Cuando se dialoga, se conversa, se habla con cualquiera, se involucra consigna y fuga . A tales complejidades obedece-responde la variación continua . Fuga y variación continua se oponen intensivamente a la instalación extensiva (consignataria) del discurso mortificante. En otras palabras: diablo se opone a Dios. La variación continua en la realización de un diálogo supondrá entonces la ruptura de moldes, el traspaso de los límites instituidos, la fluidez de los acontecimientos y, con ello, la impugnación de toda palabra o cuerpo que pretenda estacionarse en algún punto claramente demarcado. La variación continua de contenido y expresión, al efectuarse un ejercicio dialógico o conversacional, implica que las palabras, los cuerpos, los gestos, las cosas, la realidad misma en su heterogeneidad se vean afectados por quienes participan en esa interlocución; afectación que acaecerá de modos todavía desconocidos: vibración, intermitencia, cromatismo, abigarramiento, vivificación, multiplicidad.
La cuestión crucial estará no en la pretensión de anular la acción de la consigna (lo cual es imposible), sino en cómo rebelarse (y revelarse) contra la sentencia de muerte , contra la íntima muerte que la consigna viene a inocular en la sangre de quienes hablan; la cuestión crucial estará en cómo abrirse al desasosiego y a la risa; cómo esgrimir competencias para cierta huida provisional-táctico-estratégica del esquema discursivo totalizante y para el retorno combativo y lúdico, a golpe de acción y palabra inusitada, contra las constantes del esencialismo. “Bajo las consignas hay contraseñas. Palabras que estarían como de paso, componentes de paso, mientras que las consignas marcan paradas, composiciones estratificadas, organizadas. La misma cosa, la misma palabra, tiene, sin duda, esa doble naturaleza: hay que extraer la una de la otra –transformar las composiciones de orden en componentes de pasos”. 16Pero, en todo caso, un diálogo o conversación cuya emergencia implica la modificación de cierta composición de orden en componentes de pasos es un diálogo que, por fortuna, se descompone creativamente ya en el acto mismo de su realización; es un encuentro conversacional que incumple los mandatos de saber y de poder; es un diálogo que deviene minoritario; es decir, un hablar que se deja llevar – psicopoéticamente – por la música improvisada del acontecimiento .
Diversas conexiones e impurezas al hablar
A Michel Serres
En su estudio sobre la idea de la comunicación y el problema de la traducción, Michel Serres propone valorar el encuentro comunicativo como un diagrama en red . 17Una red de comunicación se constituye en el encuentro por una pluralidad de puntos o cimas unidos por una serie de ramificaciones o caminos . Cada uno de esos puntos o cimas del diagrama en red constituye una tesis o un elemento definible dentro de algún conjunto empírico específico. Cada camino, por su parte, implica la relación particular, el contacto o el flujo de determinación que existe entre dos o varias tesis o elementos en determinada situación concreta. “Por definición, ningún punto se privilegia con respecto a otro, ninguno se subordina unívocamente a tal o cual; cada uno tiene su propio poder (eventualmente variable en el curso del tiempo), su zona de irradiación y también su fuerza determinante original. Como consecuencia, aunque algunos puedan ser idénticos entre ellos, en general son todos diferentes”. 18Con los caminos o flujos de determinación que vinculan dos o más tesis ocurre algo similar: ellos trasladan influencias diferentes que además varían en el tiempo. Habrá entonces lo que Serres llama una reciprocidad profunda y compleja entre puntos (tesis) y caminos (vías de relación).
Así, una tesis cualquiera puede ser vista como la intersección de dos o varios caminos o flujos de determinación (es decir, un punto o cima cualquiera podrá configurarse como el punto de cruce de una multiplicidad de relaciones: como un elemento que nace de pronto por la confluencia de varias determinaciones). Al mismo tiempo, un camino cualquiera o flujo de determinación se activará desde una u otra correspondencia entre por lo menos dos tesis o puntos configurados previamente. El encuentro comunicativo se piensa entonces como una red compleja –diagramática– tan irregular como posible que además subraya un carácter dinámico y una constante diferenciación interna . Una red cuyos puntos de intersección y flujos de relación varían sin cesar por el movimiento inmanente del propio diagrama.
La situación comunicativa adquiere cierta condición espacial compleja en cuanto acaece en términos de longitud de las líneas de relación; área de las superficies temáticas desarrolladas y volumen de los cuerpos (físicos, sociales o simbólicos) involucrados. Comunicarse, dialogar implicará una permanente movilidad y variaciones en el tiempo y en el espacio que también pueden ser bruscas o repentinas. Esta reflexión resulta relevante para el replanteamiento conceptual de la noción de diálogo y para la exploración de nuevas posibilidades de comprensión teórica del propio encuentro dialógico. Serres mismo hace un ejercicio comparativo entre este modelo diagramático de la comunicación y el modelo dialéctico tradicional. Según los argumentos del autor, 19las diferencias entre un modelo y otro son las siguientes:
1 El argumento dialéctico marca un solo camino para ir de una tesis a otra: el camino de la lógica, es decir, el que resulta “lógicamente necesario” y que “pasa por el punto único de la antítesis o de la situación opuesta. En este sentido, el razonamiento dialéctico es unilineal y se caracteriza por la unicidad y la simplicidad de la vía, por la univocidad del flujo de determinación que transporta”. 20Por el contrario, el modelo del diagrama en red implica una infinita y compleja pluralidad de las vías de relación. Habrá muchos caminos para ir de una tesis a otra y será posible pasar por cualquier cantidad de puntos o cimas intermedias según la situación interactiva concreta. Esto lo que significa es la posibilidad de la digresión: en efecto, ningún camino será en este caso una vía lógicamente necesaria. Puede suceder que el camino más corto entre dos puntos cualesquiera, “es decir, el circuito más corto entre los dos puntos en cuestión”, sea eventualmente “más difícil o menos interesante (menos practicable) que otro más largo, pero puede transportar más determinación y abrirse momentáneamente por tales o cuales razones”. 21Cualquier camino que se siga entonces en una conversación será seleccionado entre otros posibles según las circunstancias de la situación móvil. Se rechaza, pues, la necesidad de una presunta mediación única en el transcurso de la interlocución y se asume la posibilidad de seleccionar una mediación x entre otras mediaciones también practicables por derecho. Se piensa la interlocución en términos de un modelo tabular más que en términos de un modelo lineal. Este último no sería más que una reducción o caso particular del modelo tabular. Al razonamiento dialéctico (lineal y de mediación única) se opone, pues, “un razonamiento con muchas entradas y conexiones múltiples […] más rico y más flexible que un encadenamiento lineal de razones, cualquiera que sea el motor de ese encadenamiento: deducción, determinación, oposición”. Para encontrar el argumento dialéctico será suficiente “homogeneizar la red y cortar sobre ella una secuencia única con flujo determinante fijo, o también proyectarlo sobre una línea única”. 22El diagrama comunicativo en red implica, por el contrario, una diversificación (una apertura múltiple) de la secuencia dialéctica: es multidimensional más que unidimensional, va de la línea al espacio.
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