Sara Gruen - Agua para elefantes

Здесь есть возможность читать онлайн «Sara Gruen - Agua para elefantes» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Современная проза, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Agua para elefantes: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Agua para elefantes»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Todos hemos querido cambiar de vida, todos hemos querido huir alguna vez.
Cuando el joven Jacob pierde todo, su familia y su futuro, y el mundo entero parece al borde del abismo en los difíciles años treinta, se aventura en un circo ambulante para trabajar como veterinario. Transcurren años de penuria y crueldad, pero también de ensueño y plenitud, pues Jacob encuentra en el deslumbrante espectáculo de los hermanos Banzini la amistad, al amor de su vida y a la traviesa elefanta Rosie.
Han transcurrido ya muchos años, pero Jacob no se resigna a la postración que el destino le depara. Con renovada valentía nos revelará un secreto impactante y decidirá emprender nuevas andanzas, cueste lo que cueste.
Sara Gruen, con un estilo apasionado y vibrante, ha escrito una novela aclamada por millones de libreros y lectores. Romance, lucha, asesinato, tragedia y humor integran el cartel de esta gran función que conmueve y asombra por igual.

Agua para elefantes — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Agua para elefantes», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Al pasar por la tienda de establos veo a Kinko protegido por su escasa sombra. Queenie está agachada delante de él, haciendo unas deposiciones muy líquidas, y avanza unos centímetros tras cada nuevo chorro de diarrea.

– ¿Qué le pasa? -digo deteniéndome a su lado.

Kinko me mira con odio.

– ¿A ti qué te parece? Tiene cagalera.

– ¿Qué ha comido?

– ¿Quién coño lo sabe?

Me aproximo y observo de cerca uno de los charquitos buscando parásitos. Parece que está limpia.

– Vete a ver si tienen miel en la cocina.

– ¿Eh? -dice Kinko estirándose y mirándome con los ojos entornados.

– Miel. Y si puedes conseguir un poco de polvo de olmo, añádeselo también. Pero la miel sola debería ser suficiente para curarla -digo.

Me mira fijamente durante unos instantes con los brazos en jarras.

– De acuerdo -dice inseguro. Luego se vuelve hacia la perra.

Sigo mi camino, deteniéndome finalmente en una campa de hierba a cierta distancia de la carpa de las fieras de los Hermanos Fox. Se alza inmersa en una ominosa soledad, como sí estuviera rodeada de un campo de minas. Nadie se acerca a menos de veinte metros de distancia. Las condiciones dentro deben de ser horribles, pero, aparte de atar a Tío Al y a August y asaltar los vagones de agua, no se me ocurre ninguna solución. Me voy sintiendo más y más desesperado hasta que ya no puedo seguir sentado. Me pongo de pie y me dirijo hacia nuestra carpa de las fieras.

Incluso con la ventaja de unos abrevaderos llenos de agua y de la corriente de aire, los animales se encuentran en un estado de estupor debido al calor. Las cebras, jirafas y otros herbívoros permanecen de pie, pero con los cuellos estirados y los ojos medio cerrados. Hasta el yak está inmóvil, a pesar de las moscas que se pasean zumbando alrededor de sus ojos y orejas. Le espanto unas cuantas, pero vuelven a posarse inmediatamente. No hay nada que hacer.

El oso polar está tumbado sobre su estómago, con la cabeza y el hocico estirados hacia delante. En reposo parece inofensivo, casi delicado, con la mayor parte de su masa corporal concentrada en el tercio inferior de su cuerpo. Inhala profunda y lentamente, y exhala con un gruñido largo y ronco. Pobrecillo. Dudo mucho que la temperatura alcance unas cotas ni parecidas a éstas en el Ártico.

El orangután está tumbado boca arriba, con los brazos y las patas abiertas. Gira la cabeza para mirarme y parpadea tristemente, como si me pidiera perdón por no hacer un esfuerzo mayor.

No importa, le digo con los ojos. Lo comprendo.

Parpadea una vez más y gira la cabeza de nuevo para volver a clavar la mirada en el techo.

Cuando llego a los caballos de Marlena, emiten un relincho de reconocimiento y pasan sus belfos por mis manos, que todavía huelen a manzanas asadas. Una vez que confirman que no tengo nada, pierden el interés en mí y regresan a su estado de semiinconsciencia.

Los felinos yacen de costado, completamente inmóviles, con los ojos sin cerrar del todo. Si no fuera por el subir y bajar constante de sus cajas torácicas, podría creer que están muertos. Apoyo la frente en los barrotes y me quedo mirándolos largo rato. Después me doy la vuelta para irme. Apenas he recorrido unos tres metros cuando me giro. Acabo de darme cuenta de que los suelos de las jaulas están escrupulosamente limpios.

Marlena y August están discutiendo tan alto que puedo oírles a veinte metros de distancia. Me detengo a las puertas del camerino, no muy seguro de querer interrumpirles. Pero tampoco quiero quedarme escuchando. Por fin me armo de valor y pego la boca a la lona.

