Un año más tarde, el inactivo mercado inmobiliario de Oregon había comenzado a mejorar. Los inversores de California, forrados con dinero proveniente de su mercado de bienes raíces aún en expansión, se estaban moviendo hacia el norte comenzando a comprar en Oregon y Washington.
Vendí la casita en u$s 95.000 a una joven pareja de California que pensó que era una ganga. Mi ganancia de capital, de aproximadamente u$s 40.000, fue protegida por el diferimiento de impuestos por permuta 1.031, y salí a buscar alguna propiedad en la cual invertir mi dinero. Luego de un mes, encontré una casa de apartamentos de doce unidades, cercana a la planta de Intel en Beaverton, Oregorl. Los dueños vivían en Alemania, no tenían idea de lo que valía el lugar y, nuevamente, sólo querían desligarse de él. Les ofrecí u$s 275.000 por un edificio de u$s 450.000. Aceptaron por u$s 300.000. Lo compré, y lo conservé por dos años.
Utilizando el mismo proceso 1031 por permuta, vendimos la propiedad en u$s 495.000 y compramos un edificio de apartamentos en Phoenix, Arizona. Nos habíamos mudado a Phoenix en ese entonces para alejarnos de la lluvia, y de todas maneras necesitábamos vender. A1 igual que el mercado anterior de Oregon, el mercado inmobiliario de Phoenix estaba deprimido. El precio por un edificio de apartamentos de treinta unidades en Phoenix era de u$s 875.000, con u$s 225.000 de anticipo. El flujo de efectivo por la renta de esas unidades era de algo más que u$s 5.000 por mes. El mercado de Arizona comenzaba a levantarse y, en 1996, un inversor de Colorado nos ofreció u$s 1.200.000 por la propiedad.
Mi esposa y yo estábamos considerando vender, pero decidimos esperar a ver si la ley de ganancias sobre el capital era tratada por el congreso. Si la modificaban, sospechábamos que la propiedad subiría otro 15 ó 20 por ciento. Además, los u$s 5.000 por mes representaban un interesante flujo de efectivo.
El punto en este ejemplo es cómo una pequeña cantidad se puede convertir en un importante capital. De nuevo, es una cuestión de comprensión de los principios financieros, de las estrategias de inversión, y una percepción del mercado y de las leyes. Si las personas no están capacitadas en estos temas, entonces obviamente deben atenerse al dogma estándar, que es jugar con precaución, diversificarse e invertir sólo en inversiones seguras. El problema con las inversiones "seguras" es que a menudo están aseguradas. Es decir, están tan protegidas que las ganancias son inferiores.
La mayoría de las grandes agencias no tocan esas transacciones especulativas para protegerse a sí mismos y a sus clientes. Y esa es una sabia política.
Los negocios realmente buenos no son ofrecidos a personas novatas. A menudo, los mejores negocios, que enriquecen aún más a los ricos, son reservados para aquellos que entienden el juego. Técnicamente, es ilegal ofrecerle a alguien, que no esté considerado como "sofisticado", tales transacciones especulativas, pero por supuesto, a veces sucede.
Cuanto más "sofisticado" me consideran, más oportunidades vienen a mí. Otro factor para desarrollar su inteligencia financiera, a lo largo de la vida, es simplemente que la mayor cantidad de oportunidades se presenten ante usted. Y cuanto más grande sea su inteligencia financiera, más fácil es decir si un negocio es bueno o no. Es su inteligencia la que puede identificar un negocio malo, o convertir un negocio malo en bueno. Cuanto más aprendo -y hay mucho por aprender- más dinero gano simplemente porque tengo más experiencia y sabiduría a medida que pasan los años. Tengo amigos que juegan sobre seguro, trabajando arduamente en sus profesiones, sin lograr adquirir sabiduría financiera, lo cual toma tiempo desarrollar.
Mi filosofía es, por sobre todas la cosas, plantar semillas en mi columna del activo. Esa es mi fórmula. Empecé de abajo y planté semillas. Algunas crecieron; otras no.
