Charles Sheffield - El ascenso de Proteo

Здесь есть возможность читать онлайн «Charles Sheffield - El ascenso de Proteo» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Город: Barcelona, Год выпуска: 1996, ISBN: 1996, Издательство: Ediciones B, Жанр: Фантастика и фэнтези, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

El ascenso de Proteo: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «El ascenso de Proteo»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

En el siglo XXII, la combinación de una bio-realimentación potenciada por ordenador con unas nuevas técnicas de quimioterapia ha permitido al ser humano no sólo curarse (eliminando la profesión médica), sino también alterar a voluntad su forma física. La alteración física, sin embargo, presenta aspectos oscuros, y la Agencia de Control de Formas que dirige Behrooz Wolf tiene la misión de impedir que formas ilegales o peligrosas se difundan.
Mientras investiga proyectos de apariencia siniestra, Wolf encuentra pistas que lo conducen al mensaje legado hace millones de años por una especie extraterrestre. Más tarde, la recurrente imagen mental de un misterioso Bailarín le llevará a enfrentarse con los rebeldes que, desde el espacio exterior, se oponen al poder de la Tierra. Razones más que suficientes para replantear lo que significa ser humano precisamente en una época en la cual los humanos adquieren cualquier forma física si lo desean y cuando el nuevo Test de Humanidad resulta esencial para identificar a los miembros de la propia especie.

El ascenso de Proteo — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «El ascenso de Proteo», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

La respuesta de Betha Mestel se había perdido para siempre en el mar universal de las emisiones radiales.

Montar guardia en Cara Oculta, cuando no era aburrido, podía ser muy irritante.

23

Fuera de la órbita de Júpiter el sistema solar funcionaba con otro ritmo, una nueva dimensión de tiempo y espacio. Saturno, a sólo quince millones de kilómetros delante de la nave pero a casi mil quinientos millones de kilómetros del Sol, palpitaba treinta veces más despacio que la Tierra en su majestuosa revolución alrededor del Sol. El gran planeta, aun a esa distancia, se veía cuatro veces mayor que la Luna vista desde la Tierra. Desde el ángulo de aproximación de Bey, los anillos hacían que el planeta aparentara casi el doble de anchura. Bey miró el indicador que señalaba el tiempo que faltaba para el contacto. Faltaban sólo varios días de a bordo, y no estaba seguro de la velocidad del proceso de inversión de cambio. Sospechaba que sería rápido. La sofisticación del equipo de cambio de forma de la nave era un orden de magnitud mayor que el de la mayoría de las instalaciones comerciales, y muchos de los programas de la biblioteca le resultaban desconocidos. Aun así, sería mejor entrar en el tanque un poco antes y no un poco después.

Capman lo esperaría. Ese no era el problema. Bey no quería aguardar más de lo necesario para oír las explicaciones de Capman y confirmar las ideas que durante mucho tiempo habían fermentado en su mente desde que había partido de la Tierra. Más tiempo, en realidad. Bey evocó su primera reacción, años antes, cuando John Larsen le habló del hígado no identificado.

El banco de datos de la nave, preparado por Betha Mestel, le había informado acerca de la misión de Perla , que llevaría a la Tierra las preciosas ecuaciones de estabilización. No le había dicho nada sobre su propia misión. Bey suspiró. Pronto la conocería.

Echó una última ojeada al planeta de los anillos, que crecía allá adelante, y al Sol, que aún tenía otro color y se había reducido a un punto brillante allá atrás. De mala gana, sabiendo que le esperaba un período tedioso en el tanque, Bey puso todos los controles de la nave en automático. Trepó lentamente al tanque del centro de la nave, invocó el programa necesario e inició el cambio.

Por suerte o por destreza, calculó bien el tiempo. Cuando salió del tanque, la gran mole de Saturno cubría el cielo como un globo moteado y estriado. El sistema de mantenimiento de trayectoria ya estaba operando. La nave había dejado atrás los satélites exteriores, desplazándose de Encelado a Mimas, y se dirigía hacia una órbita cautiva dentro del anillo más interno del planeta.

Bey miró de nuevo el Sol. Tenía un centésimo de su superficie habitual, pero ahora era el acostumbrado disco amarillo. El tono azul violáceo había desaparecido. Bey ya no sentía los labios pegajosos. Cuando extendió la mano hacia el panel de control, se sintió menos torpe. En el panel, la luz parpadeaba como una alarma.

Bey no estaba nervioso, o eso quería creer. La mano le temblaba, se dijo, por un efecto posterior del cambio de forma. La extendió hacia el botón de conexión. Tragó saliva y apretó el botón.

La pantalla presentó una estimación del rumbo y el alcance de la señal que le irradiaban. La otra nave estaba a menos de diez mil kilómetros, en una órbita descendente que la llevaría en una lenta espiral hacia la atmósfera superior de Saturno. Cuando la señal de vídeo apareció en la pantalla, Bey pudo examinar las instalaciones de la otra nave. Le resultaban poco familiares. No había tanque de cambio de forma ni muebles convencionales. Pero la figura agazapada sobre la consola del ordenador era muy familiar. No había modo de confundir ese torso macizo y esa piel gris y rugosa. Bey miró en silencio y al fin advirtió que el otro no notaba que lo observaban. El monitor debía de estar en otra parte de la consola.

