las líneas rectas sólo son partes de un gran círculo. Tenemos la ilusión de que las líneas son rectas, pero no hay tal cosa como una línea recta en este mundo.
No se puede dibujar una línea recta: eso es sólo una definición. Euclides dijo que la línea recta es sólo una definición. Es imaginaria; no puede ser dibujada. De cualquier manera que dibujáramos una línea recta, solamente la podríamos dibujar en la Tierra. Como la Tierra es redonda, la línea también será redonda. Podemos dibujar una línea recta en este cuarto, pero será solamente una parte del gran círculo de la Tierra.
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¿Es una curva?
Es una curva tan pequeña que no podemos verla. Pero si vamos extendiéndola en una punta, encontraremos que realmente es un círculo que va alrededor de la Tierra. Encontraremos que la línea recta se ha convertido en redonda; es por eso que resulta imposible dibujar una línea recta.
Cuando pensamos profundamente en esto, el gran problema en la meditación consiste en que todos los pensamientos son circulares. Hasta nuestra conciencia se mueve en círculos. Lo que es más arduo, lo que es la mayor tapascharya , austeridad, es dar un salto fuera de este movimiento circular. Pero no parece haber otra salida.
Las palabras también se mueven en círculo. Nunca tenemos una idea de cómo pueden ser circulares las palabras, pero las palabras son circulares. Cuando definen una palabra, usan otras palabras. Si abren el diccionario y ven la palabra hombre , encuentran que el significado es “ser humano”. Si después buscas la palabra humano, el significado es “lo que tiene las cualidades del hombre”. ¿Qué es todo esto? Es una gran locura. No sabemos cómo definir hombre o ser humano. ¿Que significa esto?
Aquellos que usan los diccionarios no tienen idea de que los diccionarios son circulares. Una palabra se usa para definir una segunda palabra, y la segunda, para definir la primera. Un hombre es un ser humano y un ser humano es un hombre. ¿Dónde está la definición de hombre ? Entonces, todas las definiciones son circulares; todos los principios son circulares. Para explicar un principio usan otro y para explicar el otro usan el primero. Nuestra conciencia es circular. Es por eso que en la vejez nos comportamos como niños. El círculo es completo.
No importa cuántas palabras sean dichas, sólo se mueven en círculo. Las palabras dan vueltas; no pueden caminar rectas. Si caminas recto, caminarás fuera de ellas, dentro de un mundo sin palabras. Pero como vivimos en las palabras, si tengo que decir algo contra las palabras, tengo que usar palabras para decirlo. Esto es un tipo de locura, pero no soy culpable. Hablo con el conocimiento de que sin palabras ustedes no entenderían y luego hablo contra las palabras con la esperanza de que no se apeguen a ellas. Si esto sucede, sólo así seré capaz de transmitir lo que quiero.
Si sólo entienden mis palabras, se perderán lo que quiero decir. Tendrán que entender mis palabras, pero, junto con eso, cualquier cosa que indique con ellas acerca del mundo sin palabras también ha de ser entendido. Entonces, continuaré hablando en contra de las escrituras, aunque lo que estoy diciendo pueda, en sí mismo, volverse una escritura. Todas las escrituras se hacen así. No hay ninguna escritura valiosa en la que no encuentres declaraciones contra las palabras. Eso significa que no hay escritura que no contenga declaraciones contra las mismas escrituras, ya sea el Gita , o el Corán, o la Biblia, o incluso con Mahavira o Buda.
No hay razón para creer que pueda suceder algo diferente conmigo. El mismo efecto imposible continuará. Mientras hablo una y otra vez contra las palabras, habré hablado muchas palabras. Alguno que otro podrá atraparlas y sostenerlas y hacer de ellas escrituras. Pero no puedo parar de hablar, porque hay una oportunidad en cien de que se vuelvan escrituras. Sólo si dejo de hablar habrá un seguro contra esa única posibilidad. Sin embargo, no hay ninguna base para ese miedo, porque alguien vendrá después de algún tiempo y hablará en contra de mis palabras y de las escrituras que surgieron de ellas. ¡Hace falta que no haya miedo!
Pero aquí sucede algo extraño: en el futuro, mi trabajo en este mundo lo llevará más lejos la misma persona que hable en contra mía. Ahora esto es así: si alguien quiere trabajar a favor de Buda, tendrá que hablar en contra de Buda. Las palabras de Buda. Las palabras han sido recogidas por muchos como piedras viejas, y estas piedras no pueden ser removidas hasta que se remueva a Buda. Con la deificación de Buda, estas piedras se han alojado dentro del pecho de las gentes que las han recogido. Si hay que remover las piedras, Buda también tendrá que ser derribado; de otra manera, permanecerán las piedras.
Ahora podrán entender mi impotencia. Podrán entender por qué tengo que hablar en contra de Buda, aunque sepa muy bien que estoy haciendo su trabajo. Pero ¿de qué otra manera se puede mover a los que se apegan al nombre o a las palabras de Buda? Hasta que se mueva Buda ellos, no podrán moverse. Para moverlos tenemos que molestarnos en disturbar a Buda sin necesidad.
Mientras no se aparten los Vedas, no hay forma de mover a esa gente. Se apegan a los Vedas. Mientras un hombre no esté convencido de que los Vedas son inútiles, no los va soltar. Si de una vez por todas se puede vaciar la mente, se puede hacer algo más.
Pero después de este proceso de vaciado diré las mismas cosas que han dicho los Vedas. Entonces, las dificultades se incrementan más. Surgen a la vida, sin necesidad, amigos falsos y enemigos falsos. Tal como son las cosas, noventa y nueve veces de cien, uno encuentra falsos amigos y falsos enemigos. Un amigo falso es quien toma lo que hablo como escrituras y un enemigo falso es quien cree que hablo en contra de las escrituras y que soy un enemigo de las escrituras. Pero las cosas son así. Es inevitable que así lo sea, y no hay necesidad de que nos preocupemos por eso. Tal es la situación.
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