Sue Grafton - I de Inocente

Здесь есть возможность читать онлайн «Sue Grafton - I de Inocente» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Триллер, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

I de Inocente: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «I de Inocente»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Una bala a través de la mirilla de la puerta acabó con la vida de Isabelle. En el juicio por el asesinato, el acusado David Berney, esposo de la victima, fue absuelto por falta de pruebas. Seis años despúes, uno de los ex maridos de Isabelle decide interponer una demanda por lo civil contra Barney.
El investigador que llevaba el caso ha fallecido recientemente y Kinsey Millhone lo sustituye en el que es su primer trabajo para el bufete de abogados Kingman e Ives. Uno de los principales escollos que Kinsey deberá afrontar es la caótica acumulación de datos. Algunos de sus archivos están vacios, otros contienen información relativa a entrevistas que al parecer nunca mantuvo, y toda la acusación se basa en las declaraciones de un ex convicto cuya credibilidad es más que cuestionable.
Resuelta a recomponer esta embrollada historia, Kinsey se pierde en un mar de dudas e incongruencias. Hay tantos cabos sueltos, tantas preguntas sin respuesta que ni siquiera la probada pericia de la detective parece suficiente para desvelas el venenoso secreto del asesino.

I de Inocente — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «I de Inocente», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

– ¿Recuerda la hora?

– La una y once minutos. Tenía en el mostrador el mismo reloj digital y recuerdo que marcaba tres unos, igual que mi cumpleaños, que es el 11 de enero. No sé por qué, pero estas cosas se quedan grabadas durante años.

– ¿Vio al conductor?

– Ni de espaldas. Vi la camioneta. Era blanca y con una especie de logotipo azul oscuro en la parte lateral.

– ¿Qué clase de logotipo?

Negó con la cabeza.

– No sabría decirle.

– En fin, los detalles que me ha contado pueden serme útiles -dije. Lo más probable es que en California hubiese alrededor de seis mil camionetas blancas. La que buscaba podía haberse desguazado, repintado, vendido o pasado a otra región-. Gracias por todo.

– ¿No se lleva la tarjeta? -preguntó.

– Quédesela. Si recuerda algo interesante, no dude en llamarme.

– Descuide.

Titubeé al llegar a la puerta.

– ¿Cree que podría identificar la camioneta si le traigo unas fotos?

– Estoy convencida de que sí. Puede que no la recuerde bien, pero si volviese a verla creo que la reconocería.

– Magnífico. Volveré.

Al regresar al coche sentí un pequeño brote de esperanza, aunque debía reprimirlo. Formular una hipótesis era inevitable, porque no soy idiota. Había posibilidades de que la camioneta blanca que había causado la muerte de McKell fuese la misma que había atropellado a David Barney unos treinta minutos más tarde y aproximadamente a doce kilómetros de distancia. Había demasiado en juego para arriesgar conclusiones acerca de quién la conducía. Lo más prudente era atenerse a las reglas, tal como me habían enseñado. El primer paso consistía en sacar fotos de varios vehículos parecidos, entre ellos la camioneta del padre de Tippy, Chris White. Si Regina Turner la identificaba sin vacilar, tendría algo concreto en que apoyarme. El segundo paso, como es natural, consistía en averiguar quién conducía el vehículo.

14

Volví a la oficina y otra vez dejé el coche en la plaza de Lonnie. Como de costumbre, subí los peldaños de dos en dos y sólo me detuve para recuperar el aliento, apoyada contra la pared, al llegar al segundo piso. Entré en el bufete por la puerta lisa y sin distintivos que había en mitad del pasillo. Sólo la utilizábamos para llegar antes a los lavabos, que estaban en el pasillo, en la pared de enfrente. El segundo piso había consistido al principio en seis viviendas diferentes, pero Kingman e Ives habían engullido poco a poco todo el espacio disponible y no habían respetado más que los lavabos, situados en el pasillo para que también pudiera utilizarlos la clientela.

Abrí la puerta del despacho y oí los mensajes que me habían dejado en el contestador. Louise Mendelberg había llamado para preguntarme si podía devolverle las llaves de Morley aquella misma tarde. El hermano de Morley estaba a punto de llegar y quería utilizar el coche. Podía pasar a cualquier hora, si no era mucha molestia.

Resolví ordenar el escritorio y fotocopiar los expedientes que había cogido de casa de Morley para devolverlos. Me senté para revisar el correo, poniendo los recibos en un montón y la publicidad en la papelera. Abrí los recibos e hice cálculos. Sí, podía pagarlos. No, no podía dejar el trabajo y retirarme para vivir de los ahorros, que sumaban cero hasta la fecha. Comprobé el saldo en el talonario de cheques y aboné un par de recibos para no perder la costumbre. Esto para Gas & Electric. ¡Ja, ja, ja! He vuelto a dártela con queso, Pacific Telephone.

