Michel Tournier - Viernes o Los limbos del Pacífico

Здесь есть возможность читать онлайн «Michel Tournier - Viernes o Los limbos del Pacífico» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Современная проза, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Viernes o Los limbos del Pacífico: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Viernes o Los limbos del Pacífico»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Decía Jorge Luis Borges que el significado de una novela como El Quijote no podía ser el mismo en el siglo XVII que en el XX. Pues bien, éste es el reto que ha afrontado el laureado escritor francés Michel Tournier al retomar la historia de Robinsón Crusoe y reescribirla desde una sensibilidad contemporánea.
Toda la fe, la inocencia, el positivismo y el arrogante etnocentrismo del héroe de Daniel Defoe, se convierten en la obra de Michel Tournier en duda sistemática, en conciencia de las invisibles relaciones entre Robinsón y la naturaleza que le limita y le otorga su identidad, y de los complejos, sutiles, conflictivos lazos que le unen a su alter ego, Viernes, un personaje que ha dejado de ser el sumiso esclavo del héroe, para convertirse en el imposible interlocutor de un poeta.
Viernes o Los limbos del Pacífico constituye un texto sugerente, en el que las peripecias de su solitario protagonista dan pie a la reflexión conjunta de autor y lector sobre el sentido de la condición humana y de la civilización. La novela se cierra con un final consecuente y paradigmático: Viernes viajará en el velero que le conducirá a la sociedad occidental, Robinsón, que descubre justo entonces la atrocidad que se esconde en los valores jerárquicos de la cultura a la que pertenece, rehusa subir a bordo y asume su condición de náufrago, en la inesperada compañía de un grumete que huye, como antes el salvaje Viernes, de la cruel compañía de sus compañeros de raza y de cultura.

Viernes o Los limbos del Pacífico — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Viernes o Los limbos del Pacífico», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Pensativo y silencioso, dio algunos pasos y quedó enmarcado en la puerta de la residencia. Tuvo un movimiento de retroceso y su cólera se reavivó cuando percibió, a la izquierda apoyado contra el muro de la casa, a Viernes en cuclillas sobre sus talones, en una completa inmovilidad, con la cara vuelta hacia el horizonte y la mirada perdida. Sabe que el araucano es capaz de permanecer así durante horas y horas, en una postura que él, por su parte, no puede adoptar más que durante unos segundos, sintiendo en seguida fulgurantes calambres en sus rodillas. Es presa de distintos sentimientos y por fin decide ir a sentarse junto a Viernes y comunicarse con él en la gran espera silenciosa que envuelve a Speranza y a sus habitantes.

En el cielo de una impecable pureza, el sol despliega su soberana omnipotencia. Pesa con toda su dorada carga sobre el mar acostado bajo él con una sumisión total, sobre la isla desmayada y seca, sobre las construcciones de Robinsón que semejan templos dedicados a su gloria. La palabra interior le sugiere que tal vez al reino telúrico de Speranza habrá de sucederle un día un reino solar , pero es una idea todavía tan imprecisa, tan débil, tan inaprensible, que no puede retenerla durante largo rato y la deja en reserva en su memoria para que madure.

Volviendo un poco la cabeza hacia la izquierda, ve el perfil derecho de Viernes. Su rostro está surcado de moratones y cortes y en su prominente pómulo se abren los labios violáceos de una llaga indecente. Robinsón observa como con una lupa aquella máscara prognata, un poco bestial, a la que su tristeza vuelve más obstinada y más enfadada que de ordinario. Y entonces percibe en ese paisaje de carne sufriente y fea algo brillante, puro y delicado: el ojo de Viernes. Bajo aquellas pestañas largas y curvas, el globo ocular, perfectamente liso y límpido, es lavado sin cesar, refrescado y barrido por el batido del párpado. La pupila palpita bajo la acción variable de la luz, adaptando con precisión su diámetro a la luminosidad ambiente, para que la retina esté constantemente impresionada. En la masa transparente del iris está diluida una ínfima corola de plumas de vidrio, de un rosáceo tenue, infinitamente precioso y delicado. Robinsón está fascinado por aquel órgano formado con tanta delicadeza, tan perfectamente nuevo y al mismo tiempo tan brillante. ¿Cómo tal maravilla puede estar incorporada a un ser tan grosero, ingrato y vulgar?; y si en ese preciso instante descubre por azar la belleza anatómica sorprendente del ojo de Viernes, ¿no debe preguntarse honestamente si el araucano no será en conjunto más que una adición de cosas también admirables que él solamente ignora por ceguera?

Robinsón da vueltas y vueltas a esta cuestión dentro de sí mismo. Por vez primera entrevé con claridad, bajo aquel mestizo grosero y estúpido que le irrita, la existencia posible de otro Viernes -como sospechó antaño, mucho antes de descubrir la gruta y la loma, que existía otra isla , oculta bajo la isla administrada.

Pero esta visión no debía durar más que un fugitivo instante y la vida debía retornar aún a su curso monótono y laborioso.

Retomó su curso, en efecto, pero hiciera lo que hiciera Robinsón, había siempre un alguien en su interior que aguardaba un acontecimiento decisivo, trastornador, un comienzo radicalmente nuevo que anularía cualquier empresa pasada o futura. Luego el hombre viejo protestaba, se aferraba a su obra, calculaba las próximas cosechas, proyectaba vagamente plantaciones de maderas valiosas, de jebes o de algodón, diseñaba el plano de un molino que captaría la energía de un torrente. Pero nunca más volvió a la loma rosa.

