Kate Hoffmann - El Pirata

Здесь есть возможность читать онлайн «Kate Hoffmann - El Pirata» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Современные любовные романы, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

El Pirata: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «El Pirata»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

SU HONOR LE EXIGÍA VOLVER A SU ÉPOCA… ¡A MATAR A UN HOMBRE QUE HABÍA MUERTO HACÍA TRESCIENTOS AÑOS!
Griffin Rourke: pirata, espía… quería vengarse del infame bucanero Barba Negra por haber matado a su padre. Y nada… ni siquiera una cautivadora mujer llamada Meredith iba a detenerlo.
Meredith Abbott no podía creerlo cuando se encontró al duro Griffin Rourke en la playa. El guapísimo pirata era la personificación de todas sus fantasías. Pero Meredith no había contado con que su amante tuviera aquella sed de venganza…

El Pirata — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «El Pirata», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

– Tomaré esto.

El camarero arqueó una ceja.

– ¿Seguro que quieres tomar un Anne Bonny?

Griffin asintió, sacó el dinero que tenía y lo dejó sobre la barra. Sin embargo, el camarero hizo caso omiso.

Unos minutos más tarde, llegó su bebida. Le pareció un brebaje bastante extraño: de color rosa, servido en una copa de cristal bastante rara y con una especie de sombrilla. Griffin echó un trago y sonrió. Por lo visto, el ron se había convertido con el paso de los siglos en una bebida dulce y sutil apenas perceptible bajo el sabor de un zumo de frutas.

Se lo tomó todo de un trago y dejó la copa vacía.

– ¿Quieres otro? -preguntó el camarero.

– Sí, gracias.

El camarero le dio una segunda bebida. Y esa vez, Griffin se lo tomó con más calma.

– Eres amigo de Meredith, ¿verdad? Griffin lo miró. Sabía que su presencia en su casa habría generado especulaciones entre los vecinos y la pregunta no le sorprendió. Pero a pesar de ello, dijo:

– ¿Cómo lo sabes?

El hombre, un tipo de buen tamaño, rió.

– Estás en una isla, amigo. Aquí no se puede ocultar nada… además, Meredith nació aquí. Su padre fue pescador durante años y su madre era prima de nuestro actual jefe de policía. En Ocracoke nos cuidamos los unos a los otros, si sábeselo que quiero decir.

– Sí, soy su amigo. O eso creo.

– ¿Qué pasa? ¿Os habéis peleado?

– ¿Cómo?

A Griffin no le gustó nada que el camarero insistiera en preguntar. No era normal en su época y le costó controlar su mal genio.

– Que si os habéis peleado.

– No, pero discutimos durante el desayuno -respondió-. Aunque, a decir verdad, no fue exactamente una discusión. Yo dije unas cuantas cosas y ella se limitó a escuchar.

– ¿Y qué haces? ¿Dormir en el sofá? Griffin frunció el ceño y lo miró con cara de pocos amigos.

– No te molestes por mi pregunta. Soy camarero y se supone que los camareros hacemos esa clase de preguntas -dijo el hombre, extendiendo una mano-. Me llamo Trevor Muldoon, aunque mis amigos me llaman Tank.

Griffin le estrechó la mano y dijo:

– Yo me llamo Griffin. Griffin Rourke, aunque mis amigos me llaman Griff.

– No pareces de aquí, Griff. Por tu acento, diría que eres británico…

– Sí, soy de Londres -mintió.

– Pues estás muy lejos de tu hogar -comentó Tank-. ¿Piensas quedarte por aquí? Griffin se encogió de hombros.

– Todavía no lo he decidido.

– ¿Y estás saliendo con Meredith?

– ¿Saliendo?

– Sí, ya sabes… que si ella y tú sois pareja.

– No estoy muy seguro de eso.

Griffin no entendía nada. Ni siquiera sabía qué entendían en aquella época por ser pareja.

– Está visto que con las mujeres nunca se sabe, ¿verdad? -comentó Tank.

Griffin hizo un esfuerzo y sonrió. No le agradaba hablar con un desconocido sobre su relación con Merrie. Sobre todo, porque tampoco sabía qué tipo de relación mantenían.

– ¿Cuánto tiempo lleváis juntos?

– No mucho -respondió Griffin-. Por cierto, antes me estaba preguntando qué hace la gente aquí para ganarse la vida…

– ¿Es que estás buscando un trabajo?

Griffin asintió. Durante los últimos días había estado considerando seriamente lo que podría depararle el futuro. Merrie no había encontrado nada que pudiera ayudarlo y su amiga todavía no había llamado. Él no podía limitarse a quedarse sentado, esperando; tenía que hacer algo útil con su tiempo o se volvería loco. Además, no quería vivir a costa de Merrie.

– Si finalmente decido quedarme en la isla, necesitaré un empleo. Tank negó con la cabeza.

– Encontrar trabajo en Ocracoke no es fácil. O se vive de los turistas o se vive del mar. No hay otra cosa… ¿a qué te dedicas?