Dentro de mi corporación de bienes raíces, tenemos propiedades por valor de muchos millones de dólares. Es nuestro propio pool empresario de inversiones inmobiliarias (REI7). El punto que señalo aquí es que la mayoría de esos millones comenzaron siendo inversiones de tan sólo u$s 5.000 a u$s 10.000. Todos esos pagos de anticipos fueron afortunados al pescar un mercado en crecimiento vertiginoso, aumento de la exención impositiva, generando transacciones consecutivas de compra y venta durante varios años.
También somos dueños de un portafolio de acciones, enmarcadas en una corporación que mi esposa y yo llamamos nuestro fondo común mutuo personal. Tenemos amigos que negocian específicamente con inversores como nosotros, quienes mensualmente disponemos de dinero extra para invertir. Compramos compañías privadas especulativas y de alto riesgo, que se están por transformar en públicas (cotizar en bolsa) en el mercado de valores de los Estados Unidos o Canadá. Un ejemplo de cuán rápidas pueden ser las ganancias, lo da el caso de unas cien mil acciones adquiridas por 25 centavos cada una antes de que la compañía ingrese en la bolsa. Seis meses más tarde, la compañía ingresa en la lista y las cien mil acciones ahora valen 2 dólares cada una. Si la compañía está bien administrada, el precio se mantiene en ascenso, y el lote puede irse a 20 dólares o más, por acción. Hay años en que 25.000 dólares de nuestra propiedad se han convertido en un millón en menos de un año.
Esto no es un juego si usted sabe lo que está haciendo. Es un juego si usted sólo arroja dinero dentro de una transacción y reza. La idea en todo esto es que utilice conocimiento técnico, sabiduría y amor hacia la partida para reducir las probabilidades en contra, y minimizar el riesgo. Por supuesto, siempre hay riesgo. Es la inteligencia financiera lo que mejora las probabilidades. Así que, lo que es riesgoso para una persona, es menos riesgoso para otra. Esa es la razón primaria por la cual constantemente animo a las personas a invertir más en su educación financiera que en acciones, bienes raíces u otros mercados. Cuanto más sagaz es usted, mejor es su chance de vencer las probabilidades en contra.
El juego del mercado de acciones en el que invierto personalmente es extremadamente riesgoso para la mayoría de las personas, y absolutamente no recomendable. He estado jugando esa partida desde 1979, y me ha pagado más que los meros dividendos que me correspondían Pero si usted releyera porqué inversiones de este tipo son tan riesgosas para la mayoría, sería capaz de establecer su vida en una forma diferente, de manera que la habilidad de tomar 25.000 dólares y convertirlos en un millón en un año, sería de bajo riesgo para usted.
Como lo he expuesto anteriormente, nada de lo que escribo es una recomendación. Es usado sólo como un ejemplo de lo que es simple y posible. Lo que yo hago son pequeñeces dentro del orden de cosas, pero sin embargo, para el individuo promedio, un ingreso pasivo de más de u$s 100.000 por año es bueno, y no es difícil de lograr. Dependiendo del mercado y de lo astuto que usted sea, podría ser logrado en un término de cinco a diez años. Si usted mantiene sus gastos por costo de vida bajos, u$s 100.000 entrando como ingreso adicional es placentero, independientemente de si usted trabaja o no. Puede trabajar si lo desea, o tomarse el tiempo libre si elige y utiliza el sistema gubernamental de impuestos a su favor, en vez de en su contra.
Mi base personal son los bienes raíces. Me encanta este rubro porque es estable y se mueve despacio. Mantengo la base sólida. El flujo de dinero en efectivo es bastante estable, y si está manejado apropiadamente, tiene buenas probabilidades de aumentar de valor. La belleza de una base sólida de bienes raíces es que me permite ser un poco más arriesgado con las acciones de tenor más especulativo que adquiero.
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