Margaret Weis - Ámbar y Cenizas

Здесь есть возможность читать онлайн «Margaret Weis - Ámbar y Cenizas» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Фэнтези, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Ámbar y Cenizas: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Ámbar y Cenizas»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

La Guerra de los Espíritus ha concluido, y la magia, al igual que los dioses, ha reaparecido. Pero éstos compiten por la supremacía, y los enfrentamientos, que han extendido la miseria y la desdicha, han desestabilizado el poder en Ansalon.
Ante la tumba de la Diosa de la Oscuridad, la guerrera Mina piensa que su existencia ha terminado. La llegada de Chemosh confirma su creencia pero las intenciones del dios no son lo que aparentan: no ha acudido a su encuentro para reclamar su muerte sino para que le entregue su fe.

Ámbar y Cenizas — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Ámbar y Cenizas», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Dirigió la embarcación hacia el viento. La vela se sacudió un instante y después se hinchó con la brisa. Mina volvió la vista hacia mar abierto, a las olas rompientes y a la fina y oscura línea de nubes tormentosas que colgaban perpetuamente en el horizonte.

—Sí, vale, si hay algo que haría feliz a la Arpía del Mar sería eso —comentó el pescador, que contemplaba cómo el balandro se alzaba para encontrarse con la primera de las encrespadas olas.

Una ola inesperada se estrelló contra el muelle y salpicó por encima del hombre, al que empapó de la cabeza a los pies.

—¡Ya voy, Señora! —gritó al cielo, tras lo cual salió corriendo lo más de prisa posible para donar la mitad del dinero al agradecido clérigo de la diosa marina.

El viaje de Mina fue tranquilo en su primera etapa. Una fuerte brisa empujó la embarcación sobre las olas alejándola más y más de la costa. A Mina no le asustaba el mar, cosa rara considerando que había sobrevivido a una tempestad y a un naufragio, aunque no recordaba ni lo uno ni lo otro. Su único recuerdo —y borroso— era sentirse acunada por las olas, mecida suavemente, arrullada hasta dormirse.

Mina era una experta navegante al igual que lo era la mayoría de quienes vivían en Schallsea, donde se encontraba ubicada la Ciudadela de la Luz. A pesar de que hacía muchos años que Mina no gobernaba una embarcación, recobró los conocimientos que necesitaba. Guió el pequeño velero hacia las olas remontando las crestas —una sensación excitante, como si fuera a volar hacia el cielo— para descender a continuación y deslizarse por el agua hacia el seno de la ola, con la espuma salpicándole la cara. Se lamió los labios y saboreó la sal. Sacudió el cabello para retirarlo de la cara y se echó hacia adelante, ansiosa de llegar a la siguiente ola. Perdió de vista tierra.

El mar se hizo más bravío. Las nubes de tormenta que habían sido una línea oscura en el horizonte eran ahora un creciente cúmulo de color plomizo, surcado de relámpagos. Durante unos preciados instantes, Mina estuvo sola en el mundo, sola con sus pensamientos.

Pensamientos sobre Chemosh.

Intentó comprender la atracción que ejercía en ella, la razón de que se encontrara allí, en aquel frágil balandro, arriesgando la vida para desafiar el poder de la diosa marina y demostrar su amor por el Señor de la Muerte.

Los mortales, como aquel despreciable elfo, la adoraban. Galdar se había hecho su amigo, pero incluso él se sentía intimidado. Chemosh era el primero que había mirado muy dentro de ella para ver sus sueños, sus deseos; unos deseos que nunca supo que estaban allí hasta que su roce los despertó.

Nunca había sentido su propio cuerpo hasta que él lo acarició. Nunca había oído latir su corazón hasta que él puso la mano en su seno. Nunca había experimentado el ansia hasta que miró sus ojos. Nunca había sentido sed hasta probar su beso.

El rayo iluminó el ardiente manto del cielo y la cegó, la sacó bruscamente de sus sueños. Un fuego azul parpadeaba en la punta del mástil. Las olas, más feroces, azotaban la embarcación y casi le arrancaron el timón de las manos. El viento soplaba en violentos remolinos. La vela aleteó y el velero estuvo a punto de irse a pique. Viró a babor con dificultad mientras el viento la zarandeaba violentamente y el balandro cabeceaba y se sacudía de tal forma que Mina tuvo que luchar para mantener el equilibrio.

«Regresa —le advertía el mar—. Da media vuelta ahora y te dejaré vivir.»

La lluvia le azotaba la cara. Mina apretó los dientes, que rechinaron al morder sal. Se las ingenió para arriar la vela, aunque ésta parecía una criatura viva. Regresó a trompicones a la popa, se sentó y, agarrando el timón, enfiló la embarcación hacia las fauces de la tormenta.

—¡Por lord Ariakan! —gritó.

