Habrá que esperar aún algún tiempo para conocer las repercusiones de esta reglamentación sobre la práctica de las grandes empresas, pero es interesante saber que las penalidades son pesadas para las empresas de TI, las cuales, en caso de acatarlas, pueden ser del 4 % del volumen de negocios de la entidad condenada o de 20 millones de euros. Por ejemplo, para Apple una multa del 4 % del volumen de negocios representaría 8,6 billones de dólares. A fines de diciembre del 2018, Francia decidió pasar a la acción, sin esperar la decisión de la Unión Europea, gravando con el 3 % las ganancias de Amazon, de Apple, de Microsoft, de Facebook y de Google.
El departamento de asuntos jurídicos de las megaempresas digitales necesitará más abogados para moderar las ambiciones de sus cibermotivadores jurídicos y de sus psicocreativos hiperactivos, que encuentran la falla en los comportamientos humanos. Pero, en tono optimista, digamos que las cosas avanzan y que el escándalo duró bastante… y las autoridades políticas se van despertando lentamente.
En conclusión, según Pierre Trudel (8 de enero del 2018) 4, “lo digital cambia las condiciones de vida y modifica los modos de proceder de las empresas de servicios. Torna obsoletos ciertos modos de funcionamiento y hace emerger otros. Las leyes deben acompañar las transformaciones inducidas por las evoluciones tecnológicas”. Veamos los avances realizados en la reglamentación digital en el 2018:
• Las autoridades europeas implementaron reglas modernizadas sobre el derecho de autor y el sector audiovisual. También Canadá emprendió la modernización de sus leyes sobre radiodifusión, telecomunicaciones, derecho de autor e impuestos a los productos culturales en línea. Francia y Alemania se dotaron de leyes sobre las falsas noticias ( fake news ) que circulan en las redes sociales.
• En Francia se introdujo un impuesto a fin de reinvertir una parte de los ingresos de las plataformas de producción de obras culturales originales. La provincia de Quebec aplica leyes generales sobre el régimen impositivo de los productos consumidos en plataformas como Netflix o Spotify. En una palabra, Quebec obliga a las compañías extranjeras a recaudar impuestos sobre el sector audiovisual y la música, como lo hace con las empresas de producción audiovisual en el propio país. Varios países reglamentan también las plataformas como Airbnb o Uber, exigiendo tasas locales. Canadá y la provincia de Quebec también estudian la posibilidad de imponer tasas a los productos de cibercomercio provenientes de Estados Unidos vía Amazon, de acuerdo con el régimen impositivo nacional. Canadá intenta también recuperar los ingresos procedentes de la publicidad, de los que se benefician Google o Facebook, que acaparan del 70 % al 80 % del mercado actual de la televisión, la radio y otros medios.
• En varios Estados, surgen reflexiones sobre un marco jurídico acorde con la creación de valor por datos masivos, la riqueza del nuevo capitalismo. Finalmente, la Unión Europea ha dado a conocer el reglamento general que asegura la protección de datos personales (como se ha expuesto líneas arriba).
• Por último, la declaración de Montreal sobre inteligencia artificial ha afirmado la obligación de subordinar el desarrollo de los nuevos dispositivos técnicos, llamados inteligentes , al control democrático (como el uso de los drones “asesinos”).
• Para terminar, una buena noticia: según Le Monde del 29 de enero del 2019, desde el 2020 se aplicarán nuevas reglas fiscales mundiales para gravar a los gigantes digitales, las famosas GAFAM, reinas de la optimización fiscal, cuyo modelo económico trastoca todos los códigos. Es el objetivo concreto que se fijó la OCDE, basado en un nuevo acuerdo de principio con 127 países, revelado el 29 de enero, algunos días después de concluido en el seno del Marco Inclusivo, organismo dependiente de la institución donde se deciden las reglas fiscales internacionales.
Como podemos constatar, estamos cada vez más lejos de la utopía de internet que encomiaba John Perry en su celebérrima “Declaración de independencia del ciberespacio”, que resultó ser un espejismo o, más precisamente, una trampa para introducir el caballo de Troya del neocapitalismo. A mediados del 2018, el creador de la web, el investigador Tim Berners-Lee, expresaba su preocupación respecto de aquello en lo que devino internet: “En la web, la dominación de los grandes jugadores engendra desequilibrios cada vez más fuertes” (Trudel, 21 de agosto del 2018).
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