– ¡August! ¡Oye, August!

Las voces se acallan. Se oye un roce y uno de ellos chista al otro.

– ¿Qué pasa? -pregunta August.

– ¿Clive ha dado de comer a los felinos?

Su rostro se asoma por la abertura de la cortina.

– Ah, sí. Bueno, ha habido algunas dificultades, pero ya se me ha ocurrido una cosa.

– ¿Que?

– Llegará mañana. No te preocupes. No les va a pasar nada. Dios mío -dice estirando el cuello para ver detrás de mí-. ¿Y ahora qué pasa?

Tío Al se dirige hacia nosotros a grandes pasos con su chaleco rojo y la chistera; sus piernas enfundadas en cuadros devoran la distancia. Le siguen sus acólitos, dando nerviosas carreritas para mantenerse a su altura.

August suspira y me abre la cortina de la tienda.

– Puedes pasar y tomar asiento. Parece que vas a recibir tu primera lección de negocios.

Me agacho y entro. Marlena está sentada delante de su tocador, con las piernas y los brazos cruzados. Balancea un pie, furiosa.

– Querida mía -dice August-. Recomponte.

– ¿Marlena? -dice Tío Al al otro lado de la cortina de lona de la tienda-. ¿Marlena? ¿Puedo entrar, querida?

Marlena chasca los labios y pone los ojos en blanco.

– Sí, Tío Al. Por supuesto, Tío Al. Por favor, pasa, Tío Al -canturrea.

La cortina de la tienda se abre y Tío Al entra, transpirando profusamente y con una sonrisa de oreja a oreja.

– Ya hemos llegado a un acuerdo -dice mientras se para delante de August.

– O sea que ya es tuyo -le dice August.

– ¿Eh? ¿Qué? -responde Tío Al, parpadeando sorprendido.

– El monstruo -dice August-. Charles Nosequé.

– No, no, no. Olvídate de él.

– ¿Cómo que «olvídate de él»? -dice August-. Creía que él era la razón por la que estábamos aquí. ¿Qué ha pasado?

– ¿Qué? -dice Tío Al algo despistado. Unas cuantas cabezas se asoman detrás de él y niegan con vehemencia. Uno de los acompañantes hace el gesto de cortarse el cuello.

August les mira y suspira:

– Ah, se lo ha quedado Ringling.

– No te preocupes por eso -dice Tío Al-. Tengo novedades…, ¡magníficas novedades! ¡Incluso podría decirse que son novedades mastodónticas! -se vuelve para mirar a sus seguidores, que le reciben con sentidas carcajadas. Él se gira de nuevo-. Adivina.

– No tengo ni idea, Al -dice August.

Al se vuelve expectante hacia Marlena.

– No lo sé -dice ella enfadada.

– ¡Hemos comprado un paquidermo! -grita Tío Al abriendo jubiloso los brazos. Su bastón golpea a uno de los adeptos, que da un salto hacia atrás.

A August le cambia la cara.

– ¿Qué?

– ¡Un paquidermo! ¡Un elefante!

– ¿Tienes un elefante?

– No, August. Tú tienes un elefante. Se llama Rosie, tiene cincuenta y tres años y es increíblemente lista. La mejor que tenían. Estoy impaciente por ver el número que montas para ella… -cierra los ojos para percibir mejor la imagen. Agita los dedos delante de la cara. Sonríe en éxtasis, con los ojos cerrados-. Imagino que intervendrá Marlena. Puede montarla durante el desfile y en la Gran Parada, y luego tú puedes hacer un número estrella en la pista central. ¡Ah, toma! -se da la vuelta y chasquea los dedos-. ¿Dónde está? Vamos, vamos, idiotas.

Aparece una botella de champán. Con una profunda reverencia se la ofrece a Marlena para que la inspeccione. Luego le quita el cierre de alambre y abre la botella.

Unas copas de flauta aparecen detrás de él y se posan sobre el tocador de Marlena.

Tío Al sirve pequeñas cantidades en ellas y nos pasa una a Marlena, otra a August y otra a mí.

Levanta la última en el aire. Los ojos se le nublan. Suspira profundamente y se lleva una mano al pecho.

– Es un gran placer para mí celebrar este inolvidable momento con vosotros…, mis amigos más queridos en el mundo -se balancea hacia delante sobre sus pies enfundados en polainas y consigue derramar una lágrima real, que rueda por su gorda mejilla-. No sólo tenemos veterinario, y un veterinario que ha estudiado en Cornell nada menos, además tenemos un elefante. ¡Un elefante! -solloza de felicidad y hace una pausa, abrumado-. He esperado este día durante años. Y esto no es más que el principio, amigos míos. Ahora jugamos en la liga de los grandes. Un espectáculo a tener en cuenta.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Agua para elefantes»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Agua para elefantes» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «Agua para elefantes»

Обсуждение, отзывы о книге «Agua para elefantes» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.