P. James - La muerte llega a Pemberley

Здесь есть возможность читать онлайн «P. James - La muerte llega a Pemberley» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Детектив, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

La muerte llega a Pemberley: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «La muerte llega a Pemberley»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Pemberley, año 1803. Han pasado seis años desde que Elizabeth y Darcy se casaran, creando un mundo perfecto que parece invulnerable. Pero de pronto, en la víspera de un baile, todo se tuerce. Un carruaje sale a toda prisa de la residencia, llevándose a Lydia, la hermana de Elizabeth, con su marido, el desafortunado Wickham, que ha sido expulsado de los dominios de Darcy. Sin embargo, Lydia no tarda en regresar, conmocionada, gritando que su marido ha sido asesinado. Sin previo aviso, Pemberley se zambulle en un escalofriante misterio.

La muerte llega a Pemberley — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «La muerte llega a Pemberley», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Darcy había aconsejado a Bingley que, más que construirse una casa, adquiriera alguna propiedad ya existente y, puesto que Jane ya esperaba su primer hijo, parecía aconsejable encontrar sin dilación alguna que les permitiera instalarse con los mínimos inconvenientes. Fue Darcy, actuando en nombre de su amigo, el que dio con Highmarten, y tanto Jane como su esposo se mostraron encantados con la casa desde el momento en que la vieron. Se trataba de una mansión elegante, moderna, erigida sobre un terreno elevado, lo que permitía que desde todas sus ventanas las vistas fueran despejadas. Era lo bastante espaciosa para facilitar la vida de familia, rodeada de jardines bien trazados, y de tantas tierras que Bingley podría organizar cacerías en ellas sin salir perdiendo en la comparación con las que se celebraban en Pemberley. El doctor McFee, que durante años había velado por la salud de los Darcy y de todos quienes vivían en Pemberley, había visitado Highmarten y había dado su aprobación, considerando que la situación era saludable, y el agua, de gran pureza. Las formalidades se resolvieron con celeridad. A la casa solo le hacían falta muebles y decoración, y Jane, con la ayuda de Elizabeth, se había dedicado con gran placer a recorrer las estancias decidiendo papeles pintados, pinturas y cortinajes. A los dos meses de haber encontrado la propiedad, los Bingley ya se hallaban instalados, y la dicha de las dos hermanas casadas era completa.

Ambas familias se veían con frecuencia, y eran pocas las semanas en que uno u otro carruaje no recorriera la distancia que separaba Highmarten de Pemberley. Jane rara vez se separaba de sus hijos más de una noche -‌Elizabeth y Maria, las gemelas de cuatro años, y Charles Edward, que ya estaba a punto de cumplir dos-‌, aunque sabía que podía dejarlos con total tranquilidad en manos de la experimentada y competente señora Metcalf, la niñera que ya se había ocupado de su esposo cuando este nació, pero se alegraba de pasar dos noches en Pemberley para poder asistir al baile sin tener que vivir los inevitables problemas de trasladar a tres niños pequeños y a su niñera de una casa a otra para una estancia tan breve. En aquella ocasión tampoco había acudido con su doncella -‌nunca lo hacía-‌, pero a la de Elizabeth, una joven muy dispuesta llamada Belton, no le importaba en absoluto atenderlas a las dos. El coche y el cochero de los Bingley quedaron a cargo de Wilkinson, el cochero de Darcy, y tras los efusivos saludos de rigor, Elizabeth y Jane, cogidas del brazo, subieron hasta el dormitorio que esta ocupaba siempre en sus visitas, contiguo al vestidor de Bingley. Belton ya se había ocupado del baúl de Jane, y estaba colgando su vestido de noche y el traje largo que se pondría para el baile. Regresaría transcurrida una hora para ayudarlas a cambiarse y peinarse. Las hermanas, que habían compartido dormitorio en Longbourn, se habían sentido muy unidas desde la infancia, y no existía cuestión que Elizabeth no pudiera confiar a Jane, pues sabía que contaría siempre con su máxima discreción, y que los consejos que esta pudiera darle nacerían de su bondad y su buen corazón.

