unos ralos cabezos de color violeta.
El sol cárdeno anega la sangre fatigada
la llanura infinita petrificada muerta.
Desolación. Silencio. Soledad absoluta.
No hay hombres que se atrevan a tocar esta tierra.
Cuando llega la noche un gavilán arrastra
por los yermos su sombra pavorosa y siniestra.
SEVILLA
Dos de la tarde:
sopor.
Las callejuelas se estrechan
para guardarse del sol.
Transpira el rojo botijo.
Suda sangre el labrador.
Soledad. Silencio. Siesta.
Persianas. Ventilador.
Un clavel de grana viva
está quemando el balcón.
PIRINEOS
Alba. Olor a establos tibios
de fogatas de sarmientos.
Tiembla en el cielo de nácar
un deslumbrante lucero.
Cruje el cristal de la escarcha
bajo mi pie en el sendero.
En el aire frío y blanco
se despereza un almendro.
VOZ PERDIDA
Mi voz se me ha perdido en las esquinas
del aire y del olvido.
En un sueño mohoso
sin salir de mí vivo.
Es otra la que impávida
recorre los caminos.
La que abre y cierra puertas
e interpreta los signos.
Estrangulé la luz en una trenza
de días consumidos.
El corazón en un país azul
lo enterré sin un grito.
Puertos y litorales
me esperan compasivos.
Regazos fraternales
y nombres sin sentido.
Mientras resbalo sola
con un temblor de río
los yunques de mis ecos
en herrumbre dormidos
golpean el silencio
con sus negros martillos.
Dolor de mi voz muerta
entre el arrebatado clamor de los vivos.
La voz que se ha perdido en las esquinas
del aire y del olvido.
OBSESIONANTE RECUERDO
La noche verde de luna
corriendo por los olivos
me perseguía en un sueño
de nostalgia y de delirio.
Rutas de almagre escapaban
entre el maíz y los grillos.
Viento salado venía
del mar crinado y mecido.
Almendros me florecían
entre los dedos cautivos.
Palmas de luz me rozaban
con sus lentos abanicos.
En su cuenca de blancura
arcos y torres dormidos
aprisionaban un cielo
trémulo de azul y brillos.
La noche verde de luna
de vegas pastos y ríos
se tropezaba en las pitas
y se moría en los pinos.
Cuatro pichones de cal
cuatro arcángeles furtivos
abandonaron un alba
temblorosa en los caminos.
¿Adónde iré con mi Sueño
si en él ya me he confundido?
Llama que encienda al pasar
resplandor de azogue vivo
silencio de ciprés grave
blandura de gamo herido:
me los dio un país lejano
que sin cesar resucito.
RESIGNACIÓN
Una amargura honda…
Un sueño de algas muertas…
¿Qué arenas recubrieron
la herida que no cierra?
No me digáis el nombre
de mi tortura cierta.
Ese nombre que hincó
sus raíces secretas
y me dejó por siempre
mutilada y sin fuerza.
Perdiéronlo las rutas
por las que huí sin tregua.
Mares me lo anegaron.
Sepultáronlo tierras.
Cenizas apagaron
la lumbre de sus huellas
y un viento solapado
me lo arrancó con pena.
Albergue me habéis dado
y otra voz más ligera
y otros cielos clementes
y otras heridas nuevas.
Pero este nombre claro
que no pronuncio apenas
no lo resucitéis
voces de mis tormentas
peso de mis silencios
sed de mi boca yerta.
Dejádmelo perdido.
—arpón entre la niebla—.
El Tiempo me lo aduerme…
El aire me lo siega…
De AMOR PERDIDO (1933-1968)88
EL BESO
¿En qué océanos áureos y arrebatados me hallo?
¿En qué rompientes duras en qué surcos de fuego?
¿En qué cimas fugaces en qué abismos rugientes
me sostengo y me hundo me levanto y me pierdo?
El corazón al rojo
ha marcado certero
la huella perdurable
de este minuto intenso.
Olvidar… Olvidar…
Todo el Pasado muerto.
Sentirse florecer
el corazón y el cuerpo
y en una tierra virgen
¡resucitar de nuevo!
¿Qué puñales de luna qué dardos acerados
abren mi cuerpo frío y me penetran ciegos?
¿A qué vértigos puros a qué cuencas recónditas
a qué cielos efímeros a qué vastos incendios
hechizada y demente
me conduce tu beso?
FIDELIDAD
Inútiles
las palabras.
El viento
las esparce brutal en la distancia.
Sonido huero. Polvo
ceniza amarga
burdo artificio
senda trillada.
En el silencio unidas:
van tu alma y mi alma.
NOMBRE OLVIDADO
Trazó tu mano un nombre
sobre la arena:
las olas lo borraron
sin dejar huella.
Aquel florido amor
en la rama ligera
fruta suave tu boca
la devoró sedienta.
Años muertos
sobre mis hombros pesan.
Inútiles amargas
pasan las Primaveras.
Sueños muertos… Sueños muertos…
Alucinante cosecha.
Los ojos ciegos. Fría
la sangre en mis venas.
Sol de abril: ya no alumbras.
Sol de abril: no calientas.
¡Ay Dios mío qué joven
aquel nombre en la arena!
LO IMBORRABLE
Fue de verdad el deseo.
La ofrenda generosa
de mi cuerpo a tu cuerpo.
Verdad también el cielo
con sus golfos azules sus gavillas de fuego.
Verdad los altos bosques de los mástiles quietos
los pinos navegantes los campos marineros.
Verdad aquel minuto fúlgido alado eterno.
Trazo rojo en el mar. Gota de luz al viento.
DESESPERACIÓN
La palabra que arranqué
llena de un dulzor secreto.
El grito que persistió
en la guitarra del viento.
La corola que se abrió
en las ramas de tus dedos.
La llama viva que ardió
en lo más hondo del sueño.
El nudo rojo que até
tan estrecho tan estrecho…
¡Ninguna huella! ¿Quién va
llorando por los senderos?
Amor perdido pasión
de mi espíritu y mi cuerpo:
¡con qué cruz cargas mis hombros
y en qué infinito desierto
me dejas crucificada
para siempre a tu silencio!
POR OPACAS GALERÍAS
Por opacas galerías
huyó alocada mi voz.
Fue el mar
quien me la robó
dejándola en una isla
de donde nunca volvió.
Se me perdió en las rompientes
y el viento la sepultó.
¿Qué herida mató su ímpetu?
¿Qué sueño la asesinó?
Venablo de luz hincado
lo dejé en tu corazón.
Luego dormí noches lóbregas
y ardí en cráteres de horror.
Buscándote en cada cuerpo
viví maldiciendo a Dios.
Algo palpitante cálido
pudría lejos al sol…
¡Ay mi voz estrangulada
que dejó de ser mi voz!
FUSIÓN
Me persigues ¡oh sombra!
con obstinación fría.
Atándome los puños
segándome la risa
parándome la sangre
y el pulso de la vida.
A tu viento tenaz
dócilmente me inclinas.
Te prolongas en mí
penetrando furtiva
mis silencios de yedra
mis murallas erguidas.
Ya mi voz no es mi voz
ni la tristeza es mía
ni sé ya qué raíz
está ardiendo en mi herida.
Suspendida en el Tiempo
sobre enjambre de cimas
de mareas nocturnas
de selvas abatidas
emigro ineluctable
como un agua suicida
al desierto angustiado
de tu alma sin orillas.
INDESTRUCTIBLE
Tan sólo a ti te quise con dolor
con un dolor tan hondo
que me dejaba desgarrado el cuerpo
apagados los ojos
la frente taciturna
la boca amordazada:
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