Una ola, moviéndose a contracorriente de todas las demás, golpeó a Mina, la barrió de la cubierta y la arrojó al embravecido mar. La joven inhaló para coger aire y tragó agua, se hundió bajo las olas. Sintiendo los pulmones a punto de estallar, refrenó el impulso de manotear y agitarse en el agua en un intento desesperado de llegar a la superficie. Pateó con fuerza y se propulsó hacia arriba con largos y fuertes impulsos de piernas y brazos. Otra patada, cuando ya chispeaban estrellas en sus globos oculares, y su cabeza emergió en la superficie. Aspiró una bocanada de aire y parpadeó para quitarse el agua de los ojos y ver dónde estaba.

El peso de la armadura volvió a arrastrarla hacia abajo. El velero se encontraba cerca. Se impulsó hacia allí para agarrarse a él antes de que la siguiente ola la hundiera. Se aferró al balandro con todas sus fuerzas; ahora su temor era que el oleaje volcara la embarcación encima de ella.

Llegó otra ola inmensa. Mina pensó que la remataría y haría pedazos el velero. Inhaló profundamente para llenarse los pulmones de aire, decidida a no rendirse sin luchar. La ola la golpeó, la alzó por encima de la regala y la soltó sobre el velero.

Jadeante y conmocionada, Mina yació en la cubierta barrida por el agua del mar y parpadeó para aliviar los ojos que le picaban por la sal. Cuando pudo mirar vio un pie —un pie descalzo— posado en la cubierta, muy cerca de su cabeza. Era un pie bien proporcionado y asomaba por debajo del repulgo de un vestido verde y azul que parecía hecho de tela tejida con espuma de mar.

Vacilante, Mina alzó la cabeza.

Había una mujer sentada en la popa, con la mano en la barra del timón. El mar bramaba alrededor de la embarcación. Las olas se estrellaban sobre la cubierta y empapaban a la joven, pero a la mujer no la tocaban. Tenía el cabello blanco de la sal, los ojos grises de la tormenta, el rostro hermoso como el sueño de un marino, la expresión siempre cambiante, de modo que en cierto momento sonreía a Mina, como si se sintiera complacida hasta lo indecible, y al siguiente la miraba como si fuera a pisarla con aquel pie bien formado y aplastarle el cráneo.

—Eres Mina —dijo Zeboim. Torció la boca—. La consentida de mamá.

—Tuve el honor de servir a Takhisis, tu madre —contestó Mina, que empezó a levantarse.

—Quédate como estás, de rodillas. Lo prefiero así.

Mina siguió sentada de rodillas en el fondo del velero, que cabeceaba y se sacudía. Tuvo que agarrarse con fuerza a la regala para que los zarandeos no la arrojaran de nuevo por la borda. Zeboim estaba sentada, imperturbable; el viento apenas agitaba la larga mata de pelo.

—Serviste a mi madre. —Resopló con desdén—. Esa arpía. —Bajó la vista hacia Mina—. ¿Sabes lo que me hizo? Robarme el mundo. Claro que tú ya lo sabías. Eras confidente de mamá.

—No es cierto —dijo Mina, que intentó explicarse—. Yo nunca...

La diosa hizo caso omiso de ella y siguió hablando, así que la joven guardó silencio.

—Mamá me robó el mundo. Me robó el mar y me robó a los que son como tú —Zeboim dirigió una mirada despectiva a Mina—, mis adoradores. La arpía se los llevó a todos y me dejó en la infinita oscuridad, sola. No imaginas el terrible silencio de un universo vacío —añadió, y su voz adquirió un timbre quebrado por el dolor.

—De verdad no sabía lo que la diosa había hecho —manifestó Mina en tono quedo—. Takhisis no me contó nada de eso. Ni siquiera me dijo su nombre. La conocía como el Único, una deidad que había venido a ocupar el lugar dejado por los dioses, que nos habían abandonado.

—¡Ja! —Zeboim soltó una risa exaltada. Los rayos zigzaguearon arriba y abajo del mástil, crepitaron sobre el agua.

—Era joven —dijo Mina con humildad—. Le creí. Lo lamento y quiero intentar subsanar mis errores.

—¿Con una misión al Alcázar de las Tormentas? —Con el pie, Zeboim agitó ociosamente el agua que salpicaba en el fondo de la embarcación—. ¿Cómo puede subsanar errores eso?

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Ámbar y Cenizas»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Ámbar y Cenizas» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Margaret Weis - Die Brüder
Margaret Weis
Margaret Weis - Drachenzauber
Margaret Weis
Margaret Weis - Drachenjäger
Margaret Weis
Margaret Weis - Ámbar y Sangre
Margaret Weis
Margaret Weis - Ámbar y Hierro
Margaret Weis
Margaret Weis - La Torre de Wayreth
Margaret Weis
Margaret Weis - The Magic of Krynn
Margaret Weis
Margaret Weis - The War of the Lance
Margaret Weis
Отзывы о книге «Ámbar y Cenizas»

Обсуждение, отзывы о книге «Ámbar y Cenizas» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x