Viernes no se planteaba ningún problema de ese tipo. Había descubierto el barrilete de tabaco y fumaba en la larga pipa de Van Deyssel a escondidas de su amo. El castigo, si era descubierto, sería sin duda ejemplar, porque la provisión de tabaco tocaba a su fin y Robinsón no se concedía ya más que una pipa cada dos meses. Era una fiesta para él, en la que soñaba desde mucho tiempo antes, y temía el momento en que tendría que renunciar definitivamente a ese placer.

Aquel día habla descendido a inspeccionar los sedales que había colocado durante la marea baja y que debían quedar de nuevo al descubierto en la bajamar. Viernes colocó el barrilete de tabaco bajo su brazo y fue a instalarse en la gruta. Todo su placer se perdía cuando fumaba al aire libre, pero sabía que si fumaba en una de las casas el olor le hubiera traicionado inevitablemente. Robinsón podía fumar en cualquier parte. Para él, sólo contaba el horno ardiente y vivo, lleno de ascuas y renegrido: era la envoltura terrestre de un diminuto sol subterráneo, una especie de volcán portátil y domesticado que enrojecía apaciblemente bajo la ceniza, al reclamo de su boca. En esta retorta en miniatura el tabaco recocido, calcinado, sublimado se transmutaba en resinas, alquitrán y en jarabe bituminoso, cuyo aroma le producía un agradable cosquilleo en las narices. Era la cámara nupcial poseída , encerrada en el agujero de su mano, de la tierra y del sol.

Para Viernes, por el contrario, toda la operación no se justificaba más que por el humo liberado en las volutas y el menor viento o corriente de aire rompía el encanto sin remedio. Necesitaba una atmósfera absolutamente calma y nada era más conveniente para sus juegos eólicos que el aire dormido de la gruta.

A unos veinte pasos de la entrada de la gruta se ha construido una especie de tumbona con sacos y toneles. Medio vuelto de espaldas, aspira profundamente de la boquilla de cuerno de la pipa. Luego sus labios dejan filtrar un hilo de humo que se divide en dos y se desliza sin pérdida alguna en sus narices. El humo cumple entonces su función más importante: llena y sensibiliza sus pulmones, vuelve consciente y como luminoso ese espacio oculto en su pecho, que es lo que hay en él de más aéreo y espiritual. Por último expulsa con suavidad la nube azul que le habitaba. A contraluz, ante la abertura iluminada de la gruta, el humo despliega un pulpo que se mueve, lleno de arabescos y de lentos remolinos que crece, asciende y se hace cada vez más tenue… Viernes sueña durante largos minutos y se apresta a aspirar una nueva bocanada de su pipa, cuando el eco lejano de los gritos y los ladridos llega hasta él. Robinsón ha vuelto antes de lo previsto y le llama con una voz que no presagia nada bueno. Tenn ladra, un castañeteo resuena. La voz se hace cada vez más próxima, más imperiosa. En el marco claro de la entrada de la gruta se recorta la silueta negra de Robinsón -con los brazos en jarras, piernas separadas- rubricada por la correa del látigo. Viernes se levanta. ¿Qué hacer con la pipa? La arroja con todas sus fuerzas al fondo de la gruta. Luego avanza con bravura hacia el castigo. Robinsón ha tenido que descubrir la desaparición del barrilete, porque lanza espuma de rabia. Levanta el látigo. Y es en ese momento cuando los cuarenta toneles de pólvora negra hablan al mismo tiempo. Un torrente de llamas rojas brota de la gruta. En un último destello de conciencia, Robinsón se siente levantado, transportado, mientras que ve al macizo rocoso, que corona la gruta, desplomarse como un juego de construcciones.

Capítulo IX

Al abrir los ojos, Robinsón vio en primer lugar un rostro negro agachado sobre él. Viernes le sostenía la cabeza con la mano izquierda y trataba de hacerle beber agua fresca en el hueco de su mano derecha. Pero como Robinsón apretaba convulsivamente los dientes, el agua se derramaba alrededor de su boca, en su barba y sobre su pecho. El araucano sonrió y se puso de pie al verle que se removía. Al instante una parte de su camisa y la pernera izquierda de su pantalón desgarrados y renegridos, cayeron al suelo. Rompió a reír y se desembarazó, haciendo gestos exagerados, del resto de sus vestidos semicalcinados. Luego, después de recoger de entre los objetos domésticos desperdigados el trozo de un espejo, se contempló en él haciendo muecas y se lo presentó a Robinsón con un nuevo estallido de risa. A pesar de los restos de hollín que le marcaban como cicatrices, no tenía ninguna herida en la cara, pero su hermosa barba pelirroja se hallaba roída por zonas peladas y sembrada de esas costritas barnizadas que forma el pelo cuando arde. Se levantó y se arrancó también los jirones de ropa carbonizados que tenía todavía pegados al cuerpo. Dio algunos pasos. No tenía más que contusiones superficiales bajo la espesa capa de hollín, polvo y tierra que le cubría.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Viernes o Los limbos del Pacífico»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Viernes o Los limbos del Pacífico» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «Viernes o Los limbos del Pacífico»

Обсуждение, отзывы о книге «Viernes o Los limbos del Pacífico» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x