Cuando Andi y Budgie volvieron con el alijo de diamantes, Budgie dijo:
– Cuánto me alegro de no haber tenido que retirar las pruebas. No me atrevo a limpiar ni las cañerías de mi casa por miedo a las arañas y otros bichitos.
Tarde, al día siguiente, después de cinco horas de sueño en el catre y un cambio de vestuario que Maria, su mujer, le llevó a comisaría, Viktor Chernenko terminó la investigación supervisando un minucioso registro del coche y el apartamento de Cosmo Betrossian, así como de la casa de Farley Ramsdale.
Encontraron la pistola Lorcin 380 de Cosmo y la Raven que Ilya llevaba en el atraco al cajero automático. En casa de Farley hallaron correo robado, una pipa de cristal para fumar meta y la basura y desechos habituales de las casas de los adictos a la metanfetamina. Había un par de prendas de vestir femeninas, pero al parecer, la compañera de Farley Ramsdale había desaparecido.
Viktor y dos investigadores más preguntaron en todas las casas de ambos lados de la calle, pero no sacaron nada en limpio. El vecino de al lado, un chino de edad avanzada, dijo de forma poco inteligible que nunca había hablado con Farley y que no había visto a ninguna mujer en esa casa. La vecina del otro lado era una rumana de ochenta y dos años, y dijo que sólo veía al hombre y a la mujer cuando volvían a casa, tarde por la noche, pero que veía tan mal de noche que luego no los reconocía a la luz del día.
El resto de las pesquisas entre los residentes de la manzana, casi todos mayores, fue igualmente infructuoso. Incluso cuando les enseñaron una vieja foto de Olive, del archivo policial, nadie pudo decir que la conociera. Al parecer, era una persona que podía vivir y morir en las calles de Hollywood pasando completamente desapercibida.
Tras leer la crónica de los periódicos sobre Farley Ramsdale y la carnicería del Gulag, Gregori Apramian, muy asustado, llamó a la comisaría Hollywood a primera hora de la tarde ofreciendo información, después de lo cual, el desguace fue declarado escenario de un crimen y fue precintado y registrado por criminalistas e investigadores del centro.
Gregori estaba ante su oficina, al lado de un dóberman debidamente atado que, a pesar de la escayola que llevaba en la pata trasera, enseñaba los dientes, dispuesto a atacar, y asustaba mortalmente a todos los policías que se acercaban a menos de diez metros.
Lo que Gregori declaró, y de lo que se tomó nota en el informe policial fue: «Sólo prometo a Cosmo traer el Mazda aquí con la grúa aquélla noche. No sé nada de ningún atraco. Quizá Cosmo trae aquí a ese tipo, Farley, para destruye el Mazda. Eso es lo que pienso. Van a quemar el Mazda para ocultar los atracos. Pero pasa alguna cosa, pelean y hacen daño a mi Odar. Y Cosmo dispara a Farley. No conozco a Farley. No conozco a la mujer rusa detenida. Sólo conozco a Cosmo porque vamos a la misma iglesia armenia a veces. Quiero ser amigo de emigrante compatriota y ser, ¿cómo dicen ustedes?, un orgulloso para los Estados Unidos».
Al final del largo día, Viktor Chernenko puso la cinta del interrogatorio de Ilya Roskova para que la escuchara el teniente de investigación y los dos capitanes, el de la comisaría y el del distrito. Ilya dejó de decir «niet» después de excretar los diamantes en el suelo de la sala de la brigada. Después, voluntariamente, se había sacado el resto en el cuarto de baño de la comisaría y los habían guardado y archivado convenientemente.
A Ilya se le habían leído los derechos también en ruso y declaró que lo entendía. El interrogatorio fue largo y tedioso, ella justificó su función en ambos atracos declarando que se encontraba en poder de Cosmo Betrossian, alegó que la maltrataba psicológicamente y que la tenía atemorizada.
Uno de los capitanes miró la hora y Viktor adelantó la cinta hasta el momento en que aparecían las últimas piezas del rompecabezas, que todavía faltaban: Olive y el dinero del cajero automático.
