Tal es la radiografía sumamente simplificada de nuestras operativas opciones museográficas. Y, desde ellas, cabe ahora más fácilmente explicar al lector la presencia de este volumen que recopila las actas del congreso internacional, celebrado en noviembre del 2008, bajo el título Rousseau: música y lenguaje, que representó, para el museo y sus colaboradores personales e institucionales, un ejemplar esfuerzo de coordinación de múltiples iniciativas.
Para nosotros es irrenunciable la organización periódica de encuentros entre especialistas, que analicen y estudien temas directamente vinculados con los programas del museo. El tipo de público que asiste a estas sesiones (que suelen durar un promedio de tres jornadas) está en su mayor parte vinculado también a esferas profesionales o universitarias. Por descontado, los ponentes son siempre cuidadosamente propuestos por un coordinador, al cual el museo encomienda la organización del evento.
Al fin y al cabo, en lo que al MuVIM se refiere, las tareas conjuntas de la Biblioteca y del Centro de Documentación son totalmente inseparables, por una parte, del Centro de Estudios e Investigación y del Departamento de Publicaciones y, por otra, del Equipo de Exposiciones y también del Departamento de Acciones Educativas y Organización de Talleres Didácticos.
Se entenderá, pues, que la identidad del centro, por su claro carácter diferencial frente a los museos de nuestro entorno, apunte esencialmente a mantener –como «museo de las ideas»– sus líneas de intervención, distendidas y abiertas de cara a reforzar las conexiones entre el mundo de la Ilustración y las subsiguientes «modernidades», que han tejido el cuerpo y la fuerza de nuestra historia.
La clave explicativa de este congreso, dedicado a la figura de Rousseau, arranca justamente hace ya unos tres años, cuando el profesor Anacleto Ferrer, que acababa de finalizar la edición de los Escritos sobre música de Rousseau, investigación realizada junto con Manuel Hamerlinck, [1]localizó un ejemplar de la primera edición de Consolations des misères de ma vie ou Recuil d’Airs, Romances et Duos, ofertado a la venta en una librería de Londres. Puntualmente me informó, ilusionado, del hallazgo de los materiales musicales de J.-J. Rousseau, que tan bien podían encuadrarse en los fondos ilustrados de nuestra biblioteca de investigadores, en el MuVIM. [2]
Gracias al buen hacer del equipo de la biblioteca del museo, dirigido por Anna Reig, contando ya con la información pertinente, el MuVIM adquirió, para su fondo histórico, el mentado ejemplar de Consolations des misères de ma vie ou Recuil d’Airs, Romances et Duos (1781). Este hecho se convirtió realmente en un adecuado punto de partida. El volumen fue recibido con auténtico entusiasmo y veneración en el museo.
La verdad es que no tardamos en autoimponernos un reto particular. ¿Por qué no organizar precisamente en torno a la llegada de ese emblemático ejemplar de las partituras de Rousseau, un congreso internacional, con sus actas, una grabación y una edición de partituras, con sus estudios pertinentes y alguna selección de textos y estudios sobre música de esta época, haciendo hincapié en la figura de Rousseau? Una cosa teníamos clara: que habría que asumir todas estas vertientes apuntadas como si se tratase de un proyecto único y pormenorizadamente correlacionado.
Ciertamente las cosas venían rodadas. El MuVIM, como es sabido, que cuenta con un envidiable equipo, incorpora anualmente a su diferenciado programa museo gráfico el estudio de una destacada figura filosófica, en especial perteneciente al período de la Ilustración. De esta manera, la tentación de dar cabida a la figura de Jean-Jacques Rousseau en nuestros planes, al hilo de estos esfuerzos previos, tenía pleno sentido. Y así pusimos manos al asunto, buscando los necesarios respaldos.
