John Buchan - Los 39 Escalones

Здесь есть возможность читать онлайн «John Buchan - Los 39 Escalones» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Триллер, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Los 39 Escalones: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Los 39 Escalones»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Richard Hannay no lograba cogerle el pulso a la metrópolis; a su vuelta de una larga estancia en las colonias, Londres le aburría mortalmente. Quizá por eso prestó atención al extraño individuo que le abordó en las escaleras de su casa pidiéndole asilo. Cuando su confusa historia de atentados políticos y de conspiraciones balcánicas empezaba a adquirir perfiles escalofriantes, la muerte interrumpió sus revelaciones. Pero ahora el inocente Hannay se había convertido en único depositario de un secreto que acarreaba la muerte. Tanto Scotland Yard como los agentes del servicio secreto alemán estaban sobre su pista…
Buchan, que fue jefe del departamento inglés de Información durante la Primera Guerra Mundial, supo mezclar sabiamente la invención y la intriga con el conocimiento real y directo de temas de espionaje. Su sentido de la atmósfera y de la escenificación, sus ingeniosas historias y su habilidad para la intriga le convierten en un antecesor directo de autores como Graham Greene y John le Carré.

Los 39 Escalones — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Los 39 Escalones», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Cuando entré en la habitación, el anciano de la cabecera de la mesa se había levantado para recibirme.

Iba vestido de etiqueta -chaqueta corta y corbata negra-, igual que el otro, al que mentalmente llamé «el gordo». El tercero, el tipo moreno, llevaba un traje de sarga azul y un cuello blanco, y los colores de un club o un colegio.

La reacción del anciano fue perfecta.

– ¿Señor Hannay?-dijo con un titubeo-. ¿Deseaba verme? Volveré en seguida, amigos. Será mejor que vayamos al salón de fumar.

Aunque no tenía ni un gramo de seguridad en mí mismo, me esforcé en seguir jugando la partida. Cogí una silla y me senté.

– Creo que ya nos conocemos -me apresuré a decir-, y supongo que ya sabe lo que quiero.

La luz era muy tenue, pero por lo que pude ver en sus caras, interpretaron muy bien el papel de desconcierto.

– Quizá, quizá -dijo el anciano-. No tengo muy buena memoria, pero me temo que debe revelarme el motivo de su visita, señor, porque no lo conozco.

– De acuerdo -repuse, mientras experimentaba la sensación de estar diciendo tonterías-. He venido para comunicarles que el juego ha terminado. Aquí tengo una orden de arresto contra ustedes tres, caballeros.

– ¿Arresto? -repitió el anciano, y pareció verdaderamente trastornado-. ¡Arresto! Santo Dios, ¿por qué?

– Por el asesinato de Franklin Scudder, en Londres, el día veintitrés del mes pasado.

– Nunca había oído ese nombre -dijo el anciano con voz aturdida.

Entonces habló uno de los otros:

– Se refiere al asesinato de Portland Place. Lo leí en los periódicos. ¡Santo Cielo, usted debe estar loco, señor! ¿De dónde viene?

– De Scotland Yard -contesté.

Después de eso hubo un minuto de silencio absoluto. El anciano clavó los ojos en el plato y jugueteó con una nuez, como un modelo de inocente estupefacción.

Entonces habló el gordo. Tartamudeó un poco, como un hombre que escogiera sus palabras.

– No te pongas nervioso, tío -dijo-. Todo esto es una equivocación ridícula; pero esas cosas ocurren algunas veces, y podemos aclararlas fácilmente. No nos costará demostrar nuestra inocencia. Yo puedo demostrar que el veintitrés de mayo estaba fuera del país, y Bob se hallaba en una clínica. Tú te encontrabas en Londres, pero puedes explicar qué hacías allí.

– ¡Desde luego, Percy! Claro que es muy fácil. ¡El veintitrés! Eso fue el día siguiente de la boda de Agatha. Veamos. ¿Qué hice? Llegué de Woking por la mañana, y almorcé en el club con Charlie Symons. Después… ¡Ah, sí!, cené con los Fishmonger. Lo recuerdo porque el ponche no me sentó nada bien, y a la mañana siguiente estaba indispuesto. Sin ir más lejos, tengo la caja de cigarros que traje de la cena. -Señaló un objeto que había encima de la mesa, y se rió nerviosamente.

– Creo, señor -dijo el joven, dirigiéndose respetuosamente a mí-, que usted mismo se habrá dado cuenta del error. Queremos ayudar a la ley como todos los ingleses, y no deseamos que Scotland Yard quede en ridículo. ¿No es así, tío?

– Desde luego, Bob. -El anciano parecía estar recobrando la voz-. Desde luego, haremos todo lo que esté en nuestra mano para ayudar a las autoridades. Pero… pero esto es un poco excesivo. No logro recobrarme de la sorpresa.