Me dirigí a la fotocopiadora con las carpetas. Tardé treinta minutos en fotocopiar todos los datos y en reordenar los expedientes. Volví a meter los originales en la bolsa de comestibles que me había dado Louise, aparté una caja de expedientes que quería revisar en casa, saqué la cámara de 35 milímetros del cajón inferior y la cargué con un carrete de película en color. Me hice con las Páginas Amarillas y busqué al padre de Tippy en la sección de Pintores. La empresa de Chris White, Olympic Painting, aparecía en un anuncio que ocupaba un cuarto de página donde figuraban el nombre, el domicilio comercial, el teléfono, el número de licencia y las actividades que abarcaba: «Toda clase de pinturas, chorro de agua (el agua la llevamos nosotros), pintura industrial y decorativa, barnices y lacados, empapelados». Tomé nota de toda la información que me interesaba. Cuando devolviera las carpetas, buscaría cinco o seis camionetas blancas para fotografiarlas. Charlé unos minutos con Ida Ruth y salí por la misma puerta por la que había entrado, cargada con la bolsa de comestibles con los originales y una caja de cartón.

El paseo hasta Colgate resultó agradable. El cielo estaba despejado, hacía frío y encendí la calefacción del coche para que me calentara los pies. Empezaba a pensar seriamente en la posibilidad de que David Barney fuera inocente. Hasta el momento, nos habíamos movido dando por sentado que él había matado a Isabelle. Era el sospechoso número uno y había contado con los medios, el motivo y la oportunidad para deshacerse de su mujer; pero el homicidio es un acto aberrante, a menudo fruto de pasiones torcidas por culpa de obsesiones y torturas interiores. Las emociones no viajan en línea recta. Al igual que el agua, se filtran por los resquicios y las grietas, buscan los agujeros de la necesidad y los olvidos, las imperceptibles fracturas de nuestro carácter que nadie suele ver. Cuidado con la charca insondable que albergamos en el fondo del corazón. En sus heladas y negras profundidades viven criaturas extrañas y retorcidas que es mejor no molestar. En el presente caso volvía a tener la incómoda sensación de que, por sondear aguas turbias, podía quedar a merced de los depredadores que acechaban en ellas.

El sendero del garaje de Morley Shine estaba despejado y no vi el Ford rojo alquilado. El Mercury seguía sobre la hierba del patio lateral. Me detuve en el porche y observé las manchas de óxido del guardabarros mientras esperaba a que abrieran. Pasaron dos minutos. Volví a llamar, esta vez más fuerte, pero rezando para no obligar a Dorothy Shine a levantarse de la cama. Al cabo de cinco minutos llegué a la conclusión lógica de que no había nadie. Tal vez Louise hubiera llevado a Dorothy al médico, o habían ido las dos a la funeraria para elegir el modelo de ataúd. Recordé que Louise había comentado que dejaban abierta la puerta trasera, y rodeé la casa tras recorrer el callejón entre la vivienda y el garaje. La puerta del cuarto de limpieza estaba entornada. Di unos golpecitos en el cristal y esperé los minutos de rigor por si en última instancia hubiese alguien dentro. Miré por encima los alrededores y me sentí un tanto deprimida. La propiedad entera parecía lista para la subasta. El patio trasero era el vivo retrato del abandono, la hierba estaba seca y los arriates que bordeaban el patio estaban llenos de flores mustias. Las caléndulas, doradas antaño, se habían vuelto marrones. Morley no se había sentado allí para hacer compañía a su mujer desde hacía por lo menos un año. Vi una barbacoa de ladrillo con tanta herrumbre en la parte superior que las varas de la parrilla casi se tocaban entre sí.

Abrí la puerta y entré en la casa. No sabía por qué me comportaba con tanto miramiento. Lo normal en mí era entrar sin más ceremonias para echar un vistazo; porque soy curiosa por naturaleza y la ocasión la pintan calva. Pero, dadas las circunstancias, me resistía a dejarme llevar por el instinto. Morley había fallecido y había que respetar sus recuerdos. Dejé la bolsa de las carpetas encima de la lavadora, tal como me habían indicado. El aire olía a medicamentos y al fondo se oía el tictac de un reloj. Cerré la puerta tras de mí y volví a la calle.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «I de Inocente»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «I de Inocente» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Sue Grafton - T de trampa
Sue Grafton
Sue Grafton - U Is For Undertow
Sue Grafton
Sue Grafton - H is for Homicide
Sue Grafton
Sue Grafton - P is for Peril
Sue Grafton
Sue Grafton - O Is For Outlaw
Sue Grafton
libcat.ru: книга без обложки
Sue Grafton
Sue Grafton - F is For Fugitive
Sue Grafton
Sue Grafton - C is for Corpse
Sue Grafton
Sue Grafton - E Is for Evidence
Sue Grafton
Sue Grafton - K Is For Killer
Sue Grafton
Sue Grafton - Z Jak Zwłoki
Sue Grafton
Sue Grafton - S is for Silence
Sue Grafton
Отзывы о книге «I de Inocente»

Обсуждение, отзывы о книге «I de Inocente» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x