– Al mar, precisamente. Estuve cruzando el Atlántico en un mercante.

– Bueno, puedo preguntar si hay trabajo en alguno de los pesqueros, pero no te prometo nada.

– Te lo agradecería mucho.

En ese momento, uno de los clientes llamó a Tank y el camarero se alejó. Griffin se alegró de que se marchara; así podía estar solo y pensar.

Al cabo de un rato, terminó la bebida y se dispuso a pagar. Pero Tank apareció de nuevo y le sirvió otro cóctel.

– Yo no he pedido nada -dijo Griffin.

– Lo sé. Éste corre a cuenta de aquella dama.

Tank hizo un gesto hacia una joven que estaba sentada al otro lado de la barra. La mujer sonrió a Griffin, se echó su melena rojiza hacia atrás y le indicó que se acercase.

En otros tiempos, tras la muerte de Jane, habría avanzado hacia ella, la habría besado, le habría introducido algunas monedas en el escote y la habría llevado a alguna habitación del local para hacerle apasionadamente el amor; pero esa vez se limitó a alzar su bebida a modo de brindis y echar un trago.

Sin embargo, la joven se levantó de su taburete y avanzó hacia él. Cuando llegó a su altura, se detuvo. Sus generosos senos rozaban uno de los brazos de Griffin y su denso perfume llenaba el ambiente.

– Hola. Eres nuevo aquí, ¿verdad?

Él la miró a los ojos y acto seguido admiró sus labios. No importaba en qué siglo estuviera; sabía lo que ella quería y sabía lo que él mismo, por otra parte, debía querer.

Lamentablemente, se sorprendió a sí mismo comparándola con Merrie; con la mujer que lo había salvado, con la mujer que olía a aire fresco y a jabón, con la mujer que no necesitaba mejorar sus rasgos con pinturas, con la mujer que no pedía nada y que lo daba todo.

– Gracias por la bebida y por la tentadora oferta, pero no puedo quedarme -dijo

Griffin-. Me temo que tengo que marcharme.

Griffin se levantó y se marchó, dejándola con dos palmos de narices. Merrie estaba esperándolo en la casa; y lo admitiera o no, encontraba más placentera la perspectiva de quedarse junto a su cama y contemplarla mientras dormía que la de perderse en el cuerpo de una desconocida.

Capitulo 4

Al cruzar el salón, se golpeó con la mesita. Había intentado recordar cómo se encendían las luces, pero lo había olvidado y no veía nada. Sus ojos tardaron unos segundos en acostumbrarse en la oscuridad; entonces, vio luz bajo la puerta del dormitorio de Meredith.

Se acercó, llamó suavemente y entró. Merrie alzó la mirada. Estaba sentada en la cama, con las gafas puestas y aquella caja que llamaba ordenador portátil, entre un montón de papeles. Le pareció tan maravillosa, que tuvo que resistirse al impulso de tomarla entre sus brazos. Necesitaba estar con una mujer. Con aquella mujer.

Sin embargo, consiguió controlarse y sonrió.

Ella le devolvió la sonrisa.

– Me alegra observar que no estás enfadada conmigo.

– ¿Enfadada? ¿Por qué tendría que estarlo? Él frunció el ceño.

– En mi siglo, a las mujeres no les gustaban los hombres que llegaban tarde a casa y entraban borrachos en mitad de la noche después de haber estado de juerga con los amigos.

– ¿Eso es lo que has estado haciendo? ¿Y cuál de tus amigos lleva perfume barato?

– Te he traído esto -dijo Griffin, mientras sacaba las sombrillas de cóctel que se había guardado-. No sé para qué sirve, pero me ha parecido interesante.

Merrie las tomó y sonrió.

– Gracias… ha sido muy amable por tu parte. Pero, ¿te has bebido seis de los cócteles de Tank?

Griffin contempló los labios de Meredith sin poder evitarlo. Deseaba besarla.

– Estaban buenos y no dejó de servirme uno tras otro. Rechazarlos no habría estado bien;

Merrie suspiró y lo observó con sus grandes ojos verdes.

– Siento que seas tan infeliz aquí. Me gustaría poder ayudarte, pero no sé cómo. Estoy haciendo lo que puedo.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «El Pirata»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «El Pirata» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Kate Hoffmann - Paris or Bust!
Kate Hoffmann
Kate Hoffmann - Secretos en el tiempo
Kate Hoffmann
Kate Hoffmann - Legalmente Suya
Kate Hoffmann
libcat.ru: книга без обложки
Kate Hoffmann
Kate Hoffmann - Ella es mi sueño
Kate Hoffmann
Kate Hoffmann - Conor
Kate Hoffmann
Kate Hoffmann - Declan
Kate Hoffmann
Kate Hoffmann - Warm & Willing
Kate Hoffmann
Kate Hoffmann - Legally Mine
Kate Hoffmann
Kate Hoffmann - All Through The Night
Kate Hoffmann
Отзывы о книге «El Pirata»

Обсуждение, отзывы о книге «El Pirata» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.