José Gironella - Ha estallado la paz

Здесь есть возможность читать онлайн «José Gironella - Ha estallado la paz» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Современная проза, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Ha estallado la paz: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Ha estallado la paz»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Después de Los cipreses creen en Dios (época anterior a la guerra) y de Un millón de muertos (época de la guerra), José María Gironella en Ha estallado la paz trata de la posguerra. La familia Alvear sigue siendo el núcleo de la acción del libro y Gerona vuelve a ser la ciudad protagonista. Finalizada la contienda, todos los personajes retornan a sus hogares, excepto los exiliados, que se reparten a voleo por el mundo… La obra abarca los años inmediatamente posteriores a la guerra, con una mezcla de dramatismo, de poesía y de ironía que subyuga desde los primeros capítulos. El clima de aquellos tiempos aparece recreado con singular maestría, de tal modo que para el lector de edad madura constituye la ordenación de sus recuerdos, y para el lector joven un descubrimiento impresionante. En Ha estallado la paz, Gironella alcanza su momento cumbre de novelista nato, gran narrador que consigue fundir la historia con la ficción novelesca.

Ha estallado la paz — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Ha estallado la paz», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Pese a todo, los submarinos alemanes recorrían los océanos y hundían tal cantidad de buques ingleses que Amanecer empezaba a ser llamado por los gerundenses La Tonelada, pues muchos de sus titulares se referían, con gran alarde tipográfico, a las toneladas que, según Berlín, dichos submarinos precipitaban cada día al fondo del mar. Había quien llevaba la cuenta de dichos hundimientos, y que tenía la impresión de que el mando alemán abultaba considerablemente las cifras.

La impresión general en Gerona era de que "aquello no podía durar". Por otra parte, Italia colaboraba con firmeza, no sólo atacando a Egipto desde Libia, sino que ahora exigía de Grecia la cesión de varios lugares estratégicos para luchar contra Inglaterra. "Sería curioso -comentó el profesor Civil- que Mussolini, admirador de los arquitectos del Imperio Romano, destruyera ahora la Acrópolis ateniense".

José Luis Martínez de Soria y otros oficiales jóvenes, incluyendo al capitán Sánchez Bravo, creían que Hitler acabaría desembarcando en Inglaterra. "Napoleón no se atrevió a hacerlo -decían-, pero Hitler posee… lo que a Napoleón le faltó". El hermano de Marta había seguido con atención la forma de combatir del Ejército alemán y su admiración no tenía límites. En el Casino contaba que cada soldado de Hitler llevaba consigo en el macuto un ejemplar de los llamados "los diez mandamientos para el comportamiento en la guerra", mandamientos que prohibían a los combatientes utilizar balas dum-dum, maltratar a los prisioneros, hurtar, etcétera. El primero de dichos mandamientos decía: "El soldado alemán combatirá de modo caballeresco para la victoria del pueblo". Además, José Luis afirmaba que los aviadores germanos que atacaban a Inglaterra introducían, en su forma de actuar, innovaciones extraordinariamente sagaces, como por ejemplo la de simular que un avión había sido tocado y que se caía, para que los antiaéreos ingleses dejaran de apuntar hacia él. Dicho avión, al llegar cerca del suelo, dejaba caer su carga mortífera… y luego volvía a elevarse tranquilamente, mientras otro aparato repetía en otro lugar la misma operación.

El general Sánchez Bravo se mostraba un poco más cauto que los jóvenes oficiales. En su fuero interno creía que la causa de Inglaterra estaba perdida; pero no veía clara la invasión. Admiraba también mucho las decisiones bélicas de Hitler, de quien creía saber que se disponía a lanzar sobre Inglaterra una cantidad ingente de falsas libras esterlinas, tan perfectamente imitadas que crearían entre los ciudadanos británicos la mayor confusión. También elogiaba la idea científica de repartir en la retaguardia alemana, para el abastecimiento de la población civil, bombones vitaminados, con vitamina C. "Esos bombones nos convendrían a nosotros", les había dicho al Gobernador y a don Óscar Pinel, el Fiscal de Tasas.

