Kate Morton - La Casa De Riverton

Здесь есть возможность читать онлайн «Kate Morton - La Casa De Riverton» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Современная проза, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

La Casa De Riverton: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «La Casa De Riverton»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Un suicidio inesperado marcará para siempre a los habitantes de Riverton Manor
En el verano de 1924 todo es felicidad en la mansión de Riverton Manor… hasta la noche de la fiesta. Toda la alta sociedad se está divirtiendo entre el glamour y la elegancia del paraje. Pero en medio de la noche se escucha un disparo. El joven poeta Robbie Hunter se ha quitado la vida a orillas del lago de la mansión. Las hermanas Hartford, Hannah y Emmeline, serán las únicas testigos y se convertirán además en las protagonistas de toda la prensa del momento.
Unas cuantas décadas después, en 1999, Grace Bradley, la que fuera en su día doncella en Riverton Manor, recibe la visita de una joven directora de cine que está preparando una película sobre el suicidio del poeta. Tras años de silencio y olvido, los fantasmas del pasado empiezan a aflorar; y un terrible secreto intenta abrirse paso, un secreto que Grace no ha podido borrar jamás de su memoria. Los recuerdos siguen vivos en esta novela llena de amor, celos, odios y rivalidades, recuerdos que se gestaron en un verano de los decadentes años veinte.

La Casa De Riverton — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «La Casa De Riverton», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

17. En la madriguera

No seguiré esperando a Sylvia. Ya he esperado suficiente. Me conseguiré yo misma una taza de té. Los altavoces del improvisado escenario emiten una música enérgica, tintineante, ensordecedora. Un grupo de seis niñas está bailando. Están vestidas con prendas de licra negra y roja, muy similares a trajes de baño, y botas de tacón negras que les llegan a las rodillas. Me pregunto cómo pueden bailar con ese calzado. Recuerdo a los bailarines de mi juventud, el Hammersmith Palladion, la Dixieland Jazz Band, a Emmeline bailando el shimmy.

Apoyo los dedos en el brazo de la silla, me inclino hasta que mis codos se incrustan en mis costillas y trato de ponerme en pie. Me mareo, transfiero el peso del cuerpo al bastón y espero a que el paisaje deje de moverse. Bendito calor. Apoyo cautelosamente mi bastón en el suelo. La lluvia reciente lo ha ablandado y temo quedar atascada. Me guío por las huellas que han dejado otras personas. Es un procedimiento lento, pero seguro.

«Conozca su futuro… Se leen las palmas de las manos…» No soporto a los adivinos. Una vez me dijeron que mi línea de la vida era corta. No pude desprenderme por completo de la vaga aprensión que me causó hasta que pasé holgadamente los sesenta años.

Sigo mi camino sin desviar la vista. Acepto resignadamente mi futuro. Es mi pasado el que me inquieta.

Hannah consultó a un adivino un miércoles por la mañana, a principios de 1921. Los miércoles eran sus días «relajados». Deborah almorzaba en el Savoy Grill y Teddy en el trabajo, con su padre. Para entonces, se había deshecho de su aspecto traumatizado. Parecía un hombre que despierta de un extraño sueño y se siente aliviado al comprobar que sigue siendo el mismo de siempre. Él y Simion compraban petróleo, neumáticos, tranvías y trenes. Simion decía que era fundamental erradicar los otros medios de transporte. Era la única forma de garantizar que la gente siempre tuviera necesidad de comprar los automóviles que él fabricaba. Hannah declaró que era vergonzoso, que prefería poder decidir, pero Teddy y Simion se rieron, alegando que la mayoría de las personas no estaban en condiciones de tomar decisiones sensatas y que era mejor que alguien las tomara por ellos.

Cinco minutos antes, una procesión de mujeres vestidas a la última había abandonado la casa del número diecisiete. Yo estaba recogiendo la mesa donde se había servido el té (nuestra quinta criada nos había abandonado, y todavía no teníamos sustituta). Sólo quedaban Hannah, lady Clementine y Fanny. Sentadas en los sillones, estaban terminando su té. Hannah golpeaba distraídamente el plato con su cuchara. Estaba ansiosa por verlas partir, aunque yo todavía no sabía cuál era el motivo.

– Realmente, querida -declaró lady Clementine mirando a Hannah por encima de su taza de té vacía- deberías pensar en formar una familia. -Volvió la vista a Fanny, que en respuesta se revolvió en su asiento, orgullosa de su considerable peso. Esperaba su segundo hijo-. Los hijos son buenos para el matrimonio, ¿verdad, Fanny?

Fanny asintió, pero no pudo hablar, porque tenía la boca llena de bizcocho.

– Si una mujer casada permanece demasiado tiempo sin hijos -advirtió lady Clementine con gesto adusto- la gente comienza a rumorean

– Sin duda tiene razón -concedió Hannah-, pero la verdad es que no tendrían motivos para cuchichear. -Su tono era tan jovial que me estremecí. No era sencillo descubrir los conflictos que se ocultaban bajo esa fachada, las amargas discusiones que el tema provocaba. Lady Clementine miró a Fanny, y ésta alzó las cejas.