—Bien, John —dijo Bey—. La última vez que te vi no esperaba que nos encontráramos aquí. Estamos bastante lejos de la Oficina de Control de Formas, ¿verdad?

La figura logiana se volvió hacia la cámara de vídeo y miró a Bey con sus ojos enormes y luminosos.

—Vamos, John —dijo Bey al no recibir respuesta—. Al menos podrías decir hola.

La ancha cara era inescrutable, pero al fin la cabeza y la parte superior del cuerpo se inclinaron y la boca con flecos se abrió.

—Un error natural de parte de usted, pero es mi culpa. No soy John Larsen, señor Wolf, sino Robert Capman. Bienvenido.

Mientras Bey aún se esforzaba por entender las implicaciones de lo que acababa de oír, el otro habló de nuevo.

—Me alegra ver que el cambio de forma que usted sufrió en el trayecto no le ha afectado. ¿Puedo preguntar cuánto tardó en advertir qué le habían hecho?

—¿Cuánto? —Bey reflexionó unos instantes—. Bien, supe que me habían cambiado en cuanto recobré la conciencia en el tanque, y supe que tenía que ser algo que afectaba los sentidos en cuanto vi el Sol, que había sufrido un corrimiento Doppler hacia el azul, por un factor grande. Y yo sabía que no podía ser real. La nave se alejaba del Sol en vez de ir hacia él, y en todo caso no iba tan deprisa. Pero no lo advertí enseguida, y tampoco lo advertí cuando noté que el ruido de los motores de la nave parecía sonar en otra frecuencia. No fui demasiado listo. Pero cuando vi Júpiter, el satélite lo se estaba ocultando. Noté que lo hacía a demasiada velocidad. Las leyes físicas son bastante inflexibles. Por lo tanto, tenía que ser yo. Era un cambio subjetivo de velocidad. Me habían desacelerado.

La forma logiana de Capman asentía despacio.

—¿Cuándo comprendió, pues, lo que había ocurrido?

—Supongo que diez minutos después de salir del tanque. Tendría que haberlo entendido antes… a fin de cuentas, ya sabía qué era el Proyecto Regulación Temporal. Desde que descubrimos su laboratorio subterráneo, he esperado encontrar formas con el ritmo temporal alterado, como me ocurrió a mí. No pensaba demasiado bien cuando sufrí el cambio de forma.

El logiano cabeceaba con otro ritmo. Bey ya sabía que eso era una sonrisa.

—Tal vez le interese saber, señor Wolf, que hice una pequeña apuesta con Betha Mestel antes de irme de Perla . Ella aseguró que usted tardaría mucho en advertir lo que le habían hecho. Pensaba que sólo lo comprendería cuando lo leyera en los bancos de datos de la nave. Yo no estaba de acuerdo. Dije que usted lo comprendería solo, y le aposté que ocurriría menos de dos horas después de que usted saliera del tanque.

Capman se frotó la protuberancia de debajo del pecho con una zarpa de tres dedos.

—Lo único que no decidimos, ahora que lo pienso, es un mecanismo por el cual yo pudiera recaudar los resultados de la apuesta. Han transcurrido tres meses desde que Betha Mestel pasó a Dolmetsch las ecuaciones de estabilización. Ahora Betha viaja fuera del sistema y no regresará en varios siglos. Pudo hacer esa apuesta con impunidad.

La apariencia y los cambios estructurales eran irrelevantes. Aún era el mismo Robert Capman. Bey estaba convencido de ello y volvió a captar la perspicacia del comentario que había hecho Capman poco después de su primer encuentro: ambos se reconocerían mutuamente a pesar de los cambios externos.

Antes de que Bey hablara de nuevo, un vivido relampagueo de color alumbró la pantalla frente a la consola de la otra nave.

—Un momento —dijo Capman. Enfrentó la pantalla de transmisión y mantuvo el cuerpo quieto. Por un segundo, el óvalo pectoral se convirtió en un desconcertante cuadro puntillista. De pronto recobró su color gris. Capman se volvió hacia Bey—. Lamento esta interrupción. Tenía que informar a John Larsen acerca de las novedades. Quería saber si usted ya había llegado. Está muy atareado preparándose para la entrada en la atmósfera, pero quiere establecer un enlace estándar de audio y vídeo para hablar con usted.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «El ascenso de Proteo»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «El ascenso de Proteo» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Charles Sheffield - Godspeed (novel)
Charles Sheffield
Charles Sheffield - Marea estival
Charles Sheffield
Charles Sheffield - Proteo desencadenado
Charles Sheffield
Charles Sheffield - Le guide dell'infinito
Charles Sheffield
Charles Sheffield - The Amazing Dr. Darwin
Charles Sheffield
Charles Sheffield - Resurgence
Charles Sheffield
Charles Sheffield - Divergence
Charles Sheffield
Charles Sheffield - Summertide
Charles Sheffield
Charles Sheffield - The Compleat McAndrews
Charles Sheffield
Charles Sheffield - The Spheres of Heaven
Charles Sheffield
Отзывы о книге «El ascenso de Proteo»

Обсуждение, отзывы о книге «El ascenso de Proteo» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x