Manolo y Esther disponían de dos hilos que los conectaban con la esperanza: el rostro siempre tranquilo del cónsul británico en Gerona, míster Edward Collins… y las crónicas de algunos de los corresponsales españoles en Londres. Cada día leían dichas crónicas en voz alta y las comentaban con Ignacio, quien a menudo se limitaba a arrugar el entrecejo, como Pablito antes de lanzar una pregunta importante. Dichos corresponsales, especialmente el de La Vanguardia, de Barcelona, estaban de acuerdo con la definición de Julio García: Londres, y Coventry, y Bristol, y todo lo demás era un infierno, sobre todo en las noches de luna, durante las cuales los aviadores de Goering tenían buena visibilidad. Ahora bien, la población inglesa demostraba un temple tal que estimaban sumamente improbable que aquello bastara para desmoralizarla. Por de pronto, las mujeres inglesas se habían incorporado a la lucha con un tesón inimaginable, y no sólo en tareas de Cruz Roja y de vigilancia de incendios, sino en labores duras de transporte y fabricación, y estaban dispuestas, además, a empuñar las armas. Por otra parte, la gran cantidad de sótanos existentes en los edificios londinenses facilitaban el refugio de la gente y permitían que continuaran en ellos buen número de actividades, incluida la salida de los periódicos. Y, sobre todo, los ingleses no habían perdido el humor… En plena lluvia de bombas, las coristas de la capital se habían declarado en huelga porque los propietarios de los "sótanos" en que se celebraban representaciones frívolas querían exigirles que, en honor de los combatientes, apareciesen en escena "más ligeras de ropa que antes". Los Sindicatos no querían tampoco renunciar al día de descanso semanal que necesitaban los obreros. La gente seguía apostando por las carreras de galgos, que no se habían interrumpido; los automóviles particulares se paraban en las colas para ir transportando al público donde fuera menester, muchos hombres habían trocado su bombín por un casco protector -a menudo, por un casco de tipo alemán- y los innumerables heridos que aparecían con las piernas vendadas o los brazos en cabestrillo eran llamados "el ejército blanco". La gente recogía los perros y los gatos que andaban perdidos y aterrorizados entre las ruinas. Todo lo cual podía resumirse en una caricatura aparecida en los periódicos, que se hizo famosa y en la que se veía a un gigantesco tanque alemán conducido por Hitler y sus generales, que se disponía a entrar en Londres pero que topaba con una barrera en la que un guardia londinense le exigía el pago de un penique para seguir adelante…

Por supuesto, la máxima ilusión de Manolo y Esther, aparte de rehacer las pistas de tenis destruidas por la inundación y la de formar parte de la Junta del recién fundado Club de Hockey sobre ruedas, hubiera sido entrar en contacto con míster Edward Collins, el cónsul británico; pero éste no daba facilidades. Siempre se las arreglaba para rehuir cualquier compromiso que no estuviera relacionado con su labor. Últimamente pudieron enterarse, gracias a una indiscreción de Mateo, de que míster Collins, en sus obligadas conversaciones con el Gobernador, dejaba siempre constancia de la buena disposición del Gobierno británico para evitar que España se hundiera económicamente. "Hay que ver -comentaba Manolo-. Inglaterra sufriendo el mayor bloqueo que registra la historia… ¡y comprometiéndose a suministrar a España materias primas por valor de millones de libras, pagaderas a largo plazo! Y entretanto, Hitler concediéndole a Franco la Gran Cruz del Águila Alemana. Y Mateo y sus camaradas de Madrid queriendo meternos en la guerra… Os juro que si llevara bombín y no sombrero tirolés, me lo quitaría al pasar delante del Hotel del Centro, donde se hospeda Mr. Edward Collins".

Esa posible entrada de España en la guerra a favor del Eje les quitaba el sueño a Manolo y Esther. Según había declarado María Victoria, el gran defensor de tal postura era el Ministro de Asuntos Exteriores, Ramón Serrano Súñer, amigo de Alemania, convencido de su triunfo y soñando, como el camarada Rosselló, con reivindicaciones territoriales en África y en el Mediterráneo, "que devolvieran a España su pasada grandeza". María Victoria había atribuido a Serrano Súñer frases lapidarias en honor de Alemania y de desprecio hacia los Estados Unidos, y había afirmado que en el reciente viaje que había efectuado a Berlín el Ministro español, éste se comprometió prácticamente a secundar los planes de Hitler, consistentes en cerrar por ambos lados el Mediterráneo: por Suez y por Gibraltar. "Nosotros ocuparemos Suez -le habría dicho el Führer- y ustedes, los españoles, por honor y por dignidad, Gibraltar". Por su parte, Mateo creía saber que Serrano Súñer había accedido en principio a semejante petición.

Manolo se mostraba enfurecido.

– ¿Comprendes, Ignacio? Seremos carne de cañón. Primero, no veo que ocupar a Gibraltar resulte fácil, pues parte de la escuadra inglesa está allí. Luego, Inglaterra podría apoderarse, en represalia, de las Islas Canarias. Y si en vista de todo ello los Estados Unidos dan la campanada y se deciden a intervenir, España se convertirá en el gran campo de batalla…

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Ha estallado la paz»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Ha estallado la paz» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «Ha estallado la paz»

Обсуждение, отзывы о книге «Ha estallado la paz» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.