«Olive estaba allí cuando Farley hizo chantaje a Cosmo -decía la voz de Ilya-, cuando amenazó mucho con ir a hablar a la policía de la carta robada. Pero Olive es, cómo se dice, imbécil. Tiene el cerebro deshecho por las drogas. Me asombra que tiene todavía bastante cerebro para encontrar el dinero que Cosmo robó en el cajero. Me asombra mucho que roba el dinero y desaparece así como así.»«¿Le parece posible que Cosmo le ocultara alguna cosa? -decía la voz de Viktor-. ¿Es posible que Cosmo escondiera el dinero en un sitio porque no quería compartirlo con usted?».
Tras una larga pausa en la cinta, la voz de Ilya dijo con furia: «¡No es posible!». Y después, evidentemente, comprendió que eso no encajaba con su retrato de mujer maltratada, y puntualizó: «Pero, claro, tenía tanto miedo que quizá me equivoco sobre qué puede hacer Cosmo. Era mucho inteligente. Y tenía dos caras».
– En lo que a mí concierne -dijo Viktor a sus superiores después de apagar el reproductor-, hasta aquí hemos topado. Creo que Cosmo Betrossian cogió el dinero del cajero escondido en el subterráneo de la casa de Farley Ramsdale la noche en que la grúa se llevó el coche al desguace. Creo que Cosmo Betrossian ha repartido el dinero del cajero con otra persona, seguramente otra mujer. El orgullo ruso de Ilya Roskova no le permite reconocer que es posible. Creo que, después, Cosmo contó a Dmitri Zotkin una historia inventada sobre Olive y la desaparición del dinero, pero Dmitri era inteligente y no se lo creyó. Y entonces empezó el tiroteo.
– Hasta ahora, sus hipótesis han resultado ciertas -dijo el capitán de área-. Entonces, ¿qué cree que ha sido de esa mujer, Olive?
– Creo que al final, Cosmo Betrossian la asustaba tanto que huyó de Farley Ramsdale. Probablemente ahora estará viviendo con otro adicto a la anfetamina. O quizá en las calles, sin más. Un día la encontraremos muerta de sobredosis. Sinceramente, ya no nos sirve de nada en esta investigación.
– ¿Cree que encontraremos el dinero del cajero? -preguntó el capitán de la comisaría.
– Suponemos que Cosmo Betrossian amaba a otra mujer rusa -dijo Viktor-. Es fácil que esté gastando el dinero del cajero en Rodeo Drive ahora mismo mientras hablamos.
– De acuerdo, corten -dijo el capitán de área-. En la conferencia de prensa procure evitar cualquier alusión al dinero perdido. Las demás piezas encajan perfectamente.
– Sí, señor -dijo Viktor Chernenko-. Es el único cabo que queda por atar.
Cuando empezó el cuadrante de junio en la comisaría Hollywood, las cosas habían vuelto a la normalidad. Los polis surfistas no perdían ocasión de ir a la playa de Malibú. B.M. Driscoll estaba seguro de que tenía sinusitis por culpa de lo que a él le parecía una temporada de alergias muy severa. Benny Brewster había convencido al Oráculo de que pusiera a B.M. Driscoll con uno de los recién llegados que no le conociera de nada, y el Oráculo cedió. Fausto Gamboa y Budgie Polk eran un equipo eficiente, sobre todo desde que Budgie convenció a Fausto de que tenía que tratarla como a uno cualquiera de sus compañeros. Wesley Drubb vio convertirse en realidad su deseo de que lo asignaran a una unidad anticlanes, donde tenía más posibilidades de hacer trabajo policial más duro. Y, en un momento de apuro producido por las vacaciones estivales, Hollywood Nate aceptó ser oficial de entrenamiento una temporada con un novato en periodo de prueba llamado Marty Shaw, que le ponía muy nervioso porque le llamaba constantemente «señor».
Pero lo mejor de todo el turno medio fue que Mag Takara se reincorporó al servicio. El Oráculo opinaba que debía quedarse en servicios administrativos hasta que se recuperase un poco más de la vista, y a ella le pareció bien. Mag llevaba gafas ahora, y pronto tendría que pedir la baja otra vez para someterse a otra operación de cirugía plástica, pero tenía muchas ganas de volver a ponerse el uniforme, y se lo permitieron. Supo que iban a concederle la medalla al valor por su actuación en la joyería, la noche del incidente de la granada. Dijo que sus padres se sentirían muy orgullosos.
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