Después de hablar con Belton se dirigieron, como de costumbre, al cuarto de los niños para dar al pequeño Charles el abrazo esperado, y regalarle alguna golosina, para jugar con Fitzwilliam y escucharlo leer -‌pronto abandonaría la habitación infantil para pasar a ocupar la del estudio, y tomaría un tutor-‌ y para mantener una charla breve pero relajada con la señora Donovan. Entre ella y la señora Metcalf sumaban cincuenta años de experiencia, y aquellas dos déspotas benévolas habían establecido desde el principio una estrecha alianza, defensiva y ofensiva, y ejercían el control absoluto en sus dominios, adoradas por los niños que tenían a su cargo y respetadas por sus padres, a pesar de que Elizabeth sospechaba que, para la señora Donovan, la única función de una madre consistía en traer al mundo a un nuevo bebé tan pronto como al último empezaban a salirle los dientes de leche. Jane contó algunas novedades sobre los progresos de Charles Edward y las gemelas, y el régimen seguido en Highmarten fue comentado y alabado por la señora Donovan, algo normal, teniendo en cuenta que era igual que el suyo. Apenas disponían ya de una hora antes de cambiarse para la cena, por lo que las hermanas se trasladaron al cuarto de Elizabeth para compartir aquellas pequeñas confidencias de las que depende en gran medida la felicidad doméstica.

Para Elizabeth habría sido un alivio confiar a Jane una cuestión de mayor peso, la intención del coronel de proponer matrimonio a Georgiana, pero, aunque no le había pedido que le guardara el secreto, él debía confiar, sin duda, en que ella hablaría antes con su esposo, y a Elizabeth le parecía que el alto sentido del honor de Jane se resentiría, como se habría resentido el suyo propio, si su hermana le hubiera confiado la noticia antes de tener la ocasión de comentarla con Darcy. Sin embargo, estaba impaciente por hablar de Henry Alveston, y se alegró de que fuera Jane la que pronunciara su nombre diciendo:

– ‌Qué amable por tu parte al incluir al señor Alveston en tu invitación. Sé lo mucho que significa para él ser recibido en Pemberley.

– ‌Es un invitado muy agradable, y los dos nos alegramos de verle. Educado, inteligente, apuesto y animado, es por tanto paradigma de juventud. Recuérdame cómo llegasteis a intimar. ¿No fue el señor Bingley quien lo conoció en Londres, cuando fue a ver a su abogado?

– ‌Sí, hace dieciocho meses, cuando Charles visitaba al señor Peck para tratar sobre unas inversiones. El señor Alveston había acudido al despacho en relación con la posible representación en los tribunales de uno de los clientes del señor Peck y, como sucedió que los dos llegaron con antelación, coincidieron en la sala de espera y, posteriormente, el señor Peck los presentó. A Charles le impresionó notablemente el joven, y esa noche cenaron juntos. Fue entonces cuando el señor Alveston le confió su intención de recuperar la fortuna familiar y la finca de Surrey, propiedad de su familia desde el siglo XVII, y con la que él, en tanto que hijo único, siente un fuerte vínculo y una gran responsabilidad. Volvieron a verse en el club de Charles, y fue entonces cuando mi esposo, conmovido ante su aspecto general de fatiga, lo invitó en nombre de los dos a pasar unos días en Highmarten. Desde entonces el señor Alveston se ha convertido en visita asidua, y es bienvenido cada vez que sus obligaciones en los tribunales le permiten escaparse. Hemos sabido que el padre del señor Alveston, lord Alveston, ha cumplido los ochenta años y no goza de buena salud, y que durante estos últimos años ya no ha sido capaz de aportar el vigor y la iniciativa que requiere el manejo de una finca, pero la baronía es una de las más antiguas del país, y su familia, muy respetada. Charles supo, por el señor Peck, y no solo por él, que el señor Alveston causa gran admiración en Middle Temple, y los dos nos hemos encariñado mucho con él. Para nuestro pequeño Charles Edward es todo un héroe, y las gemelas lo adoran y lo reciben siempre con saltos de alegría.

Mostrarse cariñoso con sus hijos era un atajo seguro hacia el corazón de Jane, y Elizabeth comprendía la atracción que en Highmarten despertaba Alveston. La vida de un soltero en Londres, que trabajaba más de la cuenta, no debía de resultar demasiado atractiva, y Alveston encontraba sin duda en la belleza de la señora Bingley, en su amabilidad, en su voz melodiosa y en la alegre vida doméstica de su hogar, un agradable contraste con la competitividad despiadada y las exigencias sociales de la capital. Alveston, como Darcy, habían asumido siendo muy jóvenes el peso de las expectativas y las responsabilidades. Su empeño en recuperar la fortuna familiar era digno de admiración, y el Tribunal de Justicia, con sus desafíos y sus éxitos, era para él, tal vez, la encarnación de una lucha más personal.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «La muerte llega a Pemberley»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «La muerte llega a Pemberley» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «La muerte llega a Pemberley»

Обсуждение, отзывы о книге «La muerte llega a Pemberley» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x