***
Las instituciones involucradas en el proyecto que, junto al papel central del Mu-VIM, han conducido a su culminación son las siguientes: la Universitat de València, la Facultad de Filosofía de la Universitat de València, la de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, fundada en Valencia en el año 1768, la Institució Alfons El Magnànim de la Diputación de Valencia y también la Caja de ahorros del Mediterráneo (CAM) a través de sus Servicios Sociales y Culturales. Por su parte, Publicacions de la Universitat (PUV) siempre ha estado a nuestro lado. A todos estos colectivos y las personas que los integran, nuestra gratitud.
Valencia, primavera del 2009.
ROMÀ DE LA CALLE
Director del MuVIM
[1]El trabajo fue publicado por la Universitat de València-Estudi General, en el número 23 de la Colección Estètica & Crítica en su Servicio de Publicaciones, PUV. Valencia, 2007.
[2]El vendedor publicitaba el libro como un «volumen In-quarto, de 199 páginas de partituras de Rousseau estampadas sobre papel verjurado. Título grabado por C. Banazech que comporta una escena alegórica alrededor de un busto de Rousseau y de una vista de la Île des Peupliers en Ermenonville. Partituras grabadas sobre cobre por Richomme para la música y por André para las letras». El ejemplar, aseguraba, estaba en muy buen estado. Y así era.
INTRODUCCIÓN
Abuelo Juan Jacobo, ¿qué te pasa que lloras?
¿Nadie te quiere? ¿Es cierto que te odia el mundo entero,
hasta, lejos, el buen salvaje y los niñitos?
(...)
Tú enseñaste a volcar el ser en la palabra,
cínico, malo o bueno, genial o tonto: siempre
sincero, en un moroso strip-tease ante el espejo.
Así, ¿cómo no amarte a ti mismo, y así,
cómo no enamoramos a todos, si te amabas,
si creías de veras en tu propio lenguaje,
y aún más si te acusabas a ti mismo –en el fondo,
como a un hijo mimado–?
A J. J. Rousseau, paseante solitario
José María Valverde
Conocido y valorado en el presente sobre todo por su teoría política y su peculiar visión del estado de naturaleza, el pensamiento de Jean-Jacques Rousseau no es el producto de una mera especulación racional, sino el resultado de una vida enfrentada a toda clase de resistencias, de las que él mismo da cuenta en sus escritos autobiográficos, en especial en Las confesiones, imaginativo alegato en el que se despacha contra sus adversarios, urdidores de un complot incierto.
Como filósofo, disipa en sus Discursos la ilusión de la continuidad entre acumulación de conocimiento y perfeccionamiento moral; como novelista, transforma vidas y modas con La nueva Eloísa, un extenso relato epistolar que inaugura la novela romántica y con el que alcanza la celebridad entre sus contemporáneos; como teórico de la política, defiende en el Contrato social el origen humano del poder, afirmando que éste no puede trasmitirse, sino sólo confiarse. Pensador polivalente y paradójico, se le elogia o se le critica por lo que dice sobre la relación entre gobierno y ciudadanos, por su radicalismo, su igualitarismo, su comprensión de la libertad y su concepto de voluntad general.
Nacido en la Grand-Rue de Ginebra el 28 de junio de 1712, al fallecer el 2 julio de 1778, según los médicos a causa de un ataque de apoplejía, fue enterrado en Ermenonville, a unos cincuenta kilómetros al norte de París, donde había vivido los últimos meses. El 9 de octubre de 1794, acompañado por los compases de su propia música, el cuerpo de Rousseau fue desenterrado para ser trasladado y depositado dos días más tarde en el Panteón, corazón del París revolucionario. Y es que Rousseau, un pensador radicalmente original y aún plenamente actual, siempre que nos sumerjamos en sus primeros presupuestos antes que en el examen de sus resultados sólo, también fue músico y teórico de la música. Acerca de él escribirá el moralista francés Sebastian Roch Ni-colas de Chamfort en una de sus elocuentes Anécdotas: «De J. J. Rousseau, se decía: Es un búho. –Sí, contestó alguien, pero el de Minerva; y cuando salgo de oír el “Adivino de la Aldea”, agregaría que protegido por las Gracias». [1]
Читать дальше