– ¿Hay algún problema abajo?

Al principio pensé que se refería a la falta de criadas. Pero enseguida comprendí el verdadero significado cuando Fanny sugirió entusiasta:

– Puedes consultar con un médico. Un médico de señoras.

En realidad, era poco lo que Hannah podía decir. Aunque, por supuesto, podía decirles que se ocuparan de sus propios asuntos. Tal vez en otro momento lo habría hecho, pero el tiempo la había aplacado. Por lo tanto, guardó silencio. Se limitó a sonreír y a esperar que se marcharan.

Cuando eso sucedió, se desplomó nuevamente en el sofá.

– Por fin. Creí que no se irían nunca.

Acababa de colocar la última taza en la bandeja.

– Lamento que tengas que hacer esto, Grace -declaró Hannah observándome.

– No se preocupe, señora. Seguramente no será por mucho tiempo.

– Eso no importa, tú eres una doncella. Le recordaré a Deborah que es necesario encontrar una nueva criada.

Me demoré colocando las cucharas de té. Hannah no dejaba de mirarme.

– ¿Puedes guardar un secreto, Grace?

– Bien sabe que sí, señora.

Sacó una hoja de periódico doblada que tenía escondida en la cintura de su falda, la desplegó y me la entregó.

– Lo encontré en la contraportada de uno de los periódicos de Boyle.

El anuncio decía: «Adivina. Renombrada espiritista, se comunica con los muertos. Predice el futuro».

Se lo devolví tan rápido como pude, y después me limpié las manos en el delantal. Entre los sirvientes había oído conversaciones sobre esos temas. Era la última moda, producto del dolor colectivo. Por aquellos días, todos querían que los seres queridos que habían muerto les dijeran una palabra de consuelo.

– Tengo una cita esta tarde -confesó Hannah.

No supe qué decir. Habría deseado que no me lo contara.

– Si me permite dar mi opinión, señora, no me llevo bien con el espiritismo y ese tipo de cosas.

– ¿Lo dices en serio, Grace? -preguntó Hannah sorprendida-. De todas las personas que conozco tú eres la más abierta. Sir Arthur Conan Doyle lo practica, ¿sabes? Se comunica regularmente con su hijo Kingsley. Incluso hace sesiones de espiritismo en su casa.

No le dije que ya no era admiradora de Sherlock Holmes, que en Londres había descubierto a Agatha Christie.

– No es eso, señora -me apresuré a decir-. No se trata de que no crea.

– ¿No?

– No, señora. Sí creo, ése es el problema. Pero no es algo natural. Se trata de los muertos. Es peligroso interferir.

Ella alzó las cejas. Reflexionó sobre mis palabras.

– Peligroso…

No había abordado el tema correctamente. Al mencionar el peligro la perspectiva se volvió más atractiva.

– Iré con usted, señora.

No se lo esperaba. No sabía si fastidiarse o conmoverse. Finalmente se permitió ambas emociones.

– No -refutó con cierta dureza-. No será necesario. Estaré bien. -Luego su voz se suavizó-. Es tu tarde libre, ¿verdad? Seguramente has planeado hacer algo que te guste. Algo mejor que acompañarme.

No respondí. Por supuesto, ella no tenía modo de saberlo. Mis planes eran secretos. Después de una intensa correspondencia, Alfred había sugerido que viajaría a Londres para verme. Durante los meses que había pasado lejos de Riverton me había sentido más sola de lo que esperaba. A pesar de la minuciosa preparación que recibí del señor Hamilton, el trabajo de una doncella implicaba ciertas presiones que no había previsto, especialmente teniendo en cuenta que Hannah no parecía tan feliz como correspondería a una recién casada. Y la afición de la señora Tibbit a crear problemas obligaba a que ningún miembro del servicio pudiera bajar la guardia lo suficiente como para disfrutar de la camaradería. Por primera vez en mi vida me sentí aislada. Y aunque estaba alerta para no malinterpretar las atentas palabras de Alfred (ya lo había hecho alguna vez), añoraba verlo.

Sin embargo, esa tarde seguí a Hannah. Tenía previsto encontrarme con Alfred al caer la tarde. Si me movía con rapidez, podría cerciorarme de que entraba y salía de aquel lugar en perfectas condiciones. Había oído suficientes relatos sobre sesiones de espiritismo y difícilmente me convencerían de que era un método sensato. La señora Tibbit contaba que su prima había estado poseída, y el señor Boyle conocía a un hombre a cuya esposa la habían desplumado y le habían cortado la garganta.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «La Casa De Riverton»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «La Casa De Riverton» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «La Casa De Riverton»

Обсуждение, отзывы о книге «La Casa De Riverton» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.