– ¡Cómo se reiría Nellie!-dijo el hombre gordo-. Siempre afirmaba que te morirías de aburrimiento porque nunca te ocurría nada. Y ahora vas a desquitarte con creces -y se echó a reír de un modo muy agradable.

– Por Júpiter, sí. ¡Imagínate! Vaya una historia para explicar en el club. La verdad, señor Hannay, supongo que debería estar enfadado para demostrar mi inocencia, pero es demasiado gracioso. ¡Casi le perdono el susto que me ha dado! Parecía usted tan triste, que he pensado que tal vez había matado a alguien estando dormido.

No podía ser una actuación; era detestablemente genuino. Se me cayó el alma a los pies, y mi primer impulso fue pedir disculpas y marcharme. Pero me dije a mí mismo que no podía darme por vencido, aunque me convirtiese en el hazmerreír de toda Gran Bretaña. La luz de las velas era muy tenue, y para disimular mi confusión me levanté, fui hacia la puerta y encendí la luz eléctrica. El súbito resplandor les hizo parpadear, y yo escruté los tres rostros.

No me sirvió de nada. Uno era viejo y calvo, otro era corpulento, y otro era moreno y delgado. Su aspecto no desmentía que fuesen los tres que me habían perseguido en Escocia, pero nada les identificaba. No entiendo por qué yo, que como picapedrero había cruzado mi mirada con dos pares de ojos, y como Ned Ainslie con otro par, por qué yo, que tengo buena memoria y el don de la observación, no pude reconocerles. Parecían lo que afirmaban ser, y no habría podido jurar que no lo eran.

En aquel agradable comedor, con grabados en las paredes y el retrato de una anciana dama encima de la repisa de la chimenea, no vi nada que les relacionara con los fanáticos de los páramos. Había una pitillera de plata junto a mí, y vi que había sido ganada por Percival Appleton, del club de St. Bede, en un torneo de golf. Tuve que concentrarme en el recuerdo de Peter Pienaar para no salir corriendo de aquella casa.

– Bueno -dijo cortésmente el anciano-, ¿está satisfecho del interrogatorio, señor?

No encontré palabras para responder.

– Espero que considere compatible con su deber olvidar este ridículo asunto. No me quejo, pero es muy molesto para personas respetables como nosotros.

Meneé la cabeza.

– Oh, Dios mío -exclamó el hombre joven-. ¡Esto es demasiado!

– ¿Acaso se propone llevarnos a la comisaría de policía?-preguntó el gordo-. Quizá esto fuera lo mejor, pero supongo que no se contentará con la policía local. Tengo derecho a pedirle que nos enseñe la orden de arresto, pero no quiero formular ninguna calumnia contra usted. Sólo está cumpliendo con su deber. Sin embargo, admitirá que lo hace con mucha torpeza. ¿Puedo saber cuáles son sus intenciones?

No había nada que hacer más que llamar a mis hombres y arrestarles, o bien confesar mi error y marcharme. Estaba hipnotizado por el lugar, por el aire de absoluta inocencia, no sólo inocencia, sino sincera estupefacción e inquietud en aquellos tres rostros.

«Oh, Peter Pienaar», gemí interiormente, y en ese momento estuve a punto de maldecirme por tonto y pedirles perdón.

– Mientras tanto, propongo que juguemos una partida de bridge -dijo el gordo-. Dará tiempo al señor Hannay para reflexionar, y nos distraeremos un rato. ¿Quiere usted jugar, señor?

Acepté como si se tratara de una invitación normal en el club. Todo aquel asunto me había hipnotizado. Fuimos al salón de fumar, donde había una mesa de juego, y me invitaron a fumar y beber. Ocupé mi lugar en la mesa como en un sueño. La ventana estaba abierta y la luna iluminaba los acantilados y él mar con una luz amarilla. La cabeza me daba vueltas. Los tres habían recobrado la compostura y charlaban con naturalidad de los temas que se oyen en cualquier club de golf. Yo debía destacar como un bicho raro, sentado entre ellos con el ceño fruncido y la mirada ausente.

Mi pareja era el joven moreno. Soy un jugador de bridge bastante aceptable, pero creo que aquella noche no hice un buen papel. Vieron que habían logrado desconcertarme, y eso les confirió aún más seguridad en sí mismos. Yo seguí observando sus rostros, pero no me revelaron nada. No es que tuviesen un aspecto distinto; eran distintos. Me aferré desesperadamente a las palabras de Peter Pienaar.

De repente algo me despertó.

El anciano bajó la mano para encender un cigarro. No lo cogió en seguida, sino que se retrepó un momento en la silla, tamborileando con los dedos sobre las rodillas.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Los 39 Escalones»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Los 39 Escalones» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «Los 39 Escalones»

Обсуждение, отзывы о книге «Los